Sobre el Yoga y las Disciplinas en la Nueva Era

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Sobre el Yoga y las Disciplinas en la Nueva Era Barcelona, 26 de marzo de 1981

Interlocutor.– Perdona, y en todo caso, nunca tiene que ser nada que queramos provocar, sino que venga por sí solo.

Vicente.– Exacto.

Interlocutor.– En esa armonía , que es lo normal, ¿no?

Vicente.– El poder tiene que surgir como la flor, espontánea, natural, sin esfuerzo.

Leonor. – Y además no buscarlo para un provecho propio.

Vicente.– Por ejemplo, la ciencia de los centros, o el Kundalini o el Pranayama.

Hoy día -esto lo dice el Maestro Tibetano, no lo digo yo-, el único yoga que es permitido a los discípulos es el Raja Yoga y, para los discípulos avanzados el Agni Yoga, que es el que más nos interesa, el Agni Yoga, para los que ya no están contentos porque la mente llega a un límite y más allá de la mente empieza el Agni Yoga.

Entonces, claro, hay que buscar el punto en el cual el Antakarana se pierde.

Interlocutor.– ¿El Raja Yoga es el de la mente y el Agni Yoga el del espíritu?

Vicente.– Podríamos decir que es el que se produce en el plano búdico.

Leonor. – Pensar en abstracto.

Vicente.– Exacto.

Es decir, que ya el pensamiento ya no te conlleva.

Está en las últimas etapas, estás creando el antakarana, porque tienes una meta y cuando llegas a esa meta te das cuenta de que es una ilusión, entonces, cuando te das cuenta de que hay una ilusión al final del antakarana, el antakarana se disuelve.

Pero se disuelve de una manera que tú lo puedes recuperar cada vez que estás en meditación.

Pero claro, cada vez que penetras en los primeros subplanos del plano búdico el antakarana se pierde y te encuentras en un terreno virgen, en un país completamente desconocido, en un sendero no hollado por pie alguno.

Es el que dice: “Soy el camino, Soy la verdad, Soy la vida”.

Solamente puedes decirlo cuando estás aquí, te das cuenta.

El antakarana te ha guiado, incluso los ángeles te han ayudado al subir el antakarana, pero aquí no, aquí te quedas completamente con la razón que no te dice nada.

Solamente encuentras paz y ¡claro, como que la paz es una experiencia desconocida! la persona se asombra y entonces se dice: “¿pero esto qué es?”. Ya lo ha perdido.

Es sutil. Recuperas el antakarana, y sin darte cuenta vuelves aquí.

Por eso el Agni Yoga es el Yoga del Fuego, el Yoga de Síntesis; y no hay yoga, hasta seguramente la sexta subraza o la séptima subraza de la sexta raza, otro yoga superior que éste.

Ahora, los Iniciados tienen el Devi Yoga pero ahora, para nosotros, ya podemos iniciarnos y a veces estamos en un silencio que ya no es un silencio, digamos, provocado por aquella estupefacción mental que hay quien, por estar en una situación que no sabe qué hacer, está navegando a la deriva, ¿eh?. Esto no es lo mismo.

Interlocutor.– Yo quería decirte una cosa porque he oído siempre hablar del Agni Yoga, Raja Yoga, etc. ¿Pero hay realmente alguna escuela o centro?, ¿o se accede por sí mismo? ¿Cómo va esto? ¿Como se puede…?

Vicente.– No hay ninguna escuela que pueda enseñarte Agni Yoga. Es un camino en solitario.

Interlocutor.– ¿ Y Raja Yoga tampoco?

Vicente.– Raja yoga, sí.

Aquella persona que lea o estudie los Yoga-Sutras de Patanjali, éste sabrá lo que es el Raja Yoga, y la Escuela Arcana enseña Raja Yoga, y en todas escuelas de entrenamiento esotérico solamente puede entrar Raja Yoga.

Ahora bien, llega un momento en que los discípulos más avanzados han creado el antakarana, y el antakarana es el hilo de luz que el hombre ha creado a partir de la mente inferior buscando la mente superior, pero la mente abstracta está en el plano superior del plano mental, y el Ángel Solar -nuestro verdadero ser- está en el tercer subplano del plano mental, entonces se crea un triángulo de fuerza.

Interlocutor.– ¿Tercer subplano del plano mental?

Vicente.– Del plano mental.

Es decir, que el plano mental tiene siete subplanos.

Los cuatro subplanos inferiores son concretos.

Va subiendo el grado vibratorio…

Hay, por ejemplo, el kama-manas que es un pensamiento inducido por el deseo, que es la parte inferior.

Pero luego hay los cuatro subplanos hasta que llega un momento en el que empieza a perder consistencia el pensamiento, está preparándose para el Agni Yoga, entonces se establece contacto con el Ángel Solar, entonces estás inspirado y dirigido por el Ángel, pero, cuando has creado ya el contacto a través del alma con el plano abstracto de la mente, entonces el Ángel te deja solo, y tú entras solo en un terreno, como digo, que es un vacío creador.

Interlocutor.– Cuando ya eres capaz de correr por ti solo, digamos.

Vicente.– Sí, pero el problema está en que hay muchos que retroceden, que es cuando decimos que la gente no quiere afrontar su propia soledad.

De ahí el trabajo de los discípulos que atraviesen la senda.

Hasta aquí la mente ha estado calentada por el fuego del deseo, pero al pasar del cuarto subplano al quinto, sexto y séptimo, en el quinto ya está con el Ángel Solar -hacia arriba es el quinto, bajando es el tercero-, cuando está allá en el tercer subplano, entonces el pensamiento ya es mental, ya no está influenciado por kama, el kama es el deseo en sánscrito.

Entonces, cuando llegas a aquel nivel, el alma establece, bueno esto ya lo veremos algún día en la pizarra, tengo que hablar de esto, hay un cortocircuito y el alma se desconecta de ti, entonces subes arriba, y entonces la experiencia que muchos te dicen que es la prueba iniciática, y de hecho es una prueba iniciática.

Otros que retroceden y que lo consideran que es la noche oscura del alma, y otros dicen que es un problema de precipitación kármica.

Pero el caso es sólo que hay, por ejemplo del último subplano del plano mental al primer subplano del plano búdico, el atravesar ese plano es una iniciación.

Es la primera iniciación.

Quedas sólo, completamente sólo.

No sabes qué hacer, no sabes qué decir, te encuentras desarmado y cuando quieres recuperar el alma, te aferras a aquel estado.

¿Os dais cuenta?

Xavier.– Quieres controlar esto.

Vicente.– Ya está, es lo que se dice en los libros búdicos, dicen: “El guerrero perfecto vence sin luchar”.

Claro, estamos tan acostumbrados a luchar que cuando no hay lucha perdemos la noción de que somos nosotros y volvemos con sensación de sobresalto sobre nosotros mismos, porque el Agni Yoga empieza en este punto crítico de afrontar aquella situación, y yo le llamo a esto serena expectación, por eso, si estás sereno y expectante estás bien, y a veces estamos dentro de ese estado, y nos separamos cuando queremos hacer noción de esto y nos decimos, “pero bueno, ¿qué me pasa?”, y entonces estamos perdidos, es tan sutil.

Interlocutor.– A ver si yo me aclaro en ese punto. O sea, tú has hablado, y yo lo he captado siempre, como que si cuando hablas de la atención -me parece maravilloso cuando hablas de la atención- es como hacer el Agni Yoga, pero ¿qué empieza primero, a través de la atención llegas al Agni Yoga, o ya estás en el Agni Yoga, o es porque ya estabas en el Agni Yoga y empiezas a tener esa gran atención?

Vicente.– Es que la atención, yo creo que parte ya del Raja Yoga –la mente– entonces, cuando la atención se ha hecho automática, es decir, cuando la atención es sin esfuerzo.

Mientras haya esfuerzo hay disciplina, y si hay disciplina no puede haber Agni Yoga porque el Agni Yoga es la cesación de la disciplina.

Ahora bien, ¿cómo se desarrolla un órgano? Por el esfuerzo.

Bien, entonces hablo de la atención como un esfuerzo preliminar para alcanzar los primeros estados de Agni Yoga, entonces se produce un silencio expectante y ya estamos, sin darnos cuenta.

Ése es Agni Yoga.

Xavier. – Perdona, quisiera completar tu pregunta diciendo que existe una realidad sobre la enseñanza del yoga, si lo que ellos consideran como Agni Yoga es un conocimiento que está ocultamente repartido entre los libros que han aparecido, y que viene a decir en síntesis que es como el yoga del fuego. Ellos lo recogen también un poco quizás de acuerdo con el Maestro Tibetano, en el cual viene a ser como el yoga de la expansión del corazón. Ellos de alguna manera intuyen que el corazón será receptivo en una escala superior de la espiral a un concepto nuevo de amor que será el que vendrá a explicar de alguna manera el Avatar de Síntesis, o sea, posiblemente viene a ser todo lo mismo.

Vicente.– Sí, sí…

Xavier.–… que el antakarana esté entre la cabeza, el corazón, el alma.

Vicente.– Sí, te entiendo.

Xavier.– Entonces, se escapa en cuanto dices que nadie lo enseña; o sea, enseñan lo preliminar, el cuaternario inferior.

Vicente.– Sí, bueno, enseñan lo que puede ser enseñado.

Leonor. – Entonces, cada uno tiene su propio libro.

Vicente.– Además, fijaos bien, el corazón tiene doce compartimentos, esotéricamente hablando.

El chacra del corazón tiene doce pétalos, y cada uno de los doce pétalos viene marcado por una constelación donde trabaja Hércules, que es el hombre, el símbolo del hombre, el discípulo.

Hércules es el discípulo perfecto que ha sido perfecto en cada una de las constelaciones del Zodíaco, o de los signos del Zodíaco.

Fijaos bien, si empezamos a iniciarnos en la atención, cada cual según su propio signo astrológico, la atención del cuarto Rayo varía sensiblemente de acuerdo con el del segundo, entonces, sintetizando, Agni Yoga es el yoga del corazón, es el yoga de síntesis, es el yoga de fuego, porque el único que tiene una antorcha para quemar esas cosas es Hércules, es el discípulo interno cuando ha creado el antakarana.

Por eso cuando se ha creado el antakarana se produce un silencio expectante.

Cuando hablamos de esos temas, entonces, cada cual, según el Sol donde está el día que nació y según su Ascendente, elabora ya el nivel de la atención hacia dos cosas: Primero, equilibra dentro de sí el Sol con el Ascendente, se crea una síntesis.

Hasta aquí había una discusión, porque siempre que hay un esfuerzo y una lucha es que el Sol del nativo está luchando con su propio Ascendente.

Hay veces que es su propio opuesto, hay veces que es complementario, a veces es igual pero que en todo caso siempre llega a un ajuste de energías entre el Sol y el Ascendente, hablando en términos astrológicos.

Yo no sé astrología, pero lo veo claro.

Entonces, el proceso es que la atención, de la cual estamos hablando, cada vez que nos ponemos en atención y estamos en silencio, eso es porque el Ascendente y el Sol se han puesto de acuerdo, no hay lucha.

Y siempre que hay lucha en el discípulo, en el iniciado, porque hasta la 3ª Iniciación hay lucha, o en cualquier aspirante espiritual o en la gente corriente, es porque hay una discusión, hablando esotéricamente, entre el Sol y el Ascendente, que es su opuesto en este caso, o es su complemento cuando están muy unidos, porque puede ser el equilibrio perfecto.

Entonces, cuando llega el nativo -vamos a hablar en términos astrológicos- a hacer una atención tan formidable que una, que unifique, que restablezca el equilibrio entre el signo dentro del cual has nacido, entre el día que has nacido y la hora en que has nacido, se está creando una síntesis.

Se llama también de síntesis este yoga, se va a hacer un buen trabajo dentro del corazón.

Es uno de los trabajos de Hércules.

Si en una sola vida lo terminas pasas al segundo signo, ¡y tienes que dar doce vueltas al Zodíaco de tu propio Corazón!, que es la representación simbólica de las doce constelaciones zodiacales.

Fijaos bien, vamos a buscar ejemplos:

      • las Doce Constelaciones del Zodíaco
      • los Doce Hijos de Jacob
      • las Doce Constelaciones Siderales que están unificadas en los Doce Pétalos del Corazón
      • los Doce Discípulos de Cristo, Cristo en el centro.

El centro es el chacra final, es el Loto en el Corazón, es el Loto en el centro del Corazón.

Xavier.– Y luego doce veces doce, hacen ciento cuarenta y cuatro, que es la suma total de los pétalos.

Vicente.– Y la suma serán nueve, seguramente. El nueve, que es el número del hombre. Has dicho una cosa de iniciados, sin darte cuenta, porque el símbolo es lo que demuestra que una persona que está…

Leonor.– Seguramente la voracidad con que se come es tanto o más importante que la misma comida, porque es como el deseo.

Interlocutor.– Pero discutía con usted que decía que esto ya estaba superado, que ya la comida no influenciaba para nada en la espiritualidad del hombre o en la evolución de esa espiritualidad pero yo creo que sí, que debe influenciar. Una persona que no coma nada más que carne, charcutería y tal, no puede tener la misma evolución espiritual que una persona que come una alimentación más equilibrada, ¿o no es así y está realmente superado?

Vicente.– Bueno, es que resulta una cosa, que una de las presentaciones de la Jerarquía para esta nueva era no da importancia a lo trascendido, a lo que se considera trascendido en el discípulo.

Por ejemplo, antes era obligado que el discípulo fuese estrictamente vegetariano, que se sujetase a ciertas disciplinas, y obedeciese finalmente al maestro, entonces tenía que hacer los votos, que todavía están imperando en las religiones

¡qué duda cabe, son el testimonio de que aquello se acepta como una virtud para la persona!

pero la presentación para la nueva era, exige otra cosa; exige una adaptación al ritmo incesante de la vida porque vienen energías cósmicas que jamás vinieron al planeta.

Precisamente se habla de una estrella de la cual solamente se sabe en los registros akásicos y solamente se sabe, precisamente, en las reuniones jerárquicas de los ashramas de la Jerarquía, de una estrella capital para la evolución de nuestro mundo que proviene precisamente de la constelación de Acuario, de una estrella definida que entrará dentro de nuestro sistema.

Es decir, que el Logos que dirige esa estrella y que puede tener una vinculación kármica con nuestro Logos Solar y con nuestro Logos Planetario.

Interlocutor.– ¿Astrológicamente aún no se ha descubierto esa estrella?

Vicente.– Sí, es una estrella de la constelación de Acuario.

Leonor.– ¿La clase de influencia que ella tiene se puede decir?

Vicente.– Es que se habla muy vagamente de esta estrella, porque en los círculos iniciáticos que no se puede especular porque pienso que en esta nueva era será una de esas estrellas que heredará la noción esotérica de la nueva astrología, de la simbología. Habrá una unificación entre la astrología normal, la corriente, la astrología esotérica y la astrología ashrámica o jerárquica.

Interlocutor.– Yo te hacía esta pregunta porque pensando en la alimentación del futuro los alimentos son totalmente artificiales. Hoy en día, las plantas llevan hormonas.
Leonor.– Incluso rayos láser.

Interlocutor.– Exacto. Entonces, piensa que además escaseará la alimentación, entonces estamos hablando de alimentos sintéticos, preparados, que no tendrán que ver nada con la alimentación natural, y pienso que el futuro de la raza humana obligatoriamente y por necesidad tendrá que comer estos alimentos, y entonces aquí viene una contradicción.

Leonor.– Es que orgánicamente, también están haciendo mutaciones. Hemos de pensar en la ecología del planeta y cómo la estamos llevando, y si la llevamos es porque está permitido. En fin, el caso es que somos mutantes todos y, naturalmente, llegaremos a un momento en el que tendremos que aclimatarnos a lo que venga. Esto es más importante que el trozo de carne, que yo soy la primera que si pudiese no comería nunca. Para mí no hay que matar animales, pero si están muertos… El caso es que quiere decir que si hemos de ser adaptables a todo lo que viene, no se define exactamente lo que viene porque hay lo que la misma naturaleza impone, la misma ley kármica impone, y lo que nosotros hacemos. En definitiva, somos todos mutantes.

Interlocutor.– Entonces, realmente, como decía antes, ¿está trascendido?

Leonor.– Hasta cierto punto.

Vicente.– Bueno, hay una cosa que esotéricamente, se puede analizar el asunto desde el ángulo de la misma forma.

Si analizamos el asunto desde el ángulo de la forma, entonces hay la lucha entre dos reinos: El reino animal y el reino humano.

Se nos dice esotéricamente por qué el hombre come carne: es el karma que está pagando el reino animal con respecto al reino humano, porque hay una lucha oculta entre el Ángel o el Arcángel que está dirigiendo la evolución dévica con todos sus componentes atómicos del reino animal y el Ángel que lleva cada persona humana que, digamos, constituye el plano cósmico, debido a que hay unas fricciones en el pasado entre ambos ángeles -no es que vayan a pelear-, simplemente son diferentes vibraciones de una diferencia de potencial entre el reino animal y el reino humano.

No nos comemos ningún gato, ningún perro, ningún elefante, ningún animal superior, pero cogeremos animales inferiores: los pescados, por ejemplo, porque estos aún están pagando la deuda kármica.

En cambio, los animales superiores han pagado su deuda kármica con el ser humano y están cerca de él.

Y el hombre está iniciando a los animales, y como los maestros que somos sus perritos están iniciándonos a nosotros.

Ahora bien, veamos una cosa, desde el ángulo de vista esotérico, la persona se da cuenta, por ejemplo, de que está buscando la perfección y, claro, para buscar la perfección se encuentra imperfecto, y claro, le han dicho a él: hay que hacer esto, hay que hacer lo otro, y se carga de disciplinas.

Una de las disciplinas favoritas es la alimentación, pero no hay peor especie de persona que sea, por ejemplo, contraria a la ley esotérica, que los naturistas acérrimos, dogmáticos, que no saben hablar nada más que en términos del estómago, yo digo hablar un poco más con el cerebro: “¡coméis!”, “¡no coméis!”, “¡que si las compatibilidades!”, y no piensan en otras cosas.

Yo si hay que comer prefiero comer lo que me den. Además, acabo de comer cualquier cosa, lo que me den.

Leonor.– Ahora, espontáneamente, por ética, es mejor un régimen de cereales, por ejemplo, y que no tengan que existir los mataderos donde se matan y sacrifican a los animales.

Hiltrud.– Hay otra concepción del cuerpo.

Sra.– De todas maneras, yo lo tomo también de otra manera, no sé si estoy equivocada o no. Hay personas que viven para comer, y quien dice la comida, dice un montón de cosas, de deseos.

Vicente.– Solamente voy a daros unas citas, por si os puede interesar.

He asistido a los últimos años de Alice A. Bailey, por ejemplo, y también he conocido al Sr. Janssen, que era discípulo probado.

He conocido a Jean Rain, que era un colaborador. He conocido a Foster Bailey.

No sólo comían sino que bebían, y no les afectaba.

Yo no he podido nunca beber una cosa fuerte, porque el cuerpo no me lo permite, además no me gusta.

Ellos lo hacían y luego daban una conferencia hablando en plan de discípulos. Ya sabes que Janssen murió.

Interlocutor.– ¿Y Jean Rain, también murió?

Vicente.– Murieron todos.

Sra. – No, si no es por crítica.

Vicente.– No, es que entra en el contexto, y me gusta decirlo.

Alice A. Bailey comía todo lo que se le presentaba.

Madame Blavatsky, por su propia sensibilidad, tenía que comer, beber y fumar, y la gente no comprendía que un ser que tiene cierta iniciación tiene que hacer cosas extravagantes para poder mantenerse, para no salir disparado, porque los poderes que tenía se le escapaban por su piel, entonces tenía que tener un equilibrante para que no dejara la materia que constituye su cuerpo.

Xavier.– Sabes qué decía… ¿por qué Hans Küng, el famoso teólogo alemán y disidente, porque no se sumaba a la Iglesia? Porque decía que Jesucristo comía y bebía y era un…

Vicente.–… y el cordero, ya ves tú, el pan, el vino.

Bueno, todo eso es simbólico y todo lo que queráis, pero fijaos bien, no nos damos cuenta de que el hombre ha tenido un pasado y mientras la persona tenga los caninos es que todavía no ha dejado de ser una especie de animal, y como lleva todo ese lastre del pasado que está impregnado de todo lo que ha sido, y todo lo que no ha podido ser más que aquello…

No podemos dar un golpe y coger la máquina y frenar a gran velocidad y matarnos.

No podemos quitar muchas cosas y hasta puedo deciros que muchas personas que queriendo ascender espiritualmente se han pasado haciendo un esfuerzo o una disciplina han cogido enfermedades incurables, sobre todo en la alimentación.

Leonor. – Viviendo en una ciudad como Madrid o Barcelona, después de un estricto régimen vegetariano, y después de siete años, casi puedes estar seguro que tendrá alguna enfermedad.

Vicente.– Un cáncer seguramente.

Xavier. – Lobsang Rampa dice que el vegetarianismo es ideal en una sociedad ideal.

Vicente.– Ahora …lo dice.

Xavier. – El Maestro Tibetano lo define al final del Libro de la Curación Esotérica…

Leonor.– En el tratado Sobre Magia Blanca.

Xavier. – Pues dice que: “Y voy a aclarar definitivamente una cosa” -donde aclara por ejemplo lo de las manos: derecha positiva, izquierda negativa-, dice, “el hombre debería dejar de prestar atención a su elemental físico, es decir, técnicas o disciplinas tales como la abstinencia o el vegetarianismo y todo esto no sirve de nada para su desarrollo espiritual”.

Vicente.– Exacto, ahí vamos.

La gente se disciplina en cosas que no tienen valor.

Aparentemente, tienen un valor bueno.

Pero desde el ángulo esotérico, desde el ángulo de las energías no tiene más importancia.

Además, vamos a buscar el asunto científicamente.

Si la carne de un animal cualquiera de los que solemos comer pasa al estómago de cualquier persona involucionada, aquella carne adquiere una evolución porque todo componente atómico tiene que pasar por la transformación alquímica en el cuerpo que está sujeto a una evolución menor, o del mismo nivel casi, porque el hombre es un animal también.

El que come carne, come solamente carne del animal; pero, ¿qué pasará si un iniciado come carne? ¿Qué pasará con aquella carne?

Hay una liberación de energías que ascienden, porque el hombre es la carne de los Dioses.

Ellos se alimentan de nosotros, y nosotros nos alimentamos del reino inferior.

El reino mineral da su vida al reino vegetal, el animal come al vegetal, también hay carnívoros, las rapaces, pero el hombre ha tenido que comer todo lo que se le presentaba, y se ha establecido primero, que como que el…

(Se produce un corte de sonido)

Vicente.– Hay que vivir en paz.

El reino animal, el vegetal, el mineral, el humano y el dévico, entonces, el hombre empieza a pensar en grandes proporciones, no le preocupa ni le importa la disciplina física.

Tampoco se esfuerza en ser vegetariano o dejar de serlo, depende de las circunstancias.

Una persona que trabaja hoy día en un trabajo fuerte, por espiritual que sea, si desea ser vegetariano no puede porque no hay…

Primero, que la contaminación ambiental ha contaminado a los vegetales, está contaminado también el animal, así es que tenéis que comer lo que hay, si tú quieres…prana, como el prana también está adulterado…así es que te encuentras en un conflicto tan potente que dices: “Que sea lo que Dios quiera, y lo que interesa es que vea clara la verdad”.

Y cuando la persona ve clara la verdad entonces lo otro no tiene importancia, y es cuando reconoce que se le presenta una oportunidad que necesita para su propia evolución.

Y estamos aquí, por ejemplo, estamos en la meditación, y estoy seguro que en las meditaciones que tenemos aquí estamos protegidos por los devas superiores y por elementos de la Jerarquía.

Tenéis que daros cuenta de estas cosas y estar con la mente clara y serena, que no estamos solos, porque Cristo decía: “Cuando estén dos o tres en mi nombre, yo estoy con ellos”. Y es la verdad.

Es una profecía que se puede extender a todos los grupos del mundo, siempre que tengan buena voluntad.

Ahora, si se reúnen los de la Logia Negra para matar a gente no estará Cristo allí o la presencia de Dios.

Pero teniendo todas esas cosas llega un momento en que no se debe preocupar de lo que se coma o lo que se beba.

Dirá: es tu problema, es tu karma.

Si estamos entrando en un peldaño superior, tú ya eres responsable de tus propios actos.

Ahora bien, hace cien años, ciento cincuenta o doscientos años, todavía imperaba la tesis cristiana de que el hombre, el discípulo, debía estar sujeto a la disciplina del Maestro.

El Maestro le desarrollaba los poderes y le estaba diciendo lo que tenía que comer, de lo que tenía que hacer, y estaba dirigido a distancia, y ahora, al entrar en la nueva era, cuando la mente empieza a funcionar correctamente, entonces el hombre ha de estar trabajando para adueñarse del secreto de su propia historia.

Por lo tanto le digo: “Haz lo que quieras, pero haz una cosa solamente: sigue tus propios pasos”.

Hablo del reino humano, no hablo del reino vegetal o mineral, hablo del reino humano, porque si tú estableces armonía, habrá armonía en los demás reinos porque son los escalones o los peldaños de la Escalera de Jacob ascendiendo hacia arriba, además se dice otra cosa: “El discípulo asciende a la liberación, pisando los cadáveres de sus “yoes” muertos”.

Y tenemos un pasado muy animal… Porque el hombre se comporta de una manera antisalvaje, porque el animal salvaje debe seguir un ritmo natural, el hombre no es natural.

Y hablo de la masa humana…. Todavía hay naciones que se llaman cultas y civilizadas y están luchando por un pedazo de territorio o se meten con otras naciones, que quieren imponer allí su modo de ver las cosas, lo cual es antinatural, lo cual no te lo hará ningún animal salvaje.

Éste se limita a decir, aquí estoy yo.

Darán sus voces, el rebuzno, el rugido… y al final, esas voces serán importantes para los demás.

Dirán: aquí hay uno que dice que es su territorio, nadie se meterá en aquel territorio.

Hay leyes en la naturaleza.

El hombre no, con las armas y cuanto más evolucionadas sean técnicamente, mejor para destruir, ¿verdad? Pues todas estas cosas las está provocando el hombre civilizado.

El hombre, que mantiene todavía a los negros en la esclavitud, y aún lo están en América, ya lo sabéis; y hay muchas cosas que podríamos decir de otras naciones, pero no nos vamos a meter en política, pero lo estamos viendo aquí.

Leonor.– Pero, ¿verdad que al igual que el Guardián del Umbral que tenemos cada uno, hay como un Guardián del Umbral de toda la humanidad? Es que es el tributo que se hace al dios del egoísmo. ¿Por qué nadie se mete con una nación que es pobre?, se meten para sacar de allí los intereses particulares. En este caso es el dios que adora la humanidad, es el elemental del conjunto.

Interlocutor.– Y el amor es la contraparte.

Leonor.– Por lo tanto, es en este aspecto en el que hay que luchar, y cada uno debe aportar su granito de arena para deshacer un poco este elemental.

Vicente.– Es lo que pasa en las Naciones Unidas.

Son un fracaso completo porque no hacen nada, simplemente recomiendan o dicen las consecuencias que puede tener tal o cual acción y nada más.

Es que hay cincuenta o cien ejércitos contra una sola nación.

Fijaos bien, fijaos bien, una cosa que está repudiada por la Jerarquía: el derecho al veto que tienen tres o cuatro naciones, Rusia, EE.UU., Inglaterra, Francia y China.

Daos cuenta de que aunque todas las naciones digan que sí, y una sola diga que no, es suficiente.

Esto va contra todas las leyes de la democracia.

Xavier. – Perdona, sí qué va contra todas las leyes de la democracia pero en la última regla del mago blanco, en la décima, dice también algo así: “y la antigua ley de participación en el mal será renovada por la participación en el bien”. O sea, primeramente hay que suprimir todo esto.

Leonor.– Has dicho que el verdadero guerrero vence sin luchar, y esto también puesto a nivel cotidiano está en las luchas que vivimos personalmente. Hay que empezar primero por abajo. Muy importante esto también, porque por ejemplo, quien tiene criada y se pega con la criada porque se le ha caído una gota de agua fuera de lugar. O hay quien tiene irritaciones continuas por pequeñas cosas. Entonces cuando aquélla no le grite, cuando sepa ser suave, cuando toda la culpa se la atribuya a sí misma y no a los demás, esto es aprender, es aprender a ganar sin luchar, y ser un guerrero. Pero, generalmente, ni pensamos en nuestro carácter, ni pensamos en nada de nuestra evolución. Solamente pensamos en adquirir poderes o pensamos en que los demás no son lo que deberían ser. Y claro, a mí me gusta estudiar a nivel humano. A ese nivel nos descuidamos. Es buena esa frase de que el guerrero cuando es bueno gana sin luchar. Pero no luchar a nivel físico sino luchar en otro nivel y empezando por uno mismo. Esto quería haber resaltado yo hoy y, entonces, actuando así, de esta manera, es como eliminamos el mal y llegamos al bien. Es algo muy sencillo.

Vicente.– Cuando el guerrero lucha -es el caso de toda la gente que lucha para conseguir algo- hay que mirar por qué lucha el guerrero.

Para alcanzar una meta, la que sea.

Entonces el esfuerzo, no hay que dejar el esfuerzo, lo que hay que quitar es la meta, no sé si habéis comprendido.

Cuando se dice “hay que dejar de luchar”, ¡no!, lo que quiere decir es que la meta que hay delante hay que decir “¡quítala!”.

Pero tú continúa luchando.

Por ejemplo, el caso de un de un científico, es un investigador nato, es el ejemplo del más grande esotérico porque está investigando sin saber qué busca.

No sabe nunca lo que saldrá. Está investigando simplemente.

Bien, cuando estamos investigando constantemente, la investigación parte siempre de una gran atención.

La atención es lo que da la clave científica de todas las cosas, sin querer buscarlo ya tiene la clave.

Porque las cosas se pueden dar de mil maneras y se presentan de mil situaciones. Y yo digo: ¿por qué estamos aquí?

Buscando en cómo se han formado hasta que nos encontramos aquí, y preguntarnos: ¿hasta cuándo estaremos juntos?, y ¿qué podemos hacer juntos?

Porque, evidentemente, Maria del Carmen estaba y ya no está con nosotros.

¿Quién será el próximo? Pues no siempre estaremos los mismos.

El espíritu sí. El espíritu que nos anima, éste sí que siempre estará, porque la forma pasa pero lo que no pasa jamás y siempre está es el espíritu de convivencia, el espíritu de fraternidad, el espíritu de lo que sea.

Por eso nos hemos reunido aquí, por eso tenemos unas charlas, un poco de meditación y después nos vamos a cenar.

Lo importante no es la cena, ni la meditación, sino estar juntos, y recordad, recordad que somos espíritu, y que buscamos y trabajamos por el mismo Señor, lo demás… (Risas…murmullos)

Interlocutor.– ¿Se te hace corto?

Vicente.– Pues entonces vamos a hacer la meditación.

Cuando en un grupo hay muchas personas de distintos rayos y al mismo tiempo de signo astrológico distinto, se está creando en un momento determinado un diapasón distinto, y hay tendencia a la exclusión o a que imperen los criterios.

Pero cuando hay un silencio es que todo es trascendente en unos y otros… Primero… la integración, sin darse cuenta…

Cuando hay armonía en la persona es que el ser se ha hecho integral, es decir, que el signo reinante en el Sol natal y el signo imperante de su Ascendente están de acuerdo, sean los signos que sean.

Ya pueden ser dispares. Ya puede ser tierra, por ejemplo, con aire, o fuego con agua.

Interlocutor.– No entiendo…

Vicente.– ¿Fuego con agua no?

Interlocutor.– No, porque el fuego apaga la brasa… (Risas)

Vicente.– Si no la apaga sí, pero es que hay que tratar de armonizar… para demostrar el porqué los Doce Trabajos de Hércules.

Estamos haciendo el grupo, el Trabajo de Hércules.

¿Cuál será el destino de ese trabajo?

¿Cuál será la consecuencia, y las motivaciones?

Porque será algo impresionante, algo de rara belleza.

Xavier.– Lobsang Rampa analiza este tema, y dice que cuando varias personas tratan de meditar dice que hay dispersión de energías. Pero ten en cuenta que nuestras auras se interpenetran. O sea, de alguna manera y a ciertos niveles, se logra una unidad de energía, una unidad de conciencia, en cuanto somos, por así decirlo, individualidades dentro de un conjunto. Entonces, posiblemente visto desde arriba, indudablemente tiene que ser algo de rara bella.

Vicente.– Es una flor en la que cada uno de los constituyentes del grupo es un pétalo.

Entonces existen diversos colores –irisaciones- pero siempre hay una cosa.

De la misma forma que en el centro del corazón está el loto, el sagrado loto -y la joya en el loto, como se le llama simbólicamente-, hay doce pétalos que se van abriendo lentamente y luego hay la joya en el loto cuando se ha abierto el último de los doce pétalos -lo cual significa cuando Hércules ha realizado los doce trabajos que le corresponde- entonces se abre la joya en el loto y, entonces, automáticamente, se abre una flor de doce pétalos en el centro de mil pétalos de la cabeza e irradia por toda la inmensidad, digamos, del planeta.

Se convierte en un dios en miniatura, la persona. Aunque nosotros estamos muy alejados de esta época, es bueno pensar en aquello que no somos para llegar a serlo.

Si no pensásemos en esto nunca llegaríamos a serlo.

Xavier.– ¡Qué curioso! Los pétalos del coronario son exactamente 996+12=1008. Es curioso… (Murmullos y risas)

Vicente.– Así que, vamos a hacer un poco de meditación.

 

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