Los Preliminares al Agni-Yoga

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Los Preliminares al Agni Yoga Madrid, 21 de mayo de 1981

 

Todavía no se han extinguido de los éteres las influencias dejadas por el Señor Buda durante el Festival de Wesak.

Esto viene a significar, que además del hecho de estar juntos aquí, en espiritual reunión, tenemos todavía a nuestra disposición todas estas energías galvanizadas por el fuego de Shamballa, que podemos aprovechar creativamente durante el curso de estas pequeñas reuniones.

Es decir, que cuando hablamos de un cursillo sobre Agni Yoga, yo mejor dicho diría, “vamos a tener unas conversaciones, un coloquio entre amigos”, sobre lo que el Maestro Tibetano define como el Yoga de la Nueva Era.

Todos conocemos los yogas conocidos, pues son conocidos porque se mueven dentro del ritmo de lo habitual, pero, ustedes saben que el mundo ha cambiado mucho desde los tiempos de Patanjali, cuando se erigieron por primera vez las prácticas del Raja Yoga.

Ha llovido mucho desde entonces y, tal como diría un Maestro de la Jerarquía: “Los tiempos presentes no son ni mejores ni peores que los de antes, pero son totalmente distintos”.

Por lo tanto, no podemos enfrentar los nuevos tiempos, con la capacidad necesaria de comprensión y adaptabilidad, siguiendo el ritmo de los yogas anteriores, o de la frecuencia vibratoria a la que anteriormente nosotros hacíamos un cultivo excepcional.

¿Significa esto que vamos a dejar todo los yogas?

Yo diría que vamos a hacer que los yogas que estamos actualizando en estos días tengan una virtud especial, que vamos a dedicar una atención tan profunda que los vamos a dignificar.

Estos yogas deben ser dignificados.

Por lo tanto, todo cuanto haremos durante estos cuatro días es tratar de dignificar el yoga en todas sus expresiones, lo cual viene a significar, en resumen, que vamos a tratar de dignificar nuestra propia vida y convertirnos en entidades francamente y profundamente, sociales.

Si logramos esto podemos dar por bien empleado el tiempo que hemos estado juntos y todo cuanto vayamos a discutir, porque, como digo, se trata de un “intercoloquio”, un coloquio en donde no hay un orador que habla a grupo de educandos.

Estamos dentro de un plan de enseñanza dentro del cual todos somos discípulos, y la persona que tenga pretensiones de Maestro está fallando.

Todos somos discípulos ante el Maestro, así que vamos a hablar en un plan de discípulos que tratan de buscar la verdad, que tratan, de una u otra manera, de llegar a un punto del síntesis dentro del cual todo cuanto llamamos fraternidad, orden, justicia.

Estos nombres tan queridos y tan poco aplicados, y que, ojalá se conviertan en una realidad tangible en nuestra vida.

Como estaremos cuatro días juntos, he preparado cuatro esquemas sobre el mismo tema principal de base: La Introducción al Agni Yoga.

Hoy vamos a referirnos muy concretamente sobre los Preliminares al Agni Yoga, porque va a ser la introducción en sí.

Mañana vamos a hablar de las Reglas Básicas del Agni Yoga.

El día 23 vamos a hablar juntos, vamos a conversar sobre Qué hay más allá de la Mente.

Y, finalmente, el domingo por la mañana vamos a hablar del Agni Yoga en la Vida Social Humana.

Cada uno de estos esquemas tiene una serie de puntos.

Voy a explicarles de una manera somera, lo más claramente posible, y en forma concreta que pueda ser comprensible, los puntos siguientes:

  • Razas y Yogas
  • Los Planos y los Rayos
  • Los Yogas y los subyogas
  • Los Arquetipos de cada Yoga
  • La Meta Universal de Síntesis, Agni Yoga
  • La Originalidad Individual que define al Yoga y, luego, la Masificación de los Yogas, que es el pecado de nuestro siglo.
  • Luego, vamos a hablar sobre las Técnicas Estandartizadas, con los apartados de la Evolución Individual, el Rayo Condicionante y la importancia que tienen los Rayos Astrológicos.
  • Hablaremos someramente de las características del Agni Yoga, del verdadero Pranayama y los principales efectos del Agni yoga como una nueva actividad psicológica en nuestra vida.

Así que, sin más dilación, voy a analizar el primer punto.

Razas y yogas

Serán puntos, ideas recortadas, y habrá un espacio para que ustedes vayan haciendo preguntas a las cuales trataré de contestar según el criterio que me dicte aquel momento en que estoy a lo que están preguntando.

Bien, entonces, cuando hablamos de razas y yogas, vengo a suponer que a cada raza le corresponde un yoga definido.

De las dos primeras razas de la humanidad prácticamente no tenemos noción.

La primera, la Raza Polar, era etérica completamente, por lo tanto, no han quedado vestigios, sólo en los planos ocultos y dentro de la luz astral, solamente los videntes pueden contemplar lo que fueron aquellos cuerpos.

En lo que respecta a la segunda raza, la raza que vino después, que es una Raza Hiperbórea, significa que es transparente, que tiene unas cualidades casi de masificación, que empieza ya la fuerza del éter a condensarse y empiezan a crearse agrupaciones celulares.

Pero, cuando hablamos de raza-raza, nos referimos ya a la Raza Lemur, que actualiza las capacidades, los principios y todo cuanto tiene que ver con el cuerpo físico, y es en los inicios de las primeras subrazas de la Raza Lemur que empieza a actuar el Hatha-Yoga.

El Hatha-Yoga tiene como principio la formación del cuerpo físico y su perfección final.

Hatha-Yoga tiene que ver con la belleza física y con el equilibrio de las funciones orgánicas.

Viene, después, para dotar de sensibilidad a aquel cuerpo que forma al principio, cuerpos gigantescos de los primeros lemures, la cualidad atlante, que agrega sensibilidad al cuerpo físico, y, al iniciar el desarrollo de la sensibilidad, se inicia automáticamente la práctica del Logos Solar acerca de lo que llamamos Bakti-Yoga.

Bakti-Yoga tiene que ver con la Raza Atlante y con la evolución sensible, psicológica, de los seres humanos.

Y, ahora, viene nuestra raza actual que es la Raza Aria.

Esta raza tiene como principio la mente, la educación mental, el control de todo el equipo de la personalidad y la creación del Antakarana, hablaremos muy decididamente acerca del Antakarana.

Y, cuando hablamos de yogas y subyogas, nos referimos a que cada raza tiene siete subrazas y, actualizando la analogía hermética, podemos decir que cada raza tiene siete subrazas y siete yogas, o siete subyogas, si así lo prefieren.

Así que solamente hay tres yogas principales… del actual, el Hatha-Yoga, el Bakti-Yoga y el Raja-Yoga.

Todos los demás yogas, con el nombre que sea, son subyogas de estos tres yogas principales, porque estos tres yogas corresponden a las tres razas principales que están evolucionando en este mundo.

Tenemos, también, los arquetipos que pertenecen a cada yoga, como decía al principio, el arquetipo del Hatha-Yoga es la belleza, belleza que no sería tal si no hubiese un completo equilibrio de las funciones orgánicas.

Así que, cuando hablamos del arquetipo o la meta que persigue el Hatha Yoga, debemos referirnos a la belleza física y al equilibrio de las funciones orgánicas.

Cuando hablamos de la meta impuesta por la tradición atlante para el Bakti-Yoga, nos referimos al arquetipo de bondad.

La bondad es el súmmum, la glorificación de la sensibilidad.

Así que, Bakti-Yoga persigue como meta reconocida la bondad del corazón.

Y, finalmente, el tercer yoga, el yoga que llamamos Raja-Yoga, establecido por Patanjali antes de Jesucristo, indica que el hombre persigue como meta, como arquetipo, la verdad, y la verdad solamente puede ser descubierta por la mente y, noten ustedes, que no digo conquistada por la mente, la verdad es fugitiva, no se puede coger, se puede descubrir, y en este descubrimiento tiene que haber una revelación, quizá la revelación esté en la raíz mística del Agni-Yoga, al cual nos referiremos oportunamente.

Cuando hablamos también de la meta universal de síntesis, no nos referimos a una meta definida en espacio y tiempo, síntesis indica equilibrio y el equilibrio está en el centro de los opuestos.

En lo que respecta a los yogas –como son siete yogas que surgen durante un periodo mundial, y tenemos el Hatha-Yoga, el Bakti Yoga y el Raja Yoga– hay que suponer que existen, además del Agni-Yoga, que está en el centro, que por eso es el yoga de síntesis, otros tres yogas superiores.

El uno es el Devi-Yoga, el otro es un yoga superior que desconocemos y, finalmente, el otro, el yoga final, es el yoga del Señor del Universo, al cual solamente pueden llegar los altos y cualificados iniciados de la Jerarquía en nuestro mundo.

Así que, cuando hablamos del Agni Yoga como el yoga del fuego, como el yoga de síntesis, nos estamos refiriendo al centro vital del yoga.

El cuarto yoga, Agni Yoga, es el que tiene la misión de alcanzar el pináculo del Antakarana creado por Raja Yoga, e introducirse después en el centro místico del plano búdico.

El plano búdico que es un plano en donde solamente hay luz, no hay polaridad, no hay diversidad, no existe la gran herejía de la separatividad, y cuando hablamos de este equilibrio más allá del razonamiento intelectual, estamos hablando ya del yoga de la Nueva Era, del yoga que cualquiera de nosotros puede utilizar ahora mismo, sea cualquier yoga que esté tratando de realizar en su vida, porque lo que persigue el yoga es una apertura total de conciencia.

Y me pregunto:

¿es que adquirimos la fuerza del yoga con la atención especial que precisa el yoga, si como aspecto unitivo de la conciencia del hombre, con su aspecto superior y trascendente?

Cada cual debe responder según su propio criterio, porque si la persona está trabajando muy atenta y profundamente acerca de cualquier yoga, este yoga forzosamente tiene que llevarlo a la iniciación, porque hay algo superior, algo trascendente, algo místico, es el perfecto equilibrio de las funciones dentro del propio yoga, siendo yoga un término que define el aspecto unión del hombre con su creador.

Somos poco originales, ¿verdad?

Captamos mucho de las cosas que existen en nuestros ambientes, nos sentimos guiados todos de una u otra manera, estamos inmersos en un mundo de complejidades, en un mundo de sombras en movimiento, y nosotros estamos atados de una u otra manera a estas sombras y, por lo tanto, hemos dejado de ser originales.

Originalidad implica singularidad, y la singularidad indica una individualidad no apegada al aspecto sutil del rebaño que está siguiendo todavía la mayor parte de la humanidad, desgraciadamente es así.

Somos más “copiativos” que creativos, y lo que estamos tratando de hacer es ser cada vez más originales, lo cual no tiene nada que ver con nuestras técnicas, con nuestros yogas, ni con nuestras meditaciones.

Indica, esto, que si somos capaces de vivir aparte de lo que estemos realizando, contemplando nuestra obra como si fuese…, qué les diré a ustedes, como algo que no somos nosotros -aparte por completo, despersonalizados-, aquello sería perfecto.

Lo que hace una cosa imperfecta es el apego hacia aquella cosa.

El dinero es una cosa que todos conocemos, ¿es bueno el dinero?, ¿es malo?, es el uso del dinero lo que es bueno o malo, ¿verdad?

Bien, no podemos apegarnos a ningún principio, hay que estar viviendo frente a la vida que nos rodea dentro de unos cánones tan perfectos de desapego, de desapasionamiento, que nuestra vida debe tener paz.

Analicen el sentido del apego, sufrimos porque estamos apegados a algo, lo que sea, la familia, la tradición, el trabajo ¡Yo qué sé!

Cualquier cosa, y el apego siempre hace que el hombre se sienta uncido al carro que conduce la gran masa de la humanidad, y hay que salir de este punto, hay que ser originales, hay que ser singulares, y la única técnica que puede llevar al hombre a ser original es vivir abierto completamente a la realidad.

Y bien, el mal de siglo, ustedes lo saben, es la masificación de los principios, es la masificación del yoga, es la ingente multitud de personas no preparadas internamente que están dando cursos y clases y disciplinas de yoga, materia que es sagrada desde el punto de vista de la Jerarquía, y todo el mundo se cree un iluminado y el mal del siglo es el complejo mesiánico.

Y hay tantos Mesías hoy día dispersos por ahí, que no tienen calidad de Mesías por cuanto viven atados a la tradición, que no tienen conocimientos propios, sino que están tomando de aquí y de allá, pero, que ellos en sí no son creadores y, naturalmente, para poder ver las necesidades de un ser humano se tienen que tener tres elementos dentro del ser:

    • primero, una gran evolución.
    • segundo, una gran intuición
    • tercero, clarividencia.

¿Cuántos de los gurús actuales tienen estos tres requisitos?

Primero, la evolución hacia la persona humilde, por lo tanto, no existe ostentación, ¿verdad?, y todos están ostentando de poderes, y no existen poderes cuando hay ostentación, indudablemente.

Si hay intuición, aunque no exista clarividencia, existe al menos un principio de adaptación al otro, y este principio de adaptación, que tiene que ver con la compasión, hace que la persona se sienta identificada con las necesidades de sus hermanos, y en esta identificación existe una liberación, una comprensión, y, entonces, existe la posibilidad de un consejo, un verdadero yoga se puede, digamos, aconsejar a una persona determinada, en cualquier determinado ciclo del tiempo.

Pero, naturalmente, si falla esto y no hay clarividencia –la clarividencia solamente para ver el estado de los chacras– …

Todo el mundo sabe de chacras, y todo el mundo, singularmente, como los que trabajan con el Laya-Yoga, están tratando de desarrollar los centros no sé para qué fines ni para qué metas.

Pero, lo interesante a remarcar aquí, es que solamente la persona que posea clarividencia mental, no simplemente astral, puede ver el estado del ser humano en su evolución, por el examen atento y profundo de sus chacras.

El desarrollo de cada chacra indica al mentor espiritual en el terreno del yoga si una persona está preparada para el Hatha-Yoga, para el Bakti-Yoga, Raja-Yoga, o para cualquier tipo de yoga conocido, porque para esto existe verdaderamente la visión interior.

Se nos habla mucho de la intuición, de la visión, de la clarividencia, pero son palabras huecas, y hasta que la persona no ha educido los poderes de la Divinidad en su interior y haya ha logrado desarrollar esos puntos tan interesantes, no es un mentor espiritual, por tanto no podemos tener confianza.

Tampoco podemos tener confianza en la persona que se arroga el derecho de un iniciado, o que exige pleitesía… y hay tanto mal en el mundo en estos momentos…

La Jerarquía, desde que terminó la guerra está tratando muy eficazmente a través de sus ashramas, singularmente a través de los ashramas de 2º Rayo de poner un poco de freno a esta ansia inmoderada de poder en el mundo oculto, no con ansias de evolución espiritual, sino con deseos de tener poderes.

¿Y qué es un poder si no existe la conducción necesaria?

¿si no existe un perfecto control del triple vehículo, de la mente, del cuerpo emocional y del cuerpo físico?

Al contrario, es perjudicial.

Agni-Yoga, ante todo, deja al ser dentro de la más profunda humildad.

El ser debe verse tal cual es, no tal como cree que es.

Todos queremos ser superiores, la mayoría no somos humildes.

Y, naturalmente, cuando la técnica ha sido estandarizada -y hay muchas técnicas y cada pseudo-gurú tiene su propia técnica, muy peregrinas a veces las técnicas-, entonces, existe un desconocimiento total de lo que implica el ser humano cuando se le examina clarividentemente en el aspecto de su propia evolución individual, del Rayo condicionante de su vida y, también, de su Signo Astrológico, del Sol y del Ascendente y, también, si la visión va más profundamente, cuál es el Rayo del Alma y cuál es el Signo Astrológico que corresponde al Alma, que es mucho más complejo de lo que cree el ser humano.

Y, no obstante, se debe resolver el problema social humano, el problema psicológico humano, desde el ángulo de vista de la perfecta sencillez, porque la sencillez, es sabiduría, es desapego, es unión, y en la humildad y la sencillez, se está demostrando el verdadero yoga, el yoga del futuro, porque las características del Agni-Yoga, a la cual intentaremos referirnos muy concretamente mañana, dan al individuo la capacidad de descubrirse tal cual es, de saber cuál es exactamente su misión en la vida, cuál es el punto sobre el cual debe apoyar sus pies, y cuál es la frontera que debe salvar, porque todos tenemos una frontera que salvar, y esta frontera es de muchos tipos.

Generalmente esta frontera es el cuerpo emocional, de ahí la profusión del Bakti-Yoga en la actualidad.

Pero, Bakti-Yoga, cuando ha llegado a cierto punto, está solicitando la fuerza de la mente para poder desarrollar ampliamente las energías de la bondad; es decir, que no podemos fragmentar al ser humano, no podemos mover el cuerpo físico sin que automáticamente el cuerpo emocional y el cuerpo mental no reaccionen.

No podemos abarcar la fuerza del plano mental exteriorizándola, ya, de una manera creadora, sin mover las energías que corresponden al cuerpo físico y al cuerpo emocional; y todo cuanto ocurre en el cuerpo emocional, psicológicamente hablando, repercute en el cuerpo físico y en la mente.

Es un triple cuerpo que está en constante situación de pensamientos, de emociones y de actitudes, y lo que hay que buscar es que todo este conglomerado esté sujeto a una ley superior.

Me pregunto si la mente, en sí, será capaz de dominar todo este proceso.

La mente puede controlar el cuerpo emocional y el cuerpo físico, pero raras veces se puede controlar a sí misma.

Entonces, si debe existir un control mental, hay que presuponer también que debe existir un factor superior al cuerpo mental y, entonces, hablamos del Pensador en su propio plano, hablamos del Yo Superior, o, si ustedes lo prefieren, tal como decía Madame Blavatsky, hablamos del Ángel Solar, es lo mismo con distintos nombres.

Lo que interesa es que siempre lo inferior es negativo de acuerdo con lo que es superior, y lo superior es siempre positivo de acuerdo con lo inferior.

Así que hay que vivir en un plan positivo, para de esta manera tener condicionados todos los elementos que integran nuestra personalidad.

Así, el yo, que inicialmente se creó como un punto nacido en tiempo y espacio, se va agrandando hasta adquirir la magnificencia del propio Dios y, entonces, se dice: “El hombre ya no piensa por sí mismo, piensa con la mente de Dios”.

Yo diría, que aun más allá de esto, existe un poder que es aquel poder bien descrito en los tratados esotéricos del pasado, de: “Hay una luz que resplandece más que la propia luz”.

La luz dentro del plano búdico queda absorbida, pero, un punto de luz búdica en el plano mental se ve como una estrella de cinco puntas, esto es siempre desde el ángulo del clarividente, significa esto lo mismo que dijo Cristo en cierta ocasión: “Dentro de la luz veréis la luz”, quizá se refería a lo que en estos momentos estamos tratando de decir acerca del yoga de síntesis, o del yoga del fuego, de Agni-Yoga, en donde la luz de la mente debe quedar reabsorbida por un principio superior, que ya no es la mente.

Luego, tal y como veremos en pláticas sucesivas, veremos que la mente tiene unas honduras, y que más allá de estas honduras existe una frontera, y esta frontera, una vez salvada, trae como consecuencia la liberación, o si ustedes lo prefieren, la iniciación.

La iniciación siempre está más allá de las fronteras de la mente, sea cual sea el tipo de iniciación.

Y, naturalmente, como vamos a vivir de una manera muy distinta a como vivimos en el pasado, o al menos hay que tratar humildemente de hacerlo, veremos que la forma de respirar, el pranayama que corresponde a cada persona, tampoco puede ser generalizado, cada cual tiene sus propios ciclos y, cada uno de estos ciclos lleva como consecuencia un tipo particular de respiración, pero, cuando hablamos de pranayama, le asignamos al pranayama un aspecto genérico, con lo cual no hacemos sino robustecer la idea de la masificación del yoga.

El yoga, de esta manera, ha perdido su capacidad creativa y la respiración se ha vuelto general, no es particular, nada tiene que ver con la originalidad del ser, ni tampoco con su absoluta singularidad.

Entonces, hay que aplicar una respiración, que iremos viendo poco a poco, que es algo tan particular, de índole tan íntima del ser humano, que es el propio ser humano quien debe descubrir el yoga-pranayama, que es el descubrimiento casi, por así decirlo, de aquellos largos intervalos que conducen a Samadhi, porque Samadhi es la liberación de la mente, las fronteras han desaparecido.

Significa que también la respiración, que sin darnos cuenta va aliada al proceso mental, se ha hecho tan larga y tan profunda en sus intervalos, que prácticamente parece que no hay respiración.

Es cuando la respiración de la Divinidad, el Pranayama Cósmico, se apodera de los pulmones del yogui y le hace respirar tal como es la Ley de Dios y no tal como es la separatividad humana.

Cuando ustedes, o nosotros, estamos muy atentos, viviendo dentro de esta profusión de verdades desconocidas, nos damos cuenta de que respiramos, nos damos cuenta de que pensamos, ¿dónde está la respiración?, ¿dónde está la mente?, son figuraciones en tiempo y espacio.

Ha desaparecido todo, ¿qué queda?, queda el Yo, sí, en la singularidad del Yo, que no pretende ninguna meta y que va siguiendo el eterno movimiento de la vida; y, entonces, sin darnos cuenta, anticipamos el curso de la historia, vamos más deprisa que los hechos, porque no hacemos resistencia a los hechos, y al no establecer una resistencia, vamos más deprisa en el tiempo; es decir, que el tiempo se hace cada vez más pequeño y el espacio cada vez más grande, y cuando se llega a este momento sabemos lo que es realmente el placer de vivir aparte de nosotros mismos; es decir, aparte de lo que configuran los planos psicológicos que enfrenta constantemente nuestra pequeña personalidad.

Estamos tratando de ser efectivos, y si el yoga, sea el yoga que sea, no puede ser presentado de una manera muy científica y muy psicológica, fracasará en este mundo en donde la mente va adquiriendo proporciones gigantescas, y en donde existe este cultivo de valores técnicos.

No es que la técnica, no es que la ciencia no tengan su participación activa, como tuvo su participación activa el Renacimiento hace cuatrocientos años, cada época tiene su propia singularidad yóguica.

Raja-Yoga ha actuado preferentemente en la quinta subraza de nuestra raza, que es esta raza actual; solamente que, cuando hablamos del Agni-Yoga y hablamos de anticipar el curso de la historia, estamos tratando de adelantar el futuro y el futuro traerlo al presente sin ninguna clase de desequilibrio.

Si traemos el futuro al presente, lo que tiene que ocurrir en la sexta subraza de la raza quinta, de nuestra Raza Aria, lo estamos viviendo ya por anticipado.

¿por qué no trabajar también para lo que hará la séptima subraza de la Raza Aria?

¿Por qué poner límites en el tiempo, si el tiempo, como hemos dicho, es una figuración que nace de la importancia que le damos al factor tiempo?

Desde el momento en que el factor tiempo no tiene importancia -y es cuando estamos tranquilos, estamos bien con nosotros mismos-, entonces, el espacio es inmenso, y dentro de este espacio inmenso hay plenitud.

Si un yoga no trae plenitud, ¿para qué queremos el yoga?, más vale hacer cualquier cosa que nos dé plenitud.

Un yoga con esfuerzo no puede traer plenitud, yo creo que ahora no nos estamos esforzando y estamos tranquilos.

Entonces, una de las funciones que tiene asignada el Agni-Yoga es penetrar por tanto en el futuro de la raza, ¿qué haremos?, simplemente vivir, vivir noblemente, vivir humildemente, no se exigen poderes supra-normales al hombre culto de nuestros días, al hombre que tiene comprensión, al hombre que trata de servir a los intereses de la Jerarquía, y creo que todos, de una u otra manera, estamos intentando ser útiles a la Jerarquía, de no ser así, ni ustedes ni yo estaríamos aquí, seguramente.

Y también nos va a dar, como consecuencia, visualizar unas metas tan amplias e incluyentes, que el tiempo como factor condicionante ha prácticamente desaparecido de la conciencia, nos damos cuenta de que podemos vivir sin tantas crisis, sin tantas tensiones, sin tanto odio acumulado, sin tantas necesidades, sin tantos problemas psicológicos.

Si al final de estas pequeñas charlas, de este intercoloquio entre amigos, podemos adquirir una imagen más perfecta de la plenitud del Alma, y damos menos importancia a las cosas de la mente y a las emociones y a lo demás, creo que vale la pena que nos hayamos encontrado.

Ahora pueden ustedes preguntar lo que quieran, esto es un preámbulo solamente para que ustedes tengan la oportunidad de explayarse en sus ideas.

Parece que no se deciden a preguntar, pregunten algo.

Yo creo que siempre hay algún punto en el cual se pueda tratar más ampliamente, y son ustedes lo que tienen que dar este punto…. si no continuaremos.

Interlocutor. — Si nos puede aclarar un poco lo que había anterior a la… más complicado, más difícil…, solamente para acercarnos un poco al origen de la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta raza. ¿Qué existió antes?, es decir, la pregunta va dirigida a lo que conocemos como la antroposofía, que habla del Dios Saturno, del Sol, de la Luna… (Sonido deficiente).

Vicente. — Aceptamos la similitud de las dos primeras razas, unas razas que han desaparecido del planeta, primero, porque no tenían huesos, el hueso perdura muchos siglos, por eso encontramos, por ejemplo, cadáveres pertenecientes a millones de años atrás, se han conservado perfectamente.

Pero, como de las dos primeras razas no existen vestigios, no podemos referirnos concretamente a ellas.

Pero, anterior a estas razas había la esencia elemental, había una oleada de vida divina que descendía a la manifestación y, por lo tanto, había esencia elemental física, éteres en condensación, había esencia elemental astral, y había, también, esencia elemental mental.

Significa que todo esto no eran sino los recuerdos que iban segregando los átomos permanentes del Logos Solar, y aquí habría mucho que discutir acerca de lo que es un átomo permanente.

Para que se hagan una idea, el átomo permanente aplicado al Logos Solar, o aplicado a un individuo, siempre es un punto en espacio y tiempo más allá del espacio y del tiempo, donde el Logos guarda todas sus memorias, se le llama técnicamente el Akasha.

Y cuando un vidente puede percibirlos y no puede penetrar en las regiones puras del Akasha tiene que verlo reflejado en la luz astral de los acontecimientos, entonces, la segregación de estos recuerdos, al chocar contra los éteres, y los éteres están condicionados por el karma, la primera de las grandes verdades que se nos dice es que cuando el Logos adquiere su universo, todo el éter que Él está tratando de manipular…está vivo, pero viene coloreado por el karma, tal y como dice el Maestro Tibetano.

Significa esto que tiene un material que ha servido ya en anteriores expresiones del Logos y que proviene de una pureza necesaria para poder ser directamente manifestada a través de un cuerpo definido, de ahí la prueba del Logos Solar para atacar, a través de cada uno de los planetas de Su universo, lo que será una humanidad.

Pero, hablamos definidamente de nuestro planeta Tierra, hablemos del Logos Planetario, y todo cuanto el Logos Planetario está organizando es utilizar el material de vidas anteriores que Él, de universos anteriores, para poder aplicarlos en este universo actual o en este planeta actual.

Y todo el proceso que va de la creación, primero de los átomos, un proceso alquímico, de convertir los átomos en moléculas, las moléculas en células y las células en organismos, es el proceso que define a las razas.

Yo diría que la primera raza conocida adquirió el poder sobre el conjunto atómico, adquirió del ambiente circundante, del ambiente kármico, los puntos atómicos que precisaba para su manifestación y creó el plano físico, con sus variados niveles, y lo mismo ocurrió con el cuerpo astral cuando creó la raza atlante, cuando el cuerpo lemur había sido completamente construido, y entonces automáticamente se creó el cuerpo emocional, y cuando estaba, ya, en ciertas vías de solución el cuerpo emocional, vino una oleada tremenda de partículas atómicas pertenecientes al plano cósmico –el 5º Plano Cósmico, el de la Mente de Dios- y a través de una alquimia producida por los Ángeles Solares se creó la mente humana y, entonces, vino a la luz lo que llamamos el Reino Humano, la Humanidad.

Claro, son misterios que a nosotros, quizá, no nos dicen mucha cosa, o gran cosa, pero son realidades.

Interlocutora. — ¿Conoce lo de la Teoría de Darwin?

Vicente. — Bueno, pues no he leído mucho a Darwin, pero le voy a decir una cosa que es lo que interesa, yo no sé lo que dice Darwin exactamente, sé que busca la purificación de las especies, naturalmente que existe una evolución de las especies…

Interlocutora. —… antes de la primera raza, la polar, ¿no hubo otra evolución?

Vicente. — Bueno, yo diría que era una evolución angélica…

Sí, es bastante complicado, pero, trataremos de aclararlo.

Mire usted, puedo explicar algo que corresponde a la alquimia trascendente, tal como lo utiliza la Jerarquía, y esto es el misterio del átomo de hidrógeno.

Cuando el átomo de hidrógeno llega al cuarto éter, por una serie impresionante de modificaciones se crean todos los elementos químicos, siendo el átomo de hidrógeno la medida en química,… (Corte de sonido)

… hasta el laurencio, que tiene ciento tres protones o ciento tres átomos de hidrógeno, todo es un agregado de átomos que van creando todos los cuerpos, cuanto más masivo es el cuerpo más contenido molecular de átomos de hidrógeno, hasta llegar, como digo, al laurencio que tiene ciento tres protones.

Tenemos, por ejemplo, el uranio con noventa y dos, y todas esta cosas que conocemos, y que cualquier manual de química nos lo puede enseñar, pero, digo el átomo de hidrógeno, porque tiene que ver lo mismo que hace Agni-Yoga en el plano búdico.

Todo el yoga que desciende como actividad de Dios para el ser humano, debe pasar forzosamente por el plano búdico, que es el cuarto subplano, que está en el centro de todos los planos del Universo.

Por lo tanto, como que el átomo de hidrógeno realiza igual misión en el cuarto subplano del plano físico, aquí hay un misterio, se le llama el misterio del átomo de hidrógeno.

Es decir, que cuando a un átomo de hidrógeno se le van añadiendo átomos de hidrógeno, se va modificando sensiblemente, se está masificando, hasta crear todo el contenido del universo físico.

Pero, cuando al átomo de hidrógeno se le van restando unidades atómicas, porque, dense cuenta, quienes hayan leído Química Oculta de Leadbeater y Madame Besant, se darán cuenta de que el átomo de hidrógeno no solamente tiene un protón y un electrón, sino que existen dieciocho cuerpos menores llamados anus, en sánscrito, y esos cuerpos, conforme van ascendiendo se van liberando, hasta llegar al plano superior, el ádico, en el cual no existe carga alguna de electrones, ni de protones, ni de neutrones.

Es decir, que lo que trabajaban los alquimistas del pasado, más que otra cosa, era tratar de modificar los átomos para reponerlos a la esencia donde quedase solamente un anu, lo cual no se ha podido realizar.

Es decir, como usted decía, es un misterio, pero, un misterio que el químico puede resolver con un poco de inteligencia analítica lo que hace el esoterista, tratando de ver las modificaciones que sufre un átomo de hidrógeno cuando asciende o cuando desciende.

Cuando desciende adquiere gravedad, y entonces se sumerge en la ley de la materia.

Cuando el átomo de hidrógeno se va, digamos, haciendo más fino, más sutil, entonces se convierte en el plano astral, en el plano mental, en el plano búdico…y estas cosas, pero siempre es el mismo átomo, hasta llegar a un punto en donde solamente existen átomos circulares del color del rayo solar, sin carga alguna, lo cual significa que no hay ni tiempo ni espacio, que a esto se llama plano ádico o el plano de la propia Divinidad.

Y, si lo aplicamos a nuestro pequeño universo físico, podemos decir que en el subplano atómico de nuestro plano físico, hay, también, una representación del plano ádico con unos pequeños átomos que no tienen carga alguna de anus y, naturalmente, vamos a ir más adentro todavía.

Cuando estamos aquí, en meditación, en recogimiento, con expectación, liberamos átomos pesados y vamos introduciendo átomos de hidrógeno.

¿Se dan cuenta de que pesan menos?, pues es que esta maravilla se está realizando como alquimia natural.

¿Por qué levitaban los santos?, porque la cantidad de átomos de hidrógeno que habían absorbido mediante la meditación, mediante el acto de adoración, habían eliminado átomos pesados y habían dejado solamente átomos puros, y era solamente un momento, si no, habrían pasado la vida viajando por el espacio, pero en aquel momento habían adquirido la facultad de elevarse por encima de la materia, que es lo que hace el átomo de hidrógeno y, en parte, lo que se persigue en Agni-Yoga es que pesemos menos, pero no en el cuerpo físico, ¿verdad?…(risas)… internamente, ¿eh?, en el plano emocional y en el plano mental, pues, entonces, vamos a salir de una manera tan transparente que cada vez que nos acordemos de esto vamos a pesar menos.

Es una Ley.

Interlocutor. — (Comentario inaudible, sobre la teoría esotérica de la evolución y teoría de Darwin y su relación)

Vicente. — Sí. Bueno, yo creo que Darwin buscaba la evolución de las especies y, aquí, buscamos la evolución de los reinos y, dentro de un reino hay millones de especies.

Interlocutor. — (Comentario inaudible en el cual se distingue que pregunta por la raza atlante).

Vicente. — Yo le pregunto si sabe alguna razón, porque cada raza debe ser más sutil que la anterior.

La lógica es que nosotros estemos más evolucionados que los lemures.

Los lemures son, en regla general, la raza negra, que nadie puede aventajar, cuando es un tipo crea un arquetipo, ni en fuerza ni en belleza, ni en equilibrio de funciones.

Si encontramos un elemento, del plano astral, correspondiente a una entidad determinada atlante, de la raza atlante, veremos que tiene unas capacidades infinitas de adaptación a la vida y de compasión humana, es la evolución de la bondad en el corazón del hombre.

Pero, si vamos a buscar la superación de lo que puede ser la floración de la raza aria, veremos una inteligencia tan poderosa, con respecto a la actual, que tiene la capacidad de descubrir la verdad por doquier.

Es decir que, para mí, es el arquetipo de la mente que busca la verdad por la intuición, porque la intuición solamente revela verdades, en tanto que la mente inferior solamente está recordando cosas pasajeras en el tiempo, sea cual sea su importancia.

Interlocutor. — (Comentario inaudible).

Vicente. — Sí, desde luego, el ser humano, nosotros en general, nos movemos en el plano mental muy poco, pero muy intensamente en el plano emocional.

De ahí que exista más profusión del Bakti-Yoga, no que digan que practican Bakti-Yoga, sino que actúan como Bakti-Yoga todas las personas de tipo emocional.

Ahora bien, solamente existe un Bakti-Yoga efectivo cuando la mente funciona, cuando se ha adquirido el poder del Raja-Yoga, y cuando el Raja-Yoga desde las alturas puede controlar aquel aspecto.

Por ejemplo, la Buena Voluntad.

Depende, ¿cómo vamos a emplear la buena voluntad?, la persona sensiblera…no es sensible, solamente es sensible cuando la sensiblería ha sido encauzada a través de la mente, de la mente discernitiva, de la mente ordenadora, de la mente que controla.

Podríamos decir que quien controla a la mente, anteriormente lo habíamos dicho, que cuando el Yoga ha llegado a cierto punto, está controlando todo el sistema endocrino, todo el sistema físico y todo el sistema emocional y, entonces, cuando existe esta fuerza, la mente queda apaciguada y el Yo está contemplando sus instrumentos.

La mente se ve completamente aparte de los pensamientos y el Pensador se ve completamente aparte de la mente, y las emociones son consideradas como efectos pasajeros, dentro del cuerpo astral del ser, o de la persona que está atravesando un momento, digamos, de crisis; y el cuerpo físico es el reflejo de lo que es la mente y lo que es la emoción.

No podemos ser más de lo que da nuestra vida interior. Y, luego hay las fronteras, las fronteras impuestas por la tradición, por la enseñanza, por la herencia, por las propias opiniones, y esto está frenando la verdad constantemente en nuestro interior.

Cuando no hacemos resistencia es cuando viene la verdad, la resistencia a cualquier cosa, naturalmente.

Es como si ustedes escuchasen al Sr. Beltrán, ustedes están escuchando abiertamente, están practicando Agni-Yoga sin darse cuenta, no hay reacción.

¿Podemos aplicar esta no-reacción a todas las cosas de la vida?

Es la culminación del Yoga.

Por esto, cuando estamos viendo las cosas sin apego y con desapasionamiento, y sin afán de crítica, automáticamente se produce un silencio interior, y una fuerza tremenda que nos eleva más allá de nosotros mismos, pero hay personas que tratan de recuperar la mente, y cuando tratan de recuperar la mente, prácticamente ha desaparecido la plenitud.

Bueno, pues entonces, sabiendo esto, es mejor que vayamos viviendo sin recuperar la mente… ¿es que no dejaremos de pensar?

Vamos a eliminar las modificaciones del pensamiento, pero no la fuerza del Pensador, que se expresa como facultad de pensar.

Podemos establecer la distinción entre el Pensador y la facultad de pensar, y entre la facultad de pensar y la mente, y entre la mente y el pensamiento, y entre el pensamiento y el cerebro, pues todo eso va concatenado de una forma tan misteriosa que al mover el cerebro movemos la mente, movemos el Pensador, y lo movemos todo, y lo que hay que hacer es que exista un equilibrio tan tremendo que todo se refunda en una sola síntesis, y esta síntesis…ustedes lo están demostrando, es esa expectación.

Interlocutora. — (sonido muy apagado)

Vicente. — Sí, sí. Dense cuenta, que cuando hablamos de las razas… (Interrupción por parte de la interlocutora )…

Quizá sí, pero, es que la Raza Polar y la Raza Hiperbórea no tienen Ego.

El Ego, el Yo del hombre, comenzó a nacer hace unos dieciocho millones de años.

Existía el hombre-animal, tenía un cuerpo humano gigantesco, pero no tenía mente; fue el Misterio de los Ángeles Solares lo que convirtió a aquellos grandes hombres en hombres, con toda justicia, porque, entonces, ya tenían mente.

Ya no eran una parte histórica dentro de una historia, sino que creaban una historia dentro de la historia, no se confundían con el drama psicológico que se desarrollaba a su alrededor, establecían una diferencia entre lo que pasaba y ellos mismos.

A esta facultad que tenemos nosotros se llama autoconciencia, lo cual no tenían las razas anteriores.

Tenían santidad, quizá, tenían un contacto con los ángeles, pero no tenían conciencia de aquello.

Si usted tiene felicidad y no tiene conciencia de la felicidad, ¿de qué le sirve la felicidad? (comentario inaudible)… es que entonces ya no hay necesidad de pasar por la evolución.

Precisamente, el descender en esta línea de involución aparente, es una evolución del ángulo de vista del Logos.

Es decir, que va descendiendo la oleada de vida hasta alcanzar el ser humano, y después el ser humano ya busca su propia fuente de procedencia, ya busca a Dios, su creador, lo cual solamente el hombre puede hacerlo, precisamente por una particularidad, porque es el 4º Reino, dentro de siete reinos que hay en la Naturaleza, y está en una 4ª Ronda en nuestro planeta.

Interlocutor. — Yo quisiera preguntarle qué relaciones existen entre lo que usted ha hablado del Agni Yoga, porque a mí me suena bastante a algo que no he leído sino que he practicado con el Zen, hasta qué punto… no estamos hablando de lo mismo, pero que busca de integrarse con la Naturaleza…, que es como en el sendero…

Vicente. — El Satori, el Nirvana, y el Reino de los Cielos, es lo mismo, desde el punto de vista de la persona en cualquier momento del tiempo y del espacio.

El Zen, practica el desapego y el equilibrio, por lo tanto, está dentro de la línea perfecta del Agni-Yoga.

Ahora bien, como usted sabe, han salido pseudo practicantes del Zen que han destruido la finalidad del Zen, como han salido los seguidores de Krishnamurti, que no habiendo comprendido su mensaje lo han destruido, y han destruido o tratan de destruir al propio Krishnamurti.

También ocurre con el Nirvana de Buda, o con el Samadhi, que es lo mismo.

Por lo tanto, todo es lo mismo.

Entonces, si en grupo pudiésemos mantener un grado de expectación, podíamos decir que estamos practicando el Satori, o estamos desarrollando el Satori, que es la culminación del Zen, o que estamos practicando esta expresión nirvánica de la Naturaleza, en la cual no existe ni lucha ni conflicto, o estamos llegando a un nivel en donde no hay fronteras y, como que no hay fronteras, no puede haber la resistencia de Dios, porque la resistencia de Dios siempre choca con las fronteras impuestas por Su propio Ser.

Lo interesante, a mi entender, es si podemos llegar a un punto de comprensión, sea cual sea el yoga, Agni-Yoga es un nombre también, dense cuenta. Yo hablo de un estado que está más allá de un estado, porque una cosa es un estado de conciencia y otra cosa es una conciencia sin estado.

Lo que estamos haciendo aquí es practicar una conciencia sin estado, lo cual significa que no hay modificación mental, no hay nada que reaccione contra la mente.

Estamos unidos, compenetrados.

Estamos estableciendo las bases correctas de una sociedad nueva y más justa.

Interlocutor. — Bueno, tengo que volver a lo de antes, es que parece como si hubiera dos emanaciones del Logos, una hacia el reino mineral y luego hacia… y otra la involución de las razas estas lemures, atlantes e hiperbóreas. Entonces, el sistema… (Inaudible)

Vicente. — Sí, buscando el tercer elemento. Siempre hay que buscar un tercer elemento para unir dos extremos.

Si hablamos del Zen, por ejemplo, o del Agni-Yoga, o de la paz del Alma, como la situación de la conciencia en un centro de equilibrio, en el cual no existe ni el bien ni el mal, ni lo bueno o lo malo, ni lo negro o lo blanco, existe un equilibrador perfecto, que, prácticamente no existe desequilibrio, entonces se realiza la justicia de la ley.

Pero, hay tres líneas de vida, una vida va desde el tercer Logos hasta coincidir en el reino mineral, asciende hasta alcanzar al ser humano, allí empieza otra segunda vida, otra segunda oleada de vida que va buscando la expresión perfecta del Yo.

Entonces, cuando este Yo está acoplado a valores permanentes, surge otra línea, que es la línea que conduce a la Casa del Padre, desde la cual se distingue la oposición, se distinguen los dos opuestos, se distingue la evolución de la involución, entonces, es algo que está más allá de la evolución y de la involución: es el camino del propio Dios, es el camino de la iniciación, o, si ustedes lo prefieren, es la entrada en la corriente iniciática, de la cual prácticamente ya no se mueve.

Entonces, lo que diga Darwin, lo que diga Krishnamurti, lo que diga Buda, lo que diga cualquier elemento, por sabio que sea, en la vida de la Naturaleza, se experimenta, no son palabras, no son ideas, no son razonamientos, no son gráficos o algo pictórico, lo estás viviendo, lo estás recreando.

Hasta ahora veíamos el manjar delante, ahora lo estamos probando, y todo esto viene precisamente cuando los dos senderos, el de involución y el de evolución han sido superados por otro que está más arriba.

Podemos decir que el uno pertenece –hablando en términos humanos– al cultivo de la personalidad, con sus tres aspectos, la mente, la emoción y el cuerpo físico; el otro viene determinado por lo que llamamos la Tríada Espiritual: Atma, Budhi y Manas; y el tercer camino, el que hace perfecto al hombre, es el que conduce a la Mónada.

Son los tres senderos, denle los nombres que se quiera, siempre será la Trinidad Universal:

      • Padre, Hijo y Espíritu Santo;
      • Atma Budhi y Manas;
      • Shiva, Vishnú, Brahma;
      • Isis, Osiris y Horus.

Siempre veremos esta Trinidad en todas las grandes religiones del mundo.

Pero, lo interesante es no dar tanta importancia a los conceptos de los hombres, porque los hombres se pueden equivocar a través de los conceptos, pero, la intuición propia jamás puede fallar…

Además, que lo sabes, que está la verdad en ti.

No es un razonamiento, no viene como una idea importada del exterior, es viejo en el tiempo, en el tiempo siempre hay la danza de las flores luminosas, que hay quien dice que de ahí surgió la gran simbología del Loto, pero Krishnamurti dice “sí, pero son las danzas de las sombras en donde la flor se desmaya”.

Dense cuenta cómo todo son simbologías que van a parar al mismo sitio.

Es ilógico que discutamos la efectividad de uno u otro yoga, lo que interesa, como grupo, como individuos, que seamos –socialmente hablando– unas personas capaces de responder al estímulo de la Jerarquía, y si respondemos a este impulso, no hay que preocuparse, vivimos dentro de esta realidad.

Somos esta realidad, como somos esta realidad, la podemos expandir, la podemos irradiar y podemos convertir todo cuanto surge a nuestro paso en un motivo de bendición.

Si logramos esto, podemos sentirnos muy satisfechos.

Interlocutora. — ¿Podía decirme si cuando surge una nueva raza, esta nueva raza ya puede desarrollar un nuevo cuerpo con el cual la humanidad entra en ese mundo de iniciación y deja de ser hombre, porque dejas el bien y el mal y, entonces, entra en otra cosa distinta que no es hombre a desarrollar ese cuerpo nuevo?, pues ya quizás habiendo desarrollado el cuerpo físico, el emocional y el mental, ahora entra a desarrollar el cuerpo búdico. Entonces, ¿al eliminar los contrarios, quiere decir que el hombre deja ya de ser hombre?

Vicente. — En cierta manera sí, pero dejará de ser hombre en la 7ª Subraza de la 7ª Raza.

Ahora bien, lo que ocurre es que, aquí y ahora, podemos encontrar este nexo de unión con la 7ª Subraza de la 7ª Raza porque está en la Mente de Dios, y si fundimos nuestra pequeña mente en la Mente de Dios, guardando la autoconciencia, seremos conscientes de lo que es aquella raza y la podemos incorporar a nuestra vida.

Entonces, cuando hablamos de la nueva raza, una raza que no utiliza la mente para pensar sino para distribuir bendiciones, desarrollará el cuerpo búdico, el cuerpo físico será el mismo, pero será tan sutil con respecto al que conocemos, como el que nosotros tenemos en comparación con los rudimentarios cuerpos lemures.

Pero, precisamente, Agni-Yoga, que está tratando de unir el aspecto superior de manas con los principios del plano búdico, hasta alcanzar el centro del plano búdico, que está en el 4º Subplano del Plano Búdico, si logramos establecer contacto, siquiera una vez, con el plano búdico, ya jamás esa experiencia se borrará de nosotros.

Estoy por decir que, antes de separarnos habremos establecido, siquiera individualmente, esos contactos.

Interlocutora. — ¿Cómo empezaría el hombre en el mundo, porque, si después de los hiperbóreos…?, ¿cómo empezó a ser tan mal elemento que tuvo que mandar la Jerarquía el primer Mesías, que es Juno?

Vicente. — No sé nada de Juno, pero le voy a decir que la Jerarquía siempre envía a sus Instructores al mundo para ayudar a la humanidad.

Pero, no olvidemos que la humanidad empezó a ser como 4º Reino hace unos dieciocho o diecinueve millones de años, con aquel Gran Misterio de los Prometeos del Cosmos, o los Ángeles Solares, que robaron –simbólicamente hablando– el fuego de Júpiter y lo enviaron a la Tierra porque los hombres vivían en la oscuridad.

Entonces, la representación de este símbolo, es que los Ángeles Solares, procedentes -según se nos dice- del Corazón Místico del Logos Solar, descendieron a la Tierra en donde estaban los hombres-animales y les infundieron Alma, o mente, y la mente empezó a funcionar.

[¿Después de los hiperbóreos?]

Sí, en la 5ª Subraza de la Raza Lemur vinieron lo Ángeles Solares.

Somos estrictos en estos comentarios. Seguramente no lo encontrarán en los libros, pero tengo la seguridad de que fue así, de que en la 5ª Subraza de la Raza Lemur es cuando vinieron a la Tierra los Ángeles Solares.

Lo que interesa es que la tradición de los Avatares, de Aquellos que descienden para ayudar a la humanidad encuentren una carga cada vez más fácil para ellos, que no venga un Instructor de la categoría del Cristo que tenga que ser clavado –tal como históricamente se nos dice- en la cruz.

Interlocutora. — ¿Y lo que dice el Libro de Enoch de que bajaron los ángeles y se acostaron con las hijas de los hombres? [Esto es muy íntimo ¿eh?] (Risas en la sala) Lo he leído hoy mismo, con estas palabras.

Vicente. — Sí, pero usted sabe que hay que saber las cosas; primero, que está escrito de una manera alegórica y, segundo, que cada cual, debido a su propia evolución mental, interpreta las cosas a su manera. ¿Entiende?

Interlocutora. — Quiero decir, si usted puede decirnos la simbología.

Vicente. — De la simbología no conozco nada de esto, porque, dense cuenta, cuando me hablan de un libro sagrado me pongo en guardia, no porque no tenga verdades, sino de la manera en cómo las personas interpretan tales verdades y, como que no quiero apegarme a nada, ya empiezo por no apegarme ni a las escrituras, ni a lo que sea, aunque sea el Bhagavad-Gita.

Yo menciono muchas veces a Krishna y Arjuna, pero si ustedes me preguntan si he leído el Bhagavad-Gita le diré que no, pero he visto la simbología clara.

Ahora bien, si usted quiere hallar una relación entre Enoch y los ángeles con los Ángeles Solares, ¿por qué no?

Estamos tratando de establecer analogías, puede ser, ¿por qué no?

Lo que interesa es que no nos apeguemos a lo que está escrito.

Para mí, apegarse a lo que está escrito, buscando su propia interpretación, es dejar de vivir.

Hay una serie de personas que siempre están tratando de buscar complicaciones a su propia vida. (Comentario inaudible)

Una cosa es leer, otra cosa es apegarse.

No hablo de no leer, no hablo de no meditar, no hablo de no practicar yogas: estoy hablando de apego, que no es lo mismo.

Y me hace el efecto de que la persona se apega, igual se apega a una persona que la quiere mucho del signo contrario, o se apega a cualquier libro, si Krishnamurti mismo lo está diciendo, “se están apegando a mí, me han establecido dentro de un altar y no soy ningún santo”.

Y pasa lo mismo en todas partes, por tanto, no es que no sea verdad, repito, ¿eh?, sino que, hay tan poca intuición, que como solamente domina la mente intelectual, que es la que interpreta mal y, entonces, hay la lucha entre los intérpretes.

Interlocutora. — Es que a mí me parece una cosa muy mal interpretada, por eso me he acordado ahora.

Leonor. —… todo esto que aparentemente parece un conflicto en las diferentes oleadas de vida, el misterio de…, porque se pueden fundir algunos conceptos que pueden ser bajo una oleada… ¿puede ser?

Vicente. — Sí, todas las analogías pueden ser establecidas, pero, ocurre como esto que decíamos del apego, hay personas que se apegan y creen que están haciendo una analogía.

La analogía se basa en el principio hermético de: “igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”.

Por lo tanto, si vamos describiendo analogías, podemos hallar o descubrir la sabiduría en nuestro interior, porque establecer una analogía no es traficar con conceptos mentales, sino que es tratar de buscar la realidad que existe desde varios puntos.

Si fuésemos astrónomos, diría que estamos tratando de buscar una coordenada astrológica común en el cielo y ver que todo responde a un principio, que tiene algo de semejanza, y este algo de semejanza que vamos viendo a través de las analogías, puede hacer que nos decidamos porque aquello sea verdad, o porque aquello sea falso.

Es decir, que, la analogía es la ley del esoterista, al menos desde el ángulo del conocimiento concreto.

Si establecemos analogías la mente se ampliará, y esta amplitud de la mente nos va a hacer partícipes de la intuición, siendo la intuición un poder que está más allá de la mente, de la mente conocida, porque no conocemos la mente en toda su profundidad.

Hay fronteras dentro de la propia mente, quizá una vez que estemos destrozando fronteras y más fronteras, lleguemos a un punto –y aquí lo vamos a analizar porque es vital en el Agni-Yoga– en el cual tengamos que lanzarnos a la última frontera, y cuando encontremos aquel vacío aterrador, plantarnos y ver qué es lo que pasa, experimentar lo que han experimentado los Maestros de todos los tiempos, y los Grandes Iniciados.

Vencer aquella etapa, y cuando nos demos cuenta de que nos va a invadir el tremendo vacío, o lo desconocido, no tengamos miedo y nos lancemos y, entonces, sin darnos cuenta, seremos succionados –si me permiten esta expresión– y seremos desnudados de todas las cosas kármicas y, por primera vez en nuestra vida, nos daremos cuenta de quién somos realmente, de dónde venimos y a dónde vamos, lo cual todavía es una incógnita en nuestra vida.

Interlocutora. — (pregunta inaudible)

Vicente. — Yo diría que debe adoptar la máxima de Buda, qué dice Buda.

Dice: “El hombre perfecto vence sin luchar”.

Cuando la persona lucha es porque hay una resistencia y, al tratar de vencer esta resistencia, hay el problema psicológico, pero,

¿qué pasará si cualquier tipo de problema es analizado fría, sosegadamente, sin aplaudirlo ni condenarlo, observando simplemente?

Es que no observamos, estamos resistiendo, de una u otra manera, por un lado criticamos y por el otro ofendemos.

No estamos tratando de averiguar la verdad, sino que constantemente estamos evadiendo el problema, y nos preguntamos: ¿qué será?, ¿qué no será?

Dejen de preguntarse qué será y qué no será y examinen el problema en sí, y se darán cuenta de que es tan sencillo y tan poco complicado, que quedarán asombrados.

Cuando una idea es examinada sin aplauso y sin condena, desaparece.

Traten de hacerlo, como aquí, ahora mismo, no hay problema, ¿por qué?, porque están examinando sin aplaudir ni condenar.

Sí, sí, es que es una realidad que, aparentemente es tan difícil de poner en práctica, y que simplemente es tan fácil…

Todo el mundo busca la complicación, y cuando la complicación llega a su máximo de poder, es cuando sobreviene el complejo psicológico.

Todos los complejos psicológicos son reacciones, son luchas dentro del inconsciente, porque el ser humano se está aplaudiendo con él, y como que no existe una perfecta evaluación, un perfecto equilibrio de valores, aquello queda como algo que no ha sido consumado y es un fermento de luchas y conflictos posteriores.

Pero, si se examina cualquier problema, como usted, hablo de usted, pero todos tenemos esos problemas.

Lo examinamos atentamente, con expectación, y nos damos cuenta que no tiene importancia, no tiene la importancia que le asignábamos, porque aplaudir es establecer una resistencia, y el condenar es establecer otra resistencia.

¿Qué pasará cuando nos situemos en el centro del aplauso y de la condena? ¿Surgirá algo nuevo?, algo que está más allá de la mente, y entonces el problema no existirá porque no encontrará argumento donde identificarse.

Traten de hacerlo. Parece difícil, pero todas las cosas difíciles son fáciles, solamente hay que verlo claro.

La comprensión es básica, no podemos eliminar ningún problema si el problema no es bien comprendido, no es completamente examinado, no es atentamente considerado, sin temor, y veremos que al no haber temor no existe ninguna lucha, no existe fricción y, por lo tanto, no puede existir sufrimiento.

Interlocutora. — (pregunta inaudible)

Vicente. — Bueno, no es su problema, es el problema de los demás.

El caso es ver el problema en sí, es usted que está apegado a aquello, pero ello no tiene nada que ver con usted, en el aspecto psicológico.

Puede haber una persona o varias personas que se ha encontrado usted, si usted no está en contra de ellas no pueden hacerle nada.

Esto ocurre con las ideas, si la persona se da cuenta de que está atada lo que debe hacer es examinar aquello con mucha atención y con mucho amor, y aquello tiene que desaparecer.

No debe existir problema, existen porque nosotros los estamos avivando con el fuego de nuestras propias pretensiones individuales, porque no somos humildes tampoco, y como creemos que somos superiores a los demás, establecemos medidas, y cada una de las medidas es un punto de resistencia.

Ahí está el problema: que establecemos demasiadas medidas, demasiadas sub o super valoraciones y, cuando existe una supervaloración o una sub-valoración de nuestras propias ideas y de nuestras propias consideraciones, podemos caer fácilmente en el error.

Se trata de vivir tan sencillamente como podamos, sin darnos mucha importancia a nosotros mismos, y nos daremos cuenta de que jamás habremos vivido tan bien como en aquellos momentos en que no sentimos nada, sin pretensión alguna.

No perdemos el ser, sino que el ser se está haciendo cósmico, no es lo mismo que perderse y que aniquilarse, es adquirir conciencia cósmica. ¿Se cansan ya?

Interlocutor. — Entonces, ver las cosas tal como son y dejarlas quietas, sin comentario.

Vicente. — Sin comentario, exacto.

Interlocutor. — Entonces, yo veo esas flores y… sin comentar nada. [Exacto] ¿Para qué sirve si veo el bien o veo el mal? Ver las cosas tal como son sin comentarlas.

Vicente. — Exacto, eso es lo que estamos diciendo aquí, estamos diciendo esto todo el rato, porque nosotros cuando contemplamos algo nos identificamos, el problema está ahí.

[Entonces, cuando vemos las cosas objetivamente, las condiciones no existen]

Exacto. Bueno, es que entonces existe una resistencia, a esto que está hecho ya, no hay que modificarlo, esto ya está.

Interlocutora. — (pregunta inaudible)

Vicente. — ¿Usted, cómo vive?, ¿no vive constantemente de esta manera, dándose cuenta de lo que pasa constantemente?

Interlocutora. — Trato de hacerlo.
Vicente. — ¡Ah, bueno! Todos tratamos de hacerlo.

Interlocutora. — Entonces, si yo no percibo eso que está como en las flores, quizás es porque hago…, pero esto es vivir… (Inaudible)

Vicente. — Sí, la vida está en contemplar las cosas…

Interlocutora. — Si no siento nada pues no vivo.

Vicente. — ¡Ah!, usted dice que no siente nada, porque usted no ha experimentado el gozo profundo de un vacío creador, porque en el fondo de su corazón está mirando esto, y dirá “este señor no ve las cosas como yo, porque está en un ángulo diferente de perspectiva”.

Siempre se falla por la perspectiva, usted no puede ver las cosas como ese señor, ni ese señor me verá a mí como me ve usted, él me verá el lado derecho y usted me verá el lado izquierdo y si dicen “el Sr. Beltrán es así”, se equivocarán los dos.

Pero, ¿qué pasará cuando me vean a mí tal como soy?, tratando de verme tal como soy, lo cual significa que no van a hacer ningún comentario sobre el Sr. Beltrán, que da una paz o un rechazo de valores, eso sí.

Y ustedes dirán, “o voy o no voy”, ¿por qué?, porque ustedes han decidido que hay algo en el Sr. Beltrán –no hablo en este caso como el Sr. Beltrán como una cosa excepcional, sino en un sentido pictórico–, si usted se da cuenta de cómo es el Sr. Beltrán, usted no reaccionará, aquel señor tampoco, ni nadie reaccionará.

Solamente reacciona la persona que quiere hacer un comentario sobre algo que desconoce, y, evidentemente, cuando una persona desconoce algo no puede hacer comentarios. Y todo el mundo hace comentarios.

Interlocutora. — Dicen, “¿usted qué opina de esto?”, hace muchos años que no opino. [Exacto] La opinión es el punto de vista nuestro.

Vicente. — Una cosa les ruego, y ya voy a terminar ahora, porque quedan cuatro días todavía y si ya acabamos todo el repertorio… (Risas)… pero una cosa es que, ahora, vamos a entrar en silencio, todos, y vamos a tratar de ser conscientes de este silencio, lo cual significa que no vamos a hacer ningún comentario sobre el silencio. Vamos a sentir esto solamente.

Se darán cuenta… cuando comprenda que ustedes se van cansando, ya diré, “se acabó”, pero, en tanto persista este afán, vamos a continuar un poco en silencio, y se darán cuenta cómo progresivamente vamos introduciéndonos en esferas superiores de conciencia…

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