La Humanidad y el 5º Reino de la Naturaleza

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La Humanidad y el 5º Reino de la Naturaleza

En nuestra conversación del pasado mes nos referimos a la magia individual, entendiendo por magia el poder que tiene el individuo sobre los agentes ambientales, entendiendo por estos agentes todo aquello que es coexistente con el éter del espacio, y que, prácticamente, pasa desapercibido a la visión normal.

Dijimos, también, que no se puede ser mago sin antes haber experimentado una cierta expresión interior en su conciencia, que le capacita para vivir libre de todas las estructuras construidas por la sociedad donde vive inmerso. El hecho de que tengamos el poder creador, nos facilita para adornar nuestro ambiente con una serie de accidentes pasajeros que se convierten en los opresores de nuestro espíritu creador, es decir, libertad de acción, libertad mental, desapasionamiento emocional y conducta recta, hasta donde podamos comprender el sentido de la recta conducta. En todo caso, no se puede ser mago ni se puede aplicar la magia, si no se está perfectamente controlado en todos los niveles y que se haya establecido, previamente, un contacto con el Ser superior, aquél que unos denominan el Yo perfecto, el Yo trascendente, el Ángel solar, el nombre no importa en este caso, pero, sí, su significado.

Continuando ya con la lista programática de nuestras conversaciones, hoy vamos a analizar un tema que es realmente apasionante desde el punto de vista de la investigación esotérica. Se trata del campo específico, denominado, esotéricamente: La Gran Fraternidad Blanca del Planeta, Logia Planetaria o, si ustedes lo prefieren, “El Quinto Reino de la Naturaleza”. Conocemos el reino mineral, el vegetal, el animal, la humanidad o cuarto reino de la naturaleza y, lógicamente, hay que aceptar, según las leyes de la evolución, que existe otro reino en la naturaleza; y naturalmente, será el quinto de acuerdo con la escala evolutiva de la naturaleza, pero:

  • ¿qué sabemos prácticamente del quinto reino o Reino de Dios o Reino de los Cielos?
  • ¿Es que la ciencia ha podido interpretar objetivamente la armonía existente en el quinto reino de la naturaleza?

No ha podido ser programado como se programa la televisión, la radio o cualquier elemento que traiga conocimiento a nuestro interior por la vía de los sentidos. Para esto y, siguiendo la línea esotérica, tengo que hacer una advertencia de gran responsabilidad:

  1. No acepten nada de lo que entre por sus oídos, por el solo hecho de estar escuchando;
  2. Segunda proposición o advertencia, no acepten las palabras de cualquier persona por más que la consideren una autoridad espiritual o una autoridad en el nivel que sea;
  3. No acepten todo cuanto esté escrito en los libros santos por el sólo hecho, según se nos dice, que han sido escrito por los sabios.
  4. Tampoco acepten las fantasías de los videntes porque estén programando que son inspiraciones de los devas.
  5. Pero sí acepten aquello que su mente admita por la lógica, por la razón o por el entendimiento, o en una escala de valores trascendentes, porque algo dentro del corazón acepte aquello como verdad.

Ya no se trata de un conocimiento de tipo concreto o intelectual: en esoterismo hay que fiarse más de la intuición que del intelecto, teniendo en cuenta que el intelecto no es sino un vehículo de la intuición. La intuición está relacionada con la intuición del corazón, en tanto que el conocimiento intelectual pertenece al razonamiento de la mente concreta. Entonces,

  • ¿qué hay que aceptar como Jerarquía?,
  • ¿qué podemos aceptar como Gran Fraternidad Blanca en nuestro planeta?

Simplemente, la legión de todos aquellos seres humanos que lograron acceder al quinto reino por su esfuerzo y por los merecimientos de su vida de meditación, de servicio o de sacrificio. Se trata, en todo caso, de un mundo allende la razón y el entendimiento normal.

Hay que admitir, en todo caso, que de la misma manera que los reinos de la naturaleza, partiendo del mineral, se están gobernando por una ley selectiva, por una Ley de Síntesis que está creando arquetipos, siendo este arquetipo el punto central, el centro omega –como diría Teilhard de Chardin– hacia el cual va todo el ritmo de la evolución de aquel reino, hay que aceptar también, dentro de la Jerarquía Planetaria o Gran Fraternidad o Logia Planetaria, un poder central y una función central que se convierte asimismo en un centro omega o un punto de interés cualitativo hacia el cual van orientadas todas las actividades de los componentes del quinto reino.

Ustedes me preguntarán, cómo se puede hablar de la Jerarquía sin haber tenido siquiera un vislumbre intuitivo o, quizás, una experiencia objetiva. Yo digo, que todos sin distinción hemos tenido contactos con la Jerarquía a través de cualquier estado de conciencia superior, a través de esta aspiración que nos eleva en un momento cumbre de nuestra vida allí donde fallan la razón y el entendimiento, allí donde no existe voluntad, porque incluso la fe se ha perdido y que, de improviso, sientes la paz de este reino, y sientes objetivamente en tus sentidos la existencia de algo que está más allá de nosotros mismos.

Los nombres que se dan a la Jerarquía son múltiples y variados, pero, tengan ustedes presente que los miembros de la Jerarquía están al servicio de la humanidad, y todo ser humano de buena voluntad, correctamente establecido en mente y corazón, puede contactar a los miembros de la Jerarquía; puede ser, incluso, un vehículo de estos miembros de la Jerarquía y, como ellos, servir al mundo, pues parece ser que no se puede acceder al quinto reino sin haber agotado los recursos en el reino humano, y…

lo que libera al reino humano o a las unidades del reino humano, que somos nosotros, para ingresar conscientemente en la Jerarquía Planetaria, es el acto de servicio y de sacrificio.

Que no es el conocimiento esotérico, que no es extendiendo la mente en un sentido horizontal como vamos a acceder al reino de los cielos, sino que es la vertical del servicio y del sacrificio.

Naturalmente, este punto de contacto que podemos tener –y hay múltiples caminos para acceder a este reino–, está virtualmente en nuestro interior, forma parte consustancial con nuestra vida, no es algo que se genere al azar, cada cual tiene los instrumentos necesarios para establecer armonía a su alrededor y crear un campo magnético positivo capaz de ser utilizado por las huestes o los miembros de la Jerarquía. Y, es curioso, estamos hablando del Reino de los Cielos desde hace dos mil años y, todavía, no admitamos a la Jerarquía Planetaria o, tal como místicamente se dice, a Cristo y a su Iglesia, porque siempre está en la base de toda idea religiosa, científica, filosófica o mística, este punto de anclaje que representa la actividad del Reino de los Cielos o de la Gran Fraternidad Blanca.

La institución de la Jerarquía aquí en la tierra es un misterio; un misterio porque no es un dato exacto que puede ser aprehendido por nuestra razón intelectual. Por ejemplo, ¿qué puede decirles a ustedes o a muchos de ustedes, que yo les diga que hace dieciocho millones de años o veinte millones de años en que una gran convulsión planetaria y las exigencias mismas de la evolución dentro del Sistema Solar obligaron a la introducción en el planeta Tierra de ciertos elementos pertenecientes a la Logia Solar para establecer una Jerarquía aquí en la Tierra, para llevar adelante los destinos de nuestro mundo?

Ustedes dirán, y dirán muy bien: esto debemos dejarlo como una simple hipótesis. ¿Hay quien puede asegurar esto? ¿Quién puede asegurar esto? Un miembro que haya vivido toda experiencia rica en matices espirituales de pertenecer al quinto reino de la naturaleza.

Entonces, si tenemos que buscar información acerca del quinto reino, tendremos que contactar a un miembro del quinto reino, a un Maestro de Compasión y de Sabiduría, a un Adepto de la Buena Ley o a un Superhombre, porque se denominan a todos estos seres con nombres variados implicando, no obstante, todos los nombres una única verdad fundamental y es la expresión de un poder latente en la naturaleza de tipo superior al humano, y que el ser humano mediante el libre ejercicio de su mente y el control de todas sus actividades puede establecer este contacto, vincularse con aquel miembro de la Jerarquía, y constituir con el tiempo, una avanzada de esta Jerarquía en el mundo, llevando así el Reino de Dios a la Tierra, y convirtiéndose a sí mismo en un ser iluminado que está derramando bendiciones a su paso.

Naturalmente, todo puede ser concebido con aquella frase rigurosamente esotérica de que “por los frutos son conocidas las cualidades de un árbol”. Entonces, si queremos contactar a un miembro de la Jerarquía Planetaria, a un ciudadano del quinto reino de la naturaleza, tendremos que ver su obra, tendremos que ver su fruto, y esto no es una utopía mental, porque vemos hombres a través del tiempo que han trabajado, que se han sacrificado por la humanidad en todos los campos: científico, filosófico, religioso, en el nivel que sea. Seres que han dedicado toda su vida a la humanidad.

¿No será, entonces, que el cultivo de los valores aparentes, el cultivo de una lógica exagerada o de una razón típicamente intelectual nos ha ido apartado progresivamente de ese punto de síntesis que solamente puede brindar la conducta de un ser humano? Entonces, la educción de un sentido discriminador de valores psicológicos, el examen abierto y profundo de cuanto sucede a nuestro alrededor, la visión de los acontecimientos presentes y las perspectivas de un futuro ¿no constituyen temas de meditación, puntos de anclaje para que nuestra mente y corazón no puedan ascender a las alturas y contactar aquella fuerza misteriosa que debe abrirnos las puertas de los cielos?

Ustedes saben que la moda actual es la meditación y el yoga, y no hay lugar en la Tierra donde no haya gente que practique el yoga o la meditación en su intento de alcanzar un punto de conciencia que le haga consciente de algo que está más allá de las posibilidades actuales. Yo digo que…

no hay mayor yoga ni mejor meditación que la acción correcta, el recto comportamiento en la vida social,

porque yoga, en un sentido, explica el sentido de unión y el sentimiento de integridad.

Hay quien se retira a la selva o a una cueva, o a un alejado monasterio tratando de buscar a Dios, el Reino de los Cielos; pero por esta puerta no creo posible que se llegue a contactar las huestes misteriosas más allá de nuestra concepción mental de los Maestros de Sabiduría, que son los ciudadanos del quinto reino de la naturaleza.

Se exige servicio como premisa básica, siendo el campo del yoga y de la meditación, en todo caso, accidentes que pueden conducir a la revelación de esas actitudes de servicio.

Por ejemplo, el corazón humano, por su propia naturaleza, es un manantial perenne de buena voluntad. No hay ningún problema en la Tierra político, sociológico o religioso que no pueda ser solucionado por un ímpetu de buena voluntad. Y la buena voluntad no ha sido creada por el yoga, por la meditación o por la vida contemplativa; ha sido creada, precisamente, por ese sentirse desbordar hacia los demás.

Es el camino más fácil y el más directo y, paradójicamente, el menos preciado. Todos acudimos a las grandes concepciones filosóficas que intentan resolver el problema de la vida, pero el corazón siempre permanece reseco. La Jerarquía, por así decirlo, es el centro de la buena voluntad del mundo, y el corazón de cada ser humano participa de esta buena voluntad. Tenemos, pues, todos los instrumentos de contacto hacia esta prístina realidad, sólo hay que utilizar los instrumentos. El instrumento sí que se puede perfeccionar por el yoga o por la meditación trascendental, o por cualquier otro tipo de meditación, de creencia o de intuición.

Lo interesante es empezar a andar el fatigoso camino de la búsqueda, el que trae desengaños, porque no olviden ustedes que si aterra el ascender hacia el quinto reino es porque el aspirante espiritual está ascendiendo por un camino donde todo el mundo desciende.

Entonces, hay una fricción constante entre el ser con aspiraciones nobles y sinceras, y las personas que alocadamente están siguiendo la oleada de todo lo que contiene de inferior el ser humano. Entonces, existen, naturalmente, fricciones, sufrimiento, tensión, caos, dolor y confusión extrema.

Ustedes preguntarán también cómo podemos referirnos a la Jerarquía, al 5º Reino de la Naturaleza o al Reino de los Cielos, sin contar con elementos objetivos. Yo podría suministrarles —mentalmente, se entiende— algunos elementos de tipo objetivo a través de mis palabras, y de acuerdo con el principio de la intuición, más que del simple razonamiento, se verían obligados todos ustedes a efectuar un análisis muy profundo, para darse cuenta de si todo cuanto de objetivo presento a la consideración de ustedes respecto a la Jerarquía puede ser aceptado como una realidad.

Si les hablo de Cristo, por ejemplo, en un sentido, no como el que se le considera dentro de la Iglesia cristiana, sino como el centro de la Jerarquía aquí en la Tierra ustedes dirán: puede ser una simple suposición de su parte. O si les hablo a ustedes del Regente planetario o Logos planetario, que lleva el centro de la evolución en nuestro planeta; si les digo que esotéricamente se le denomina Sanat Kumara, quizás tampoco les diga nada; si les digo que dentro de la Jerarquía hay departamentos de trabajo, de gobierno, ni más ni menos que los que venimos estructurando aquí en la Tierra a través de las edades, esto también puede causar confusión.

No obstante, tengo la responsabilidad de decirlo y ustedes aceptarán aquello que buenamente puedan aceptar. En el centro místico de todo corazón ardiente, en toda persona rectamente orientada, cuya vida es una llama de aspiración superior, puede que exista un vacío en su vida que solamente la fuerza generada por el Fuego Solar del quinto reino puede llenar. Las personas de tipo intelectual, que adopten el sistema de extender las cosas hasta el infinito, sin darse cuenta de que al extender las cosas están, sin embargo, presas en las cosas, pues, el conocimiento ata, por grande y poderoso que sea.

Habida cuenta de que existe dentro de nosotros un camino directo o antakarana de luz que puede conectar los centros de la razón y del entendimiento con las zonas desconocidas que constituyen el anclaje del quinto reino en nosotros; y me refiero, exactamente, a un centro en la cúspide de la cabeza, que la ciencia reconoce como la glándula pineal y que, precisamente, en el mismo punto los estudios esotéricos sitúan el gran centro Sahasrara, el centro Coronario, en la cúspide de la cabeza donde se dice que el cielo y la tierra toman contacto.

También se nos dice, que las energías que afluyen constantemente de la Jerarquía hacia la humanidad doliente solamente pueden ser contactadas conscientemente en este punto. Quizá, se explique ahora esta tendencia del estudiar esoterismo y practicar el yoga y la meditación, porque todo este sistema de trabajo no tiene otro objetivo que canalizar las energías del centro Ajna –el centro del intelecto– con el gran centro Sahasrara, y a medida que se va ascendiendo por esta corriente de luz o puente de arco iris, tal como también místicamente se le denomina, se empieza a tener una cierta conciencia del Reino de Dios en nosotros, dándonos cuenta de que estamos vinculados con fuerzas cósmicas y que podemos ser conscientes de estas fuerzas cósmicas dentro de nuestra pequeña estructura humana. Y ahí está el trabajo del aspirante espiritual de esta presente era.

Dirán ustedes también, “por qué nos habla usted del corazón, si el trabajo, el antakarana, debe realizarse desde el centro Ajna, del entrecejo, hasta el centro Sahasrara”. Yo les digo a ustedes, que la actividad de la vida se halla en el corazón y que si no existe la fuerza del corazón no hay vinculación posible entre el centro del entrecejo y el centro coronario. Entonces, lo que sucede es que hemos perdido totalmente la fe en nosotros mismos y no hemos dado por sentado que el corazón ya está vibrando de por sí. Como decíamos antes al referirnos a la buena voluntad, si ya existe la buena voluntad no hay que preocuparse por ella, solamente hay que no dificultarle su evolución. Todo está hecho entonces.

Cuesta mucho dejar una cosa que ha sido creada en el transcurso de las edades, pero también podemos decir, que si existe un contacto entre el centro cardíaco –Anâhata- con el Ajna y el Sahasrara, tendremos el triángulo que lleva a la iniciación, en el que nos hace plenamente conscientes de la Gran Fraternidad Blanca y podremos contactar así conscientemente con los miembros de este reino, de ser guiados por ellos, de hacer que ellos puedan expresar su vida a través de nuestra pequeña vida.

Tal como decíamos el otro día al glosar los misterios del cristianismo, cuando el cáliz era ya ocupado por el Verbo de revelación, y que se producía entonces una conmoción tan tremenda en el ser cuyo resultado era la liberación, la conversión de un ser humano en un ser divino; y extremando más el tema, tengan en cuenta que de la misma manera que estos tres centros en el cuerpo humano, que tienen por objeto contactar la Jerarquía aquí en la Tierra y convertirse en un vehículo del cielo –hablando simbólicamente– también este Ser planetario llamado Sanat Kumara en los anales esotéricos, tiene una misión a cumplir, porque no existe ningún ser en la naturaleza ni en el cosmos que no esté sujeto a la evolución. Se nos dice, entonces, que lo que pasa con el ser humano, siguiendo las rigurosas leyes herméticas de la analogía, también suceden dentro del cuerpo de este Ser Solar, y que el planeta, siendo el contenido el Cáliz de su Verbo, también tiene tres grandes centros de actividad.

¿Qué dirían ustedes, si siguiendo las reglas esotéricas, les dijese ahora mismo que la humanidad es un centro dentro de este Ser, y que la Jerarquía –el quinto reino– es también un punto dentro de su Ser; y que Shamballa, el centro más elevado del planeta, es la correspondencia superior del centro Sahasrara?

Entonces, podemos extender todo el sistema de la evolución al marco del cosmos, teniendo en cuenta, y advirtiendo por anticipado que lo que hace crecer mentalmente al hombre es lanzarse audazmente al espacio mental rompiendo todas las fronteras limitadoras del intelecto, y tratando de salir más allá del intelecto buscando a la intuición, siendo la intuición el resultado de haber ascendido gloriosamente por encima del intelecto y haber logrado captar siquiera, en un momento cíclico del tiempo aquello que llamamos transfiguración, que haya podido sentir siquiera una vez en su corazón el tierno amor, desapasionado, impersonal, hacia la humanidad, o que haya podido quedar vacío de su mente, y este vacío notar que va siendo llenado por la gloria de Dios.

Entonces, en esta inmensa perspectiva de misterios latentes y constantes, podemos adquirir el poder sobre las cosas, y ascendiendo, paradójicamente por la escala de sonidos de la naturaleza, llegar a adueñarnos de la voz mediante la cual se produce la evolución del universo.

Así, algo que está aparentemente más allá de la razón, del intelecto, del entendimiento normal, es la idea esotérica de (la realidad) nuestro sistema solar, es decir el compuesto por el Sol con sus siete planetas sagrados, sus tres planetas no sagrados y dos planetas ocultos que hoy todavía la astronomía no ha podido censar pero cuya influencia está actuando astrológicamente, dejando a los astrólogos en confusión. Aceptamos actualmente siete, y solamente hace cincuenta años hubiéramos considerado como utopías o fantasías evidencias como la televisión, por ejemplo, o los aviones supersónicos, que son una realidad. Entonces, ¿por qué no aceptamos esta visión intuitiva del devenir incesante de la evolución y la programación de la evolución hacia esferas ultra trascendentes?

Este vivir de acuerdo con las realidades presentes, de tratar constantemente de buscar la perfección… Tal como dice Luz en el Sendero “aprender a escuchar la voz del…”. Este libro que nos está hablando constantemente de compasión, y hablar de compasión, hablar del Reino de los Cielos puede parecer algo fuera de razón en un mundo súper tecnificado, pero habrá que realizar el esfuerzo, habrá que hundirse constantemente en los mares del silencio, habrá que cultivar una vida realmente sencilla, simplificada al máximo, para poder ascender por esta escalera misteriosa de Jacob, por la que ascienden y descienden los ángeles del Señor. Es un símbolo, pero, al propio tiempo, nos da la imagen gráfica, realmente gráfica de la evolución.

No sé si se habrán dado cuenta de que en el corazón de todo ser humano hay un niño que reacciona a favor de la humanidad en cualquier momento insospechado, que hay un ángel dentro de todos nosotros y, no obstante, estamos dando una serie de cuidados externos a los ángeles que desconocemos. Y cuando estoy hablando de los ángeles externos, me refiero a aquellas entidades invocadas en las iglesias por medio del perfume y del sonido de las campanitas, ¿se habrán dado cuenta?

Y, seguramente, que nadie se habrá preguntado el misterio del contacto angélico, y es que naturalmente todavía no hemos penetrado tan audazmente en nuestro interior para que nos haya sido posible extraer las virtudes inimaginables de este halo de conciencia que es el que lleva el ritmo de la evolución en nuestro pequeño esquema psicológico particular. Es difícil de precisar el quinto reino, no obstante, traten de hacerlo, procuren estar en paz, siéntanse en silencio y se darán cuenta de que algo dentro del corazón responde y les da la medida de lo eterno, más que la seguridad en palabras será la virtualidad, el asentimiento de una realidad fúlgida en nosotros. De no ser así ustedes no estarían aquí. Solamente traten de preguntarse por qué están aquí y habrán resuelto en su interior el misterio de los cielos.

No sé si continuar, porque yo creo que es mejor el silencio que las palabras, pero es que hay que vivir esta fuerza integralmente, porque si estoy hablando constantemente del Reino de Dios, ¿no caeré también en el riesgo del intelecto? ¿No es mejor el silencio que la más gloriosa de las palabras?

Si todos pudiésemos vivir en la vida particular, en la vida diaria de los negocios, unos contactos con el grupo y en toda fuerza expansiva de relación en el trato social como en este momento, ¿ustedes creen que habría guerras, antipatías o desuniones?

Por favor, pónganse la mano en el corazón y respondan. Ahora, podríamos hablar mucho rato sobre la Jerarquía, citar nombres, funciones de los Maestros, los Departamentos, cómo fue constituida, de dónde procede Sanat Kumara, cuál es la finalidad de los Budas de Actividad, pero ¿a qué conduciría todo esto? A hacer como los teólogos, que amontonando doctrina tras doctrina y dogma sobre dogma han quitado a la religión la pureza virginal de la verdad. Y cuando la verdad se hace intelectual ¿dónde está el ángel? ¿Dónde está el Reino de los Cielos?

Hablar ahora sobre lo que se ha dicho. También pueden preguntar sobre cosas que hayan sido dichas en anteriores conversaciones, o bien utilizar el intelecto lo mejor posible porque el intelecto está llevado por los fuegos menores del espíritu, pero no se puede encender una gran fogata sin que halla un fuego menor, por esto utilizamos las palabras.

Sra.— Es difícil, en el sentido de que uno se da cuenta del otro, de esta fuerza que existe y, entonces, te das cuenta de que el ser no es nada, que solamente es las cadenas y, entonces, que se rompe dentro de uno, que salta, debe ser este sentimiento, una liberación, como un desconsuelo pero que después trae una posibilidad, casi de indiferencia contra el sentido, es natural esta indiferencia, lo lleva el mismo momento tal vez de crisis…
Vicente.— ¿Indiferencia?

Sra.— Diferencia en valorar sentimientos o en alguna que otra ocasión, desde el momento en que te sientes liberada, o ves que los seres no son lo que tu creías que eran. O sea, que la realidad trasciende al cascarón, ¿es esto?

Vicente.— Bueno, dense cuenta de que no hay que utilizar nunca espiritualmente el término indiferencia, sino que el término justo es impasibilidad. No podemos pasar indiferentes, impasibles sí. La indiferencia crea precisamente un cascarón, en cambio la impasibilidad destruye toda la fuerza que nos aparta de una realidad. Todos tenemos problemas al estar vinculados con otras personas y estamos creando problemas constantemente y nos los crean también. Entonces, lo que hay que averiguar es si se puede vivir en un estado de distensión tan grande, en el cual el problema no tenga asidero en nuestro corazón y en nuestra mente. Estoy seguro de que la mayoría de los problemas humanos se sostienen porque les damos tanta importancia. Una vez un problema se ha planteado todo está realizado: hay que dejar que la fuerza, aquello que todo lo sabe, que todo lo comprende y que todo lo vivifica haga el trabajo. Porque la mente siempre está enredando las cosas, es como la imaginación, que la llaman la “loca de la casa”. ¿Por qué?, porque está dando saltitos de aquí para allá, y yo me pregunto: ¿cuántos de entre nosotros son capaces de dejar la mente en blanco, en silencio completo? Es decir, que hayan podido romper con las tijeras de la intuición –si ustedes me permiten esta descripción gráfica- la asociación entre dos pensamientos, y que el pensamiento se vaya separando y se confunda con la eternidad de la misma manera que el humo al ascender al espacio se confunde con la atmósfera del espacio. Entonces, ustedes dirán: ¿cómo es posible?, ¿cuál es el milagro que hay que producir dentro de la capacidad psicológica para resolver cualquier problema? ¿No será que siempre analizamos las cosas por aquí, y dejamos el corazón siempre en segundo lugar? La inteligencia verdadera, la que debe equilibrar nuestra naturaleza psicológica y crear el campo abonado para la iluminación y posteriormente para la redención, es el equilibrio que existe entre la razón y el amor. Cuando el problema que tenemos planteado en nuestra vida es solamente un problema mental nunca se va a resolver, pero cuando un problema es atacado –permítanme esta expresión que es importante– desde un punto de vista de equilibrio y se hace que intervenga el corazón, entonces, el problema no sólo desaparece sino que ya no tiene razón de ser. El problema viene siempre porque la mente es un problema, porque encuentra un asidero en la propia mente, y los pensamientos que van y vienen se sienten atraídos por su grado de densidad o de cualidad psicológica y, entonces, se produce una elaboración mental constante dentro de este círculo indescifrable de la mente dando vueltas sobre sí misma, pero sin romper la costra que limita su campo de actividad… Entonces, hablar de vacío… porque todos tenemos la mente que nos está siempre dando la lata cuando piensa, asaeteando hasta el fondo, y si no podemos soltar el pensamiento porque estamos presos en el pensamiento, y nuestra mente,… el verbo, está constantemente activado dentro de un círculo no se pasa de conciencia. Pero, ¿qué ha pasado hace unos momentos? Si se puede reproducir esta pregunta en cualquier momento, que estaban ustedes tan atentos es que se ha producido un silencio. Ya me dirán ustedes donde está el problema en ese silencio. ¿Se dan cuenta? Se trata simplemente de vivir en este estado de concentración en todo cuanto ocurre a nuestro alrededor; es la única manera de salir del problema propio. Si tenemos un problema, ayudemos a los demás, aprendamos a sumergir nuestro pequeño karma en el karma universal.

Interlocutor.—… puede depender también de nuestra elaboración o iniciación, y además entran la síntesis de los siete rayos. Por lo tanto, debe ser cuando incurre en el ser…

Vicente.— Bueno, el antakarana, técnicamente hablando, es el hilo de luz que conecta la mente inferior con la mente superior. Vamos a hacer un pequeño dibujito, aunque soy mal dibujante. Bueno, tenemos aquí el centro Ajna –se le llama también el tercer ojo– y el centro Sahasrara está aquí, y el centro del corazón está más abajo. Entonces, el corazón por su ley va ascendiendo con el ritmo de la evolución, y va ascendiendo en esta dirección; a su paso vivifica el centro laríngeo, que es el centro de la palabra y por donde se expresa el verbo, entonces, el antakarana, siendo éste el símbolo del intelecto o de la mente inferior o concreta, y siendo el centro Sahasrara la intuición o la Voz de Dios, el antakarana es este hilo que a través del tiempo, conforme el corazón va progresando hacia la garganta por la buena voluntad, automáticamente arranca de aquí un hilo de luz que a través de los centros etéricos de la cabeza va realizando una unión con este centro. Ahora bien, cuando se realiza la fuerza mágica del triángulo – el centro Cardíaco, el centro Ajna y el centro Sahasrara -, entonces se llega a la tercera iniciación. Es el triángulo que manifiesta esto. Entonces, toda la problemática del antakarana es saber dónde estamos situados nosotros, ahí está el problema; porque a medida que ascendemos por la línea del amor, o la buena voluntad, aquí también hay un paso, y cada persona en el mundo debe darse cuenta de cuál es exactamente su situación, si está descompasado el paso que va del corazón hacia la garganta y posteriormente hacia al centro ajna en relación con la evolución mental. Por esto les hablo de un equilibrio, porque si no existe equilibrio hay una descompensación orgánica y también espiritual, psicológica, y en este caso no podemos translucir la fuerza del espíritu aunque hayamos avanzado hasta aquí. Entonces, ¿por qué el corazón tiene tanta importancia? Se lo voy a decir en pocos momentos, porque si el corazón es analizado en forma clarividente –me refiero no al corazón físico sino al centro cardíaco o chacra cardíaco– se le ve dividido en doce compartimentos, representando cada uno la fuerza de una constelación sideral, con el agravante de que cuando ha evolucionado a un punto máximo, aquí, en un desconocido lugar dentro de la cabeza, se abre también una flor de doce pétalos que responden a las cualidades emocionales del ser, es decir, se ha ido ganando en esta ruta ascendente, pasando del camino del deseo más innoble, por así decirlo, hasta el sentimiento más profundo de integridad y de belleza. Aquí mismo pasamos de la mente simplemente intelectual, a la mente que está más allá del razonamiento. Entonces ya estamos unidos con el corazón que todo lo sabe y con la intuición que todo lo comprende y, entonces, quizás podamos decir con justicia soy un miembro del reino de Dios o del reino de los cielos. Y, con respecto a los rayos, sabiendo que los rayos solamente nos llevarían tres sesiones, tres conversaciones – queda programada ya para la próxima reunión para hablar de los rayos -, pero les voy a decir una cosa: el sentido de los rayos viene implícito siempre por la fuerza logoica, o del Logos Solar, manifestando su fuerza a través del universo. Explíquense si no, el por qué está nuestro Sistema Solar tan íntimamente vinculado con las Pléyades y con la Osa Mayor y con la estrella Sirio, una conjunción magnética que entre las siete estrellas de la Osa Mayor y las siete estrellas de las Pléyades fue la base de nuestro universo; de ahí que nuestro universo es septenario y de ahí se explicará más adelante el misterio de los siete rayos.

Interlocutor.— He captado que el equilibrio, el equilibrio psicológico tendrá que ver con el conocimiento de los siete rayos…

Vicente.— Sí, naturalmente. Dense cuenta que la persona que comprende los rayos, la persona que llega a comprender los rayos que le condicionan, puede tener una gran ayuda, pero no olvide usted que para comprender una persona a qué rayo pertenece debe de andar un poco hacia aquí, y un poco hacia aquí, (Vicente lo señala en un dibujo), porque estamos constituidos por una serie de rayos o energías actuando cada cual según la impresión de un planeta sagrado con sus propias características, teniendo en cuenta que nuestro planeta no es sagrado, tampoco lo es Marte, tampoco lo es Plutón. Entonces, tenemos la fuerza de la Tierra que pertenece al tercer rayo –de inteligencia creadora-; tenemos el fuego solar o el rayo del universo que pertenece al segundo rayo –el rayo de amor– Tenemos a Júpiter que también es del segundo rayo, en otra dimensión. Vulcano que es del primer rayo también. Marte que es del sexto rayo. Están todos estos rayos gravitando en forma astrológica sobre el tema natal de cualquier ser nacido. Fíjense ustedes si es difícil que un astrólogo nos diga la verdad, a menos que haya establecido contacto entre el intelecto y la intuición, si no solamente verá confusionismo y en este confusionismo no podrá captar la verdad. Existe otra astrología, la astrología de tipo esotérico, que no mira solamente las influencias cósmicas-físicas de los astros y sus aspectos psicológicos, sino que nos habla de la intuición de los astros, entonces, el problema se hace más complejo conforme lo vamos estudiando. Por esto les digo a ustedes de todo corazón lo que decía Sócrates: “Sólo sé que no se nada”, y es verdad porque conforme vas avanzando te das cuenta de la infinidad y del misterio que existe. Ahora bien, hay algo que nos capacita para ascender por la ruta de los misterios y para ir comprendiendo progresivamente todo cuanto hemos descrito en forma intelectual, y es no preocuparse demasiado por los pequeños problemas; y si un problema es muy grande se solucionará también con la ayuda del Señor. Solamente hay que tener esta fe inmensa en uno mismo, partir de esta roca de fe que transporta las montañas.

Interlocutor.— Háblenos de la energía de los departamentos de trabajo de la Jerarquía.

Vicente.— ¿Quieren que hablemos de esto? Podemos hablar un poquito. Hemos hablado de rayos, ¿verdad?. Solamente voy a citarles los Maestros o los miembros de la Jerarquía. Entonces, la Jerarquía es el segundo aspecto del Logos Planetario. Pertenece la Jerarquía en su totalidad al rayo de amor, hay una vinculación entre el corazón de los seres humanos y el corazón de la Jerarquía, siendo Cristo el orientador, el guía de las actividades de la Jerarquía. Dentro de la Jerarquía, porque la Jerarquía no es solamente del segundo rayo sino que intervienen todos los rayos, porque tienen que ver con la evolución de los reinos de la naturaleza. Por ejemplo, en el reino mineral opera el tercer rayo; en el reino vegetal opera el segundo rayo, de ahí su belleza; en el reino animal, que tiene cierta autonomía, ya empieza a actuar el primer rayo; en el hombre, cuando está en el sendero, está actualizando el tercer rayo; cuando está dentro del camino del discipulado que lleva a la liberación, está en el segundo rayo, utiliza el fuego del amor; y cuando alcanza la liberación está en el primer rayo, pero, ha tenido que pasar por todos los rayos. Y, hablando del gobierno del mundo, que lo explicaremos más detalladamente el día en que hablemos de los rayos, hay que tener en cuenta que existe un factor central o director de todas las energías planetarias, que es la encarnación física de Sanat Kumara. Para tener contactos con el exterior del planeta, contactos con las Logias planetarias del sistema solar, con Venus, por ejemplo, con Marte, Júpiter, etc., existen tres seres denominados los Señores de la Llama. Se dice que están vinculados kármicamente con Sanat Kumara, tienen el cometido de establecer contacto entre la energía planetaria y las Jerarquías de otros sistemas planetarios. Esto para los que les gustan mucho los temas de los platillos volantes, quizás les sirva como punto de atención y que no se dejen llevar tanto por las ilusiones. Entonces, también hay, los que se denominan esotéricamente los Budas Pratyecas, Budas de Actividad, Budas Esotéricos. Su contraparte exotérica, más hacia la Tierra, está ocupada por tres grandes seres que son: El Manú, El Cristo o Bodhisatva, y El Mahachohan. El primero se cuida de las razas en el sentido de la evolución física; el segundo departamento de Instructor del Mundo, llevado por Cristo, tiende a llevar el ritmo de la evolución espiritual; y en cuanto al Mahachohan o Señor de la Civilización, tiene por objeto llevar adelante la propia civilización, el contacto del espíritu con la materia y la actividad de los ángeles con relación a la producción de las formas arquetípicas de la naturaleza. ¿Vamos hasta abajo? Bien. Adscrito al departamento del Manú y en su propio rayo hay dos grandes Maestros: el Maestro Morya del primer rayo, protector de todas las escuelas esotéricas del mundo, y otro Maestro, el Maestro Júpiter, protector de la India, también pertenece al departamento del Manú. Y en el departamento de Cristo está el Maestro Koot Humi y también aquel ser conocido porque fue quien inspiró la Doctrina Secreta a Madame Blavatsky, denominado el Maestro Djwall Kull, El Tibetano. Y entonces, en el Departamento del Mahachohan tenemos a cinco Maestros, que son los que llevan a cabo el ritmo de la evolución en el aspecto de la civilización, que son el Maestro Veneciano, el Maestro Serapis, el Maestro Hilarión, el Maestro Jesús y el Maestro Rakoczy o más conocido con el sobrenombre de Conde de San Germain, pero como les digo a ustedes esto que les cuento es algo intelectual, porque no lo pueden comprobar, en cambio si les hablo de los rayos, sí, porque hablando de los rayos quizás dentro del corazón sientan una pequeña punzadita, porque habrá tocado algo que corresponde a ustedes. Si les hablo por ejemplo del rayo de la política, o del rayo de la filosofía, o del rayo de la ciencia, o del rayo del arte, o del rayo de las finanzas que también es un rayo, entonces, todo esto son explicaciones que a cada uno debe darle la noción de dónde se halla situado virtualmente en el mundo. Solamente son pequeños esquemas del trabajo que realiza la Jerarquía. Tengan en cuenta que hay una serie de Adeptos de la Jerarquía que secundados por los devas están trabajando para el mundo mineral o reino mineral, buscando su evolución. Otros Maestros tienen a su cuidado, siempre secundados por legiones angélicas, el reino vegetal. ¿Se han explicado alguna vez ustedes el misterio del crecimiento de una planta? Habría que verlo en forma clarividente para darse cuenta de la maravilla, y darse cuenta también de que no surge al azar, sino que hay fuerzas que están dando vida a aquella plantita, o a aquella pequeña ave con tan hermosos colores, o quien pinta las conchas, las caracolas, con aquellos dibujos tan armoniosos, y aún decimos que se produce al azar, sabiendo que Dios geometriza como decía Platón. Pues bien, la Jerarquía tiene también miembros que trabajan por la evolución del reino animal; y el ser humano cuando llega a este sentido de síntesis, entonces, ya puede trabajar por sí mismo buscando el contacto con su alma individual y dando vida a una serie de acontecimientos de orden trascendente que debe llevarlo a la intuición más profunda. Entonces, todo está en lo que nos rodea, solamente falta descubrir o educar, desarrollar, la capacidad de recibir.

Leonor.— Sólo quería decir alguna cosa sobre los Maestros y sus gobiernos, para aclarar si es que entre algunos de nosotros, yo, por ejemplo, ignoro digamos su constitución, no estaría de más si nos explicaras si son sus cuerpos etéricos o bien si se trata de energías a las cuales damos este nombre que tienen este trabajo al manifestarse.

Vicente.— Hay Maestros que tienen cuerpo físico como el nuestro; hay Maestros que utilizan cuerpos etéricos; hay Maestros que trabajan desde el plano astral, sobre todo los Maestros que trabajan con el mundo vegetal, con el reino vegetal, están vivificando un instrumento astral para poder establecer contacto con los ángeles de este plano; en tanto que los ángeles que tienen contacto con el ser humano son los Ángeles Solares, se escapan por completo a la evolución de los ángeles de la naturaleza porque provienen del propio Corazón del Sol o el chacra cardíaco del Logos Solar. Bien, ya estamos en lo mismo, ya nos enredaríamos con esto. Pero dense cuenta de una cosa, que si aplicamos la Ley de Analogía forzosamente tenemos que llegar a un punto de síntesis y captar la realidad trascendente de aquello que está fuera del campo del análisis más profundo. Es decir, que los Maestros, claro, el día que vean a un Maestro seguramente no le reconocerán, porque acuérdense ustedes de las siete vírgenes con sus lucecitas encendidas y de las siete vírgenes que se les apagaron y se pusieron a dormir y cuando pasó el Maestro no le pudieron ver. Por lo tanto, si no mantenemos encendida la llama del corazón no podremos contactar con ningún ser de esta naturaleza: pasará un Maestro vestido como nosotros y acostumbrados a pensar que van a ir con túnica, y con barba, y como Cristo, quizás no le reconozcamos. Dense cuenta de una cosa ¿qué pasará si viniera Cristo en el momento actual? ¿Creen ustedes que irá con un borriquito, por ejemplo, entrando en Belén? Seguramente vendrá con un “Superconstelación”, es verdad, es que estamos viviendo en una era técnica, y hemos penetrado en la Era de Acuario. La Era de Acuario produce estos cambios tremendos en la vida social moderna. Seguramente que si viniese Cristo de nuevo hablaría por televisión, ¿por qué no? Ya es una de las primeras cosas que hay que desterrar de la tradición mística del pasado, pensar que a Cristo le veremos bajo una nube y con su túnica y su barbita y todas esas cosas.

Leonor.— ¿No podría ser que Cristo se manifestara de una manera tan sencilla, que no lo vieran ni por televisión ni por radio, que se manifestara bajo unos ropajes tan humildes que sólo lo viera el que auténticamente estuviera evolucionado?

Vicente.—Yo no sé cómo se presentará Cristo, pero yo digo, suponiendo, y estoy ahora desafiándome a mí mismo para ver cómo vendría Cristo, si sería capaz de verle, por ejemplo, vestido como nosotros y con unas facciones…, seguramente que si dentro de mi corazón en aquel momento existiese una apertura, seguramente le reconocería. Quizás no diría “es Cristo”, pero quizás reconocería una inteligencia, un amor superior al conocido humano. Esto es lo que quiero, digamos, penetrar en la conciencia, que es un estado de conciencia lo que interesa.

Interlocutor.— Hay un señor que se llama Siracusa, que dice que él ha tenido contacto con seres espirituales, y él sostiene que es Juan el Bautista, o sea, que en otra vida fue Juan el Bautista ¿Puede ser eso?

Vicente.— No lo sé, son cosas que no se pueden contestar. Si la persona que dice estar inspirado por San Juan Bautista cumple una función social y sirve para dar vida a la aspiración de un determinado número de personas, aunque supongamos que el contacto no se haya establecido, si realiza un bien social, de acuerdo, esto quitaría importancia al contacto. Supongan que diga yo que estoy inspirado por el Maestro en estos momentos, y ustedes no vieron al Maestro. Ahora bien, lo que digo tiene lógica; es que la lógica no pertenece al quinto reino, pertenece al cuarto reino de la naturaleza. Ustedes me comprenden por la lógica, y si a veces me extiendo un poquito quizás la intuición que utilice yo ustedes también se la adueñen y comprendan la cosa exactamente. Pero yo nunca diré que estoy inspirado por nadie, ahora bien sí que puedo decir que estoy inspirado por mi Alma, y que he estado trabajando muchos años para tener contacto con mi Alma. Lo que va después no me interesa. Si lo que digo tiene una realidad, y esta realidad debe ser aparente, para mí, ¡alabado sea Dios! Y bendito contacto. Que se manifiesta el Maestro, mejor que mejor, pero no me causa ninguna perturbación ni me preocupa lo más mínimo. Solamente veo las cosas desde el ángulo del servicio social. Desde el momento en que hablo a ustedes, y hablo muy poco –ya lo ven ustedes, una vez al mes no es mucho pero trato de ser sincero. Para mí esto es el Maestro: la sinceridad, y si ustedes aceptan esa sinceridad, yo mejor que mejor.

Interlocutor.— Una pregunta, ¿qué entiende usted, cuando hablaba de la meditación de los gurús que han venido de oriente?

Vicente.— Bueno, yo digo que mientras existan personas con necesidades en ciertos niveles tendrá que haber personas en esos niveles que traten de ayudarlos. Ahora bien, si usted me pregunta si a través de un Maestro en cierto nivel podemos hallar la verdad, diré que no automáticamente, porque la verdad, el amor, la compasión, la dulzura están aquí dentro, no pueden venir nunca del exterior. Por esto, la meditación, la trascendencia del yoga o la buena voluntad es quien realiza la unión, no un agente externo, y en la medida que la persona vaya siendo consciente de los valores absolutos de su corazón dejará de prestar atención a todos los maestros que vienen exteriormente, porque si antes no capta al Maestro por vía interior, cuando aparezca un Maestro por vía exterior no le dirá nada; en tanto que si existe un Maestro de Compasión y de Sabiduría, un ciudadano del quinto reino que venga aquí, y en aquel momento por haber establecido contacto con la parte trascendente de tu naturaleza lo reconoces, entonces hay una fusión entre el Maestro y el discípulo. Y así entonces ya entraríamos en el asunto de los ashramas de la Jerarquía que es donde se capacita el candidato para la iniciación. Nunca vendrá la iniciación por vía externa. Por favor, mediten esto: debe ser un contacto interior, nunca un contacto exterior. Eso siempre, como dije antes, queda a la libre elección de cada uno de ustedes. Solamente les pido, por favor, que recuerden que la manera más directa de establecer contacto con el Maestro –el Maestro de cada uno– es siendo un buen ciudadano, y tengo que repetirlo constantemente, de practicar la recta ciudadanía, y que lo demás vendrá por añadidura.

Interlocutor.— ¿Puede ser un Maestro de Compasión y de Sabiduría el Maestro interno de uno?

Vicente.— Es que el Maestro de Compasión y de Sabiduría es un ciudadano del quinto reino que alcanzó la quinta iniciación, y el Alma del ser humano, aquel que en la Doctrina Secreta se le llama Ángel Solar. Es un ciudadano de los pétalos del Logos del Corazón Solar, tiene las mismas capacidades y atributos que un Maestro de Compasión y de Sabiduría. Por lo tanto, solamente cuando hemos establecido contacto con este Maestro interno, con el Ángel Solar, sabremos de la verdad o de la falsedad de los Maestros externos. Y no quito ni pongo rey, solamente pido discernimiento y contacto, porque si hay contacto habrá la suficiente luz interior para darse cuenta de esto que digo, de aquella frase mística: “Señor, llévame de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real, de la muerte a la inmortalidad”, y esto tiene que venir como una convicción interna y no como una programación externa.

Interlocutor.— A Krishnamurti, que yo lo considero como un Maestro de la humanidad; él ha negado muchísimas veces que exista el Maestro. Yo creo, pienso, que su intención fue no negar posiblemente que haya Maestros sino que no nos fiemos de los Maestros para nosotros ser Maestros dentro de un tiempo. ¿Qué le parece a usted esto?

Vicente.— Sí, sí, estoy de acuerdo. Krishnamurti dice no existen Maestros externos, pero lo hace en un sentido debido a la atracción que ejerce lo misterioso sobre el ser humano. No aceptará una verdad como algo lógico si no impresiona sus sentidos emocionales; y una persona que sea capaz de hacerla llorar quizás creerá que es el Maestro. En cambio, si dice “tú eres el agente liberador de tu vida”, y que la liberación solamente es posible cuando existe creación interna, sabiendo que creación al igual que Dios debe surgir del seno de la nada, cómo vamos pues a crear si nuestra mente está llena de cosas. Por lo tanto, Krishnamurti en este caso es muy sincero, y habla del vacío creador simplemente porque solamente cuando uno está vacío completamente es cuando puede penetrar el Ángel Solar, o cuando puede ejercer sus derechos de ciudadanía cósmica. Siempre se trata de ver las cosas dentro de un sentido de valores realmente intuitivos. Yo digo que la intuición no viene por aquí sino por el corazón. Si amamos mucho, estableceremos sin darnos cuenta contacto intuitivo con la mente, en tanto que si toda nuestra ilusión está en establecer contacto con la intuición sin pasar por el corazón nunca podremos crear este triángulo, que es el triángulo de la liberación. Esto es algo que cada cual tendrá que meditar a su manera y aceptar aquello que sea más asequible a su razón y entendimiento. Si alguien con el corazón comprende estas cosas, ¡alabado sea Dios!. Las personas que no acaban de comprender la cosa en su sentido intuitivo, que apelen al discernimiento que nace de la hipótesis y de la duda, porque si algo caracteriza al ser humano con respecto a los demás seres de la naturaleza es que es capaz de dudar, y en la duda extraer el sentido de valores que debe llevarlo a un recto discernimiento, y pasar de aquí rectamente a la intuición. No hay más camino que este.

Leonor.— Krishnamurti, cuando dijo que no existían los Maestros, creo que es porque él quería cortar el aspecto emocional de la humanidad que se apega a que los demás hagan su trabajo, y para que el ser humano busque en sí mismo y lo haga él mismo el trabajo tuvo que hacer este corte, porque creo yo que su mensaje es de la Era de Acuario.

Vicente.— Sí, es posible que sea esto así. La vida de Krishnamurti ha sido un misterio para mucha gente durante mucho tiempo. Yo creo que Krishnamurti es un ciudadano del quinto reino con todas las de la ley, su mensaje es un mensaje típicamente de la Nueva Era, por lo tanto, no voy a discutir su mensaje, sino tratar de verlo de acuerdo con la intensidad debida de mi corazón, y darme cuenta que todo cuanto dice lo dice por mí. No he tenido que meditar nunca para comprender a Krishnamurti ni para comprender a un Maestro cuando habla en ese sentido, digamos,… En cambio me veo confuso cuando tengo que analizar un ser humano, porque está lleno de complejidades. Naturalmente, cuando una persona no tiene problemas y ve lo fácil que es resolverlos y que lo que llamamos karma no es más que una refracción distorsionada de los rayos…

 

 

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