El Hombre y el Descubrimiento del Mundo Oculto

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El Hombre y el Descubrimiento del Mundo Oculto Vicente Beltrán Anglada Barcelona, 8 de marzo de 1975.


Bajo el título genérico de conversaciones esotéricas vamos a iniciar hoy una serie de disertaciones que tienen por objeto abarcar todo el contenido esotérico, o sea, profundo, dinámico, que existe más allá de aquello que pueden percibir los sentidos y aun el entendimiento razonable para llegar a las zonas más profundas en donde parece ser que existe algo supremo, divino, con lo cual debemos establecer contacto.

El temario que pensaba disertar hoy tiene que ver con todos aquellos efectos que tienen lugar en el éter y que pasan comúnmente desapercibidos por nuestros sentidos, es decir, todo aquel contenido vital que tiene que ver con todo cuanto ocurre en la naturaleza, incluidos los acontecimientos del mundo de los hombres, los adelantos científicos, las más elevadas concepciones filosóficas y todo cuanto constituye el arquetipo de conocimiento que debe realizar el ser humano, porque, evidentemente, nuestro espacio es multidimensional, esto significa que no existe un vacío en el cosmos, y que cuando existe un vacío entre nosotros forzosamente este vacío debe estar lleno de una substancia, de un elemento, o de unas vidas, con las cuales no podemos corrientemente establecer contacto debido a que nuestras células cerebrales no han llegado todavía a un estado de perfección que les permita ser conscientes de estas dimensiones.

Se nos dice, según la gran ley hermética, que nuestro Universo es septenario, que existen para nuestro Universo siete dimensiones, siete dimensiones de las cuales solamente conocemos tres, que corresponden a nuestro mundo físico.

Es decir, que cuando la ciencia empieza a reconocer hoy día el cuerpo etérico o el cuerpo bioplásmico debido a los últimos avances científicos, es que empieza ya a descorrerse en lo que toca a la ciencia esta área profunda que llamamos cuarta dimensión.

¿Qué es la cuarta dimensión? Yo diría que es el espacio que nos permite ser conscientes de otras vidas y de otras criaturas que viven en el éter y que no podemos ver debido a que nuestro cerebro no está todavía ampliamente capacitado para ello.

Los planos del Universo tienen que ver con todo este conglomerado, y si tenemos que hablar desde un punto de vista netamente esotérico, como es el tema que nos ocupa, debemos empezar a reconocer la verdad fundamental que nuestro Universo septenario tiene en cada una de sus dimensiones, o de sus planos de actividad, un arquetipo que debe ser realizado.

  • En el plano físico parece ser que la tendencia del arquetipo es la belleza. Debemos educar, desarrollar y ampliar en nosotros cada vez más este arquetipo de belleza que es el que permite una perfecta ecuación de los valores internos a través del cuerpo físico.
  • Si vamos al mundo emocional, parece ser que debemos llenar el éter de este plano con bondad.
  • La belleza física más la bondad del mundo emocional debe sacar como consecuencia la otra dimensión que es la verdad, la verdad de la mente, de todo el contenido filosófico de la humanidad y de todas las humanidades hasta converger en esta presente Subraza de la 5ª Raza.

Entonces, como hemos dicho siempre, hay una tendencia absoluta hacia la realización de los arquetipos, y ustedes preguntarán, ¿qué tienen que ver los arquetipos y las dimensiones con este espacio multidimensional?

Precisamente porque a medida que nos vamos sutilizando, es decir, que entre los átomos que constituyen nuestra estructura psicológica existe más distancia, empezamos ya a ser etéreos, porque la dimensión no tiene más que ver que hay más espacios vacíos, vacíos de aquello que no podemos percibir, aunque lleno de aquello que todavía no es perceptible por nuestra razón ni por nuestros sentidos.

Por ejemplo, el éter está galvanizado por ciertas vidas que condicionan la mente y el corazón de los hombres. Son sustancias vivas cuya primera opción puede ser también posible desde un punto de vista científico con la teoría de los elementos químicos, si analizamos un cuerpo físico a través de un aparato de gran potencia radioeléctrica vemos que entre un átomo y otro átomo existe una distancia comparable casi de un kilómetro de distancia en proporción de lo que nosotros comprendemos por distancia, entonces, si el cuerpo físico visto de esta manera entre cada dos átomos hay esta distancia, hay que suponer que al aumentar las dimensiones del espacio la distancia es mayor, lo cual equivale a una alta frecuencia vibratoria que hace que exista sutilidad.

Esta sutilidad es la conquista de las dimensiones, aquello que debe revelar cada dimensión, hasta el punto de que si somos capaces de percibir, aunque sólo sea en cierta medida este aspecto multidimensional del éter, somos conscientes de otras criaturas conscientes que allí viven y tienen su morada.

Por ejemplo, son reconocidos dentro de los elementos unas criaturas vivas conscientes a las que la ciencia esotérica asigna el nombre de elementales, a otras potencias que también cohabitan en el éter se les denomina ángeles o devas, y son perceptibles para las personas que poseen una alta sensibilidad psíquica o que tienen poderes mentales extremadamente organizados.

No se trata de algo al azar, yo estoy seguro de que alguna vez al menos cada uno de ustedes ha experimentado la presencia de una entidad cerca de ustedes que no es física y que tampoco es —según la teoría de los desencarnados— una entidad que ha dejado el cuerpo sino que son criaturas vivas que tienen sus propias condiciones en aquel plano, que tienen su propia conciencia y que colaboran con el ser humano en la realización de aquellos arquetipos que han sido anteriormente mencionados.

Naturalmente, esto presupone una capacidad de percepción que no está al alcance de la mayoría. Tampoco vamos a creer que una persona que esté dotada de esta facultad de ver lo que existe en los éteres va a ser más espiritual, se trata de cierto poder que el hombre debe tener algún día plenamente conquistado, que le dé la seguridad de que allí existe una vida, una permanencia de vida y una realización constante desde el mundo espiritual.

Por tanto, la sutilidad a la cual me he referido, esta distancia que separa los cuerpos a medida que avanzan las dimensiones del espacio y que nos da sutilidad, nos habla también del sentido de gravedad que existe en todos los planos.

¿Por qué el plano físico es el más pesado? Porque la distancia entre átomos no es tan fuerte, no es tan profunda, no es tan inmensa como en el caso de un plano ádico, por ejemplo, en el cual existen millones de kilómetros entre un átomo y otro átomo; y ustedes dirán, ¿cómo puede ser probado esto?

Sencillamente, solamente al pasar a la cuarta dimensión somos capaces de percibir lo que existe más allá de los cuerpos opacos, por ejemplo, esta pared, puedo ver lo que existe al otro lado. ¿Por qué?, porque estoy utilizando una dimensión en la cual el vacío es tan grande que me permite penetrar a través de un cuerpo opaco, porque es la ley de la afinidad química más sutil que opera en aquel plano, y si ya ahora empieza la ciencia a ocuparse de la cuarta dimensión y a aceptar como válida la teoría de los esposos Kirlian —científicos de la Unión Soviética—, acerca del cuerpo etérico o del periespíritu o bien del cuerpo bioplásmico, es que realmente existe ya una posibilidad de que progresivamente vayamos educando este sentido fino de valores que tiene que hacernos conscientes de todas las dimensiones del espacio.

Ustedes se preguntarán, ¿qué misterio se realiza cuando estoy hablando y ustedes están escuchando, y cómo se propagan las ondas auditivas y parlantes a través del éter para que puedan afectar la sensibilidad de los oídos tal como salen de la boca? Entonces, hay una substancia viva en el éter, y esta substancia viva es la que permite precisamente la relación.

A medida que la relación se hace más sutil, cuando la persona está penetrando en zonas de alta sutilidad entonces es consciente de unas formas de vida realmente extraordinarias.

Se nos dice, esotéricamente, que el éter es la sangre de los dioses, esta es una afirmación que merece nuestra atención más inmediata porque también se dice que cuando la sangre circula por dentro del cuerpo no es sólida ni líquida, sino que es gaseosa, solamente en contacto con el aire la sangre toma el aspecto líquido hasta que se solidifica.

Son cosas que nos hacen pensar que realmente aquellos grandes Rishis de la antigüedad cuando dijeron que el éter es la sangre de los dioses tenían su razón, porque ellos veían que lo que permite la relación de los mundos, lo que permite la relación entre los planos, entre los reinos de la naturaleza y entre las distintas dimensiones del espacio es simplemente éter, éter en sucesivas modificaciones que van de lo más físico a lo más elevado.

De esta manera, todo cuanto se precisa entonces es ser consciente de estas dimensiones, y el hombre de la Nueva Era tendrá que trabajar con la quinta dimensión del espacio, la cuarta tiene que estar rebasada ampliamente cuando empiece a actuar la 6ª Subraza de la 7ª Raza, a fin de que exista la posibilidad de establecer contacto con criaturas de un origen desconocido, pero que parece ser tienen que ver con la evolución espiritual del ser humano, me refiero concretamente a los ángeles.

Naturalmente, ustedes verán que no existe ninguna religión en el mundo que trate de establecer contacto con la divinidad, que no haga un culto especial para los devas o para los ángeles o para los espíritus de la naturaleza, como en el caso del vudú, porque todo cuanto hasta aquí entendemos como magia no es sino aquel sentido de incorporación consciente de aquellas entidades para provocar determinados efectos en el mundo físico.

La magia, la teurgia y la goecia, magia siempre es manipulación de la energía. La magia blanca es la teurgia, opera con entidades elevadas de esos planos misteriosos de los cuales poco sabemos. La goecia es la magia negra. Todos hemos oído hablar de esto a través del tiempo, no se trata de algo nuevo de ahora.

Yo de pequeño había oído a mis padres hablar de estas cosas, pero nunca había sabido yo que esto era algo científico y que no tenía nada que ver con la superstición, sino que existe un poder en los éteres del cual el hombre puede algún día extraer su significado y aprovechar esta potencia para crecer, precisamente, para alcanzar el mundo de los arquetipos.

Porque cada dimensión, cada plano, cada reino de la naturaleza, cada raza, tiene la misión de regalar un arquetipo. Este arquetipo parece ser que está agitándose gozosamente en los éteres más sutiles de nuestro Sistema Solar.

Esto indica también que existe una responsabilidad para las personas sensibles que pueden establecer contacto con estos mundos de no caer en el vicio —que trae su castigo— de aquellos que sin darse cuenta se han convertido en magos, porque magia —no debe asustar la palabra— es sencillamente una forma de decir manipulación de la energía que se agita en el éter, desde el momento que sabemos que existen entidades, que existen criaturas vivas y conscientes en el éter.

Y cuando sabemos nosotros, cuando hablamos de contenido social, cuando hablamos de impresiones subjetivas, cuando hablamos de poderes psíquicos o de efectos parapsicológicos estamos simplemente definiendo esos estados de conciencia de los cuales poco conocemos, pero que sabemos sí, que existen.

Entonces, el problema actual, el problema de una humanidad que está agonizando, de una humanidad que está tratando con todo su esfuerzo de salir de este atolladero social en que se halla sumergida, cuando trata de recuperar el prestigio, la paz y la potencia de aquello que tuvieron los primitivos pobladores del planeta, cual era el contacto consciente con los poderes ocultos de la naturaleza, ahora en el siglo XX, a punto de finalizar éste y de empezar una Nueva Era, hay que empezar por tener presente que vamos a tener que ponernos en contacto con estas fuerzas, colaborar con estas fuerzas y hacer de estas fuerzas nuestras aliadas a fin de realizar nuestra evolución más rápidamente.

No existe aquello que esotéricamente llamamos iniciación, o sea, el poder de trascender la vida humana para pasar al quinto reino de la naturaleza, o sea, el reino de las almas, el reino de la liberación, sin antes haber establecido contacto consciente con estos misteriosos elementos invisibles.

Y, naturalmente, preguntarán ¿cuáles son estos elementos invisibles que no podemos ver pero que a veces hemos sentido?

Una señora me decía el otro día que estaba descansando y que sintió como si pasara por su mejilla el ala de un ángel. Naturalmente yo no sé si los ángeles tienen alas, sólo sé que son entidades conscientes, y cuando todas las religiones sin excepción, con distintos nombres establecen un culto definido a los ángeles, a través del incienso, a través de los mantras o a través del sándalo o a través del OM, de lo que sea, estamos tratando de asegurar un contacto ya que esto es necesario para establecer el arquetipo ideológico de cualquier Iglesia determinada o de cualquier idea filosófica del pasado, es igualmente necesario para poder llegar a este punto en el cual podamos materializar por lo menos de una manera que sintamos su presencia, la de estas entidades que vibran en los mundos invisibles, o sea, en los éteres, y entonces empiece el reinado la evolución consciente del hombre.

Se dice también, que en las primitivas edades de la humanidad, seguramente cuando el ser humano todavía estaba en formación, existía una virginidad absoluta en el ser humano que le permitía estar en contacto con los ángeles. Que después, al aumentar la división, cuando el hombre creó la mente y con ella el poder de discernir las cosas estableció una diferenciación, y se fue apartando de los ángeles y fue adquiriendo la posibilidad de conciencia y de libre albedrío humano.

Esto naturalmente pudo parecer una cosa de maravilla, pero de qué vamos a maravillarnos ahora que poseemos la televisión, los grandes reactores, la telegrafía, las computadoras electrónicas, para algo que nosotros vemos que realmente tiene que ser así, sin contar con la cooperación de estas entidades invisibles en la evolución del ser humano.

Se trata de un punto de atención sobre el cual quisiera atraer la atención de ustedes, porque cuando se habla, por ejemplo, hoy día está de moda el diablo, se hacen películas acerca del diablo, pero quisiera también atraer la atención de ustedes hacia aquello que significa el diablo en nosotros.

Por ejemplo, una persona por su tendencia natural tiende hacia la divinidad, esto se llama técnicamente evolución, sale de las canteras más profundas de la vida organizada hasta conquistar los elevados arquetipos que se hallan en los planos más elevados de nuestro sistema, entonces todo el trayecto debe ser pesado, medido, calculado y desarrollado según unas normas realmente inmutables que son las leyes que bordean precisamente ese sistema donde estamos inmersos, y que todo esto no es más que tratar de establecer contacto consciente con formas de vida que están agitándose a nuestro alrededor.

Tercer punto, si llegamos a establecer este contacto y al propio tiempo somos capaces de vibrar en la misma sintonía, entonces estamos reproduciendo idéntico proceso que aquel que se originó al principio de los tiempos cuando, según los tratados esotéricos, el hombre vivía equilibradamente y en paz con sus hermanos los ángeles, y la maldad y la bondad no es más que aquel aspecto que hay en cada hombre buscando la evolución, el arquetipo superior, y por el otro lado las tendencias de todo aquello que tiene que ir dejando como a través de un cedazo que es el contenido de todo aquello que es peso, que es gravedad.

Hemos hablado de gravedad, el sentido de gravedad es lo opuesto a la evolución, es involución, en tanto que la sutilidad es realmente evolución; entonces, el hombre debe perder peso esotéricamente hablando, y solamente puede perder peso cuando entre las moléculas que constituyen sus distintos cuerpos exista cada vez más distancia, cada vez más sutilidad.

En esa sutilidad se halla la explicación del por qué Madame Blavatsky había dicho que el espíritu y la materia eran la misma cosa, que la materia es el espíritu que ha descendido a su nivel más bajo de objetividad, y que el espíritu en sí es la materia dignificada hasta el último extremo de sutilidad.

Por tanto, todo esto nos amplía el concepto de que existe una corriente evolutiva que tira hacia Dios y otra que tira hacia la materia.

No es que aquello sea más malo o más bueno, pero fíjense bien que todo aquello que crea peso en la conciencia o en el cuerpo, que todo esto que tira hacia arriba sutilizando, son los extremos que están siempre en posiciones antagónicas.

Esotéricamente, a la parte que pesa se le llama el Guardián del Umbral o el Guardián de los Misterios, el Guardián de la Iniciación, y todo aquello que no tiene peso se le llama el Ángel de la Presencia o el Alma humana, o Dios en nosotros, Cristo en ti esperanza de gloria.

Entonces, en medio de esta lucha está crucificado el hombre, de ahí, precisamente, el símbolo de la cruz. El hombre, se nos dice, es un animal más un dios: en el centro de la cruz está el hombre crucificado. El hombre es dentro de la evolución del planeta Tierra la entidad que tiene por objeto redimir los reinos subhumanos y adquirir la conciencia de los reinos superiores, y cuando esto se realiza, cuando la cruz es perfecta, cuando no existe un desequilibrio, entonces se dice que el hombre ha adquirido el poder de liberarse o ha adquirido la liberación.

Cuando decimos liberación hay que entender que hemos perdido peso, hemos quedado convertidos casi en la gloria monádica, casi podemos decir que de nosotros a Dios solamente existe una pequeña partícula que nos separa de Su presencia, que es precisamente la partícula que nos permite auto reconocernos y trabajar siempre en un sentido positivo, porque esotéricamente se tiene en cuenta que todo Universo no es sino el cuerpo de una entidad universal que utiliza aquel Universo para expresar su propia vida.

Luego Dios, dentro del Universo, es una entidad psicológica como un ser humano, y cuando se nos habla de la Gran Fraternidad Cósmica, dentro de la cual existen todos los mundos, todos los Universos y todas las galaxias, estamos hablando de éter, siendo éter la substancia primordial que nos permite esta auto-relación y esta relación con los demás seres y con los demás mundos del Sistema Solar.

Cuando hablamos de éter estamos buscando la causa de todas las cosas, no estamos buscando definir un estado de conciencia o un lugar o un hecho, estamos tratando de la esencia de la vida, de ese supremo impulso que tiene que llevarnos hacia Dios, y naturalmente, si todo el estudio esotérico que podemos tener juntos, y que naturalmente debe surgir de nosotros el diálogo para descubrir lo que está más allá de los sentidos, de la emoción y aun del entendimiento, es cuando seremos conscientes de niveles desconocidos, cuando podemos realizar el arquetipo, cuando haremos la distinción perfecta entre el Guardián del Umbral o demonio tentador, y el Ángel de la Presencia o el ángel guardián, del cual nos hablan todos los tratados místicos y religiosos del mundo sin distinción alguna.

Como digo, la idea del demonio ahora está de moda, se hacen películas que demuestran un interés en descubrir las causas de este proceso. Precisamente, a través del tiempo y siguiendo un proceso de reincorporación estamos siempre, a través del proceso místico del karma o de la Ley de causa y efecto, de cargar nuestros vehículos con substancia de los tres mundos, y esto, este peso específico, es lo que impide la coordinación inteligente con los mundos invisibles y el que impide que nuestra mente pueda funcionar en zonas de alta sensibilidad y que nos está arrastrando por el suelo debido a la propia ley de gravedad, siendo así el demonio esta ilusión que, fíjense bien, no sólo es la entidad que hemos creado a través del tiempo, a través de los actos punitivos, de aquellos actos reprobables, de aquello que hemos realizado mal o de aquello que hemos omitido pudiendo realizarlo.

Todo esto es el peso específico que impide la elevación del alma, todo este contenido es una substancia eléctrica, por así decirlo, que está cargando los éteres que nos circundan y que transmitimos unos a otros de la misma manera que nos transmitimos los microbios que causan las enfermedades.

Si admiten ustedes como válida esta teoría de que de la misma manera que nos transmitimos por relación simpática los virus de las enfermedades, hay que admitir también, porque la analogía es la base de nuestro sistema, de que realmente también nos estamos transmitiendo aquellas energías que fluyen de nosotros cuando el cuerpo psíquico está cargado o cuando la mente no funciona adecuadamente.

Entonces, es fácil suponer que el ambiente donde existen criaturas conscientes con la capacidad de apropiarse de nuestras energías constituyendo formas de pensamiento o formas emocionales, formando verdaderas nubes psíquicas que están conturbando el ánimo de la humanidad y están impidiendo realizar los arquetipos, entonces sabremos de la responsabilidad que tenemos de no cargar los éteres, porque de la misma manera que Cristo decía que el hombre es responsable no sólo de las palabras que haya dicho ofensivas sino también de las palabras inútiles, porque esto está creando en el éter las semillas de la descomposición psicológica de la raza.

Basta que se fijen en los ambientes; cuando entren ustedes en algún lugar donde se haya pensado mal ustedes sentirán el impacto; si van a una Iglesia, la que sea, notarán un aura de paz creada por el sentimiento de fe de muchas personas; y si penetran en un santuario perdido en los montes, donde solamente existe un santo en oración sabrán también de la gloria de Dios.

¿Por qué?, porque Dios está en todo, pero por la ley de peso de la gravedad es justo y lógico admitir que solamente donde hay pureza existen ángeles y donde hay impureza existen demonios, no siendo entidades, no siendo formas objetivas tal como han sido supuestas sino como estados de conciencia permanentes de la humanidad que no han sido todavía destruidas por el poder de la voluntad de nuestra vida psicológica, y que nosotros hemos creado estas formas y al crear estas formas somos al propio tiempo los creadores y los que sufrimos las consecuencias de su acción.

Es decir, que cuando hablamos —y esto es muy natural— de las consecuencias de los gobiernos que tenemos o de las filosofías que están inundando la literatura de los pueblos o de una forma determinada de evolución, tengan presente que hemos dinamizado el éter del espacio que nos circunda y que realmente tenemos aquello que merecemos, ustedes creerán que esto parece una cosa imposible pero analicen, por favor, esta cuestión.

Es necesario que seamos conscientes del poder que tenemos, de la cantidad de energía que desarrollamos, de los elementales que creamos, o de los ángeles que invocamos, y cuando hablemos del demonio no le creemos como una figura antipática, como la que tenemos desde el principio de los tiempos, sino pensemos que la forma puede ser realmente horrible, pero es una forma creada con la substancia de nuestros pensamientos y de nuestras emociones.

Así que no critiquemos al diablo, critiquémonos a nosotros, y cuando estemos en un proceso diabólico busquemos la paz y el diablo desaparecerá, perdamos peso y el guardián desaparecerá; reaparecerá el guardián del umbral seguramente en una etapa superior de trascendencia absoluta, cuando, al llegar a cierto punto donde solamente hay que atravesar una puerta para ver y realizar un arquetipo determinado, veamos ante nosotros el Guardián del Umbral por un lado, y el Ángel de la Presencia por el otro y tengamos que pasar por el centro, entonces se verá si realmente nos atrae más la forma del Guardián del Umbral o del Demonio tentador o si estamos insuflados por el poder y la gloria del Ángel de la Presencia.

Esta distinción que llegará a todos nosotros en cierto periodo vital de nuestra vida espiritual, psicológica, debemos empezar a encararlo ahora, con la teoría de las fuerzas que vibran en el éter, por el dinamismo de los espacios intermedios, por aquel poder que existe que hace que una persona sea santa y que la otra malvada.

¡Esto es! Ahí está la cuestión de todo el esoterismo, tratar de resolver el dilema que existe en los éteres, tratar de conquistarlos, de dinamizarlos con una vida más suprema, más desbordante, más vívida, más noble.

Siendo así, el problema del demonio desaparecerá; entonces quizás el problema inmediato sea el contacto con los ángeles. Ya directamente empezar una nueva civilización basada en la fraternidad, lo cual todavía no ha sucedido, porque se habla mucho de fraternidad pero evidentemente no existe, existe una opresión, existe siempre el egoísmo humano y este egoísmo es el verdadero demonio, el diablo, y cuando se nos hable de exorcismo pensemos que se trata de una actividad supremamente científica, que nada tiene que ver con la superstición, con el atavismo, con la tradición de aquello que nos enseñaron de pequeños, sino que es algo latente que surge de nosotros y que en nosotros mismos podemos resolver, que podemos evitar y que podemos crear nuevas situaciones en un mundo oprimido por la desesperación y el sufrimiento.

Prefiero que tengamos un poco de coloquio porque yo creo que el tema en sí es actual, evidentemente, siempre ha sido actual. El problema del hombre para la humanidad es siempre actual, pero hemos llegado a un punto dentro de la órbita de las conclusiones personales en que realmente precisemos quizá de aclarar este punto para no caer como en el pasado hemos caído en la tradición y abarcar el asunto de una manera totalmente nueva.

Por ejemplo, todo cuanto existe es una creación del hombre, excepto aquello que es la naturaleza, fíjense bien el poder de crear que tiene el hombre, no solamente puede crear un edificio, un estado de conciencia, sino que puede dinamizar los éteres creando nuevas formas de vida y de civilización, y para esto no se precisan nunca los jurisconsultos ni los políticos ni los caudillos.

Se precisa únicamente la fuerza de voluntad del individuo, el poder de la auto observación, el poder, definitivamente, de dinamizar los éteres con aquel poder que es la ciencia máxima de la vida y que se llama, técnicamente, la voluntad. Educar la voluntad, con la voluntad podemos crear ángeles y demonios, entonces la elección es para nosotros, y para nosotros es realmente la responsabilidad. ¿Cuál será la tarea? ¿Cuál será la respuesta? Eso depende de nosotros, y podré continuar insistiendo con las preguntas de ustedes.

 

 

Interlocutor.- ¿Qué es más importante la fuerza de voluntad o la imaginación?

Vicente.- La imaginación y la voluntad siguen dos caminos muy diferentes aunque van al mismo sitio. La imaginación es mental, la voluntad es más alta siempre que la mente, es decir, que la voluntad es para hacer fruto o conciencia u objetiva la imaginación, por lo tanto, siendo la tendencia de la imaginación de llegar a un sitio determinado, entonces, lógicamente, hay que educar la voluntad con la fuerza de la intención o de la imaginación. La imaginación puede crear un mundo de maravilla y la voluntad complementará aquel fruto de la imaginación, pero la imaginación —ya estamos insistiendo en lo mismo— puede crear también la deformidad psicológica, por lo tanto, la imaginación en sí no es lo positivo, lo positivo si acaso será una imaginación dirigida por un gran sentimiento de fraternidad, buscando siempre lo mejor de lo mejor y utilizando la voluntad para dinamizar los éteres que harán posible que aquello se pueda realizar, que pueda ser objetivo y llevarse a cabo.

Interlocutor.- Bueno, es que pasa una cosa, es que yo he leído algo sobre este particular donde diferencian esto de una forma bastante notable, o sea, que dicen que con mucha voluntad y sin imaginación el hombre no puede crear nada porque toda la creación depende de la imaginación. O sea, tal como tú has dicho muy bien antes, toda la obra que se manifiesta que vemos, excepto la naturaleza que es obra divina es imaginación. ¿Estamos de acuerdo?

Vicente.- Justo, sí, naturalmente. Imaginación cristalizada en objetividad.

Interlocutor.- El demonio yo comprendo que es nuestro propio cuerpo con sus vicios, pasiones y mala sociedad…

Vicente.- Parte del demonio. Fijaos bien, estamos empleando palabras, palabras, quizás con el tiempo, con el devenir del tiempo, quizás serán reemplazadas por otras más asequibles, pero digamos demonio al contenido corporal de tres cuerpos, que son la mente inferior o intelecto, que está relacionado con el deseo, el propio deseo y la conducta, ahí está el demonio, pero el demonio no debe asustarnos porque nadie se asusta de sí mismo, pero la imaginación puede crear, puede sutilizar este demonio y convertirlo en un ángel. Ahí está el problema. No es que no exista el demonio, lo que pasa es que no existe tal como lo hemos supuesto siempre, existe una forma permanente que nosotros hemos creado a través de las malas inclinaciones del tiempo, de lo que hemos encontrado, de lo adquirido, del fruto amargo del karma del pasado, pero en el presente —y siempre debemos hablar en términos de presente—, estamos tratando de deificar el proceso, divinizarnos hasta el punto en que todas las tendencias queden transformadas en algo superior, tal es el sentido del Magnus Opus de los antiguos alquimistas de la Edad Media, que realmente lo que buscaban era transmutar el metal vil de los cuerpos inferiores en la gloria pura de la mente superior, por lo tanto, todo este proceso lo sabemos porque lo hemos leído, y todo el misterio ha sido llevado a un punto en el cual somos conscientes de que realmente podemos hacerlo, y como podemos hacerlo la responsabilidad es el porqué no lo hacemos.

Leonor.- Has tocado el tema del exorcismo, y yo algunas veces he pensado cómo es posible que si una persona tiene ciertas convulsiones producidas por equis cosas, cómo es posible que el exorcista pueda sacárselo en un instante o en una actuación suya. Si es producto de sus errores, si es producto de sus inclinaciones materialistas o de lo que sea, cómo puede sacárselo en un momento todo el proceso psicológico de aquella mente. Creo más bien que le asusta y nada más.

Vicente.- ¿Se dan cuenta de la pregunta? Entonces, vamos a tratar ya de aunar esto con lo que hemos dicho anteriormente. El exorcismo es magia y la magia tiene que ver con la substancia que vive en los éteres. Hemos dicho que el hombre ha creado en los espacios, en el éter que circunda los espacios, una forma positiva o negativa, cuando la persona ha creado de sí misma, ha elaborado, una cierta cantidad, una cierta forma de mal, este mal se adueña de la persona. No es que sea el demonio aparte, lo ha creado más la intromisión de todas aquellas partículas dinamizadas por otras personas que responden a aquella actitud, y como está indefensa aquella persona, entonces el mal penetra en ella por alguna obertura del cuerpo etérico, y entonces se dice que el demonio se ha adueñado de aquella persona. Realmente ha sido una potencia etérica formada por la humanidad y que ha encontrado en aquella persona un punto de anclaje, por lo cual el exorcista debe ser un mago utilizando mantras. ¿Qué es un mantram? El mantram es un sonido especial que disuelve en el éter la substancia maligna, pero tengan en cuenta también que el mago negro utiliza mantras para atraer las substancias negativas, lo cual hace que el proceso sea todavía más oscuro, más complejo, de ahí que el exorcista deba trabajar con magia negra cuando se trata de querer infundir el mal, porque también se hace así, pero cuando trabaja con magia blanca, entonces disuelve el mal a través de la fuerza de voluntad. ¿Por qué?, porque la voluntad es el mantram más la fuerza espiritual de la persona que puede galvanizar los éteres y disolver las substancias de mal en aquella persona. Ahora bien, que se haga bien o mal tal como vemos en las películas eso es aparte. Estoy hablando de magia depurada, estoy hablando de goecia. Yo creo que ninguno de nosotros debemos estar interesados en la magia negra, porque la teurgia es la que interesa al ser humano, y el exorcismo actual es un medio científico de liberar las substancias etéricas que están dinamizadas por el pensamiento y el sentimiento de las personas, pero teniendo en cuenta que el caso de posesión, el caso de obsesión, los espejismos mentales y todas las obsesiones que pueden venir por efecto de una rotura del cuerpo etérico de los hombres, en todos los casos siempre es producto también de aquello que hemos creado en el éter, se introduce y realmente, científicamente, es un caso de posesión. Entonces, el proceso —y a veces muy largo— es de hacer que los éteres vayan saliendo y vayan adoptando la forma que tenían antes o disolviéndolos por efecto de unos mantras especiales. En todo caso, antes que curar más vale prevenir, porque si estamos dando las razones por las cuales podemos prevenir el mal no hay por qué tener que luchar para restablecer el bien, sino que la forma más positiva de luchar contra la goecia es practicando la teurgia, es decir, practicar la magia blanca es lo que nos libera de la magia negra, y en toda magia negra ya tenemos el problema del demonio y en la magia blanca tenemos el problema del ángel, ya tenemos el problema del bien y del mal dentro del corazón del hombre. Por lo tanto, todo está dentro del corazón del hombre, no hay algo que esté fuera de nosotros, solamente existe algo que es la divinidad que nos está atrayendo a través de los arquetipos superiores, pero por lo demás estamos realmente protegidos para que el mal no pueda adueñarse de nosotros, porque es siempre deliberadamente que el mal se introduce en nuestro cuerpo etérico, siempre es deliberadamente que el mal se posesiona de nosotros. ¿Cuándo?, cuando no obramos adecuadamente, correctamente, según las leyes de la naturaleza. Así pues, si tenemos en cuenta esto, vemos que si somos capaces de restablecer el orden, el equilibrio perdido, solamente existirá en nosotros el Ángel de la Presencia, prontitud en el servicio, capacidad inteligente para reaccionar ante los acontecimientos, capacidad de donación, vida activa, proceso de voluntad, dinamizando positivamente los éteres, entonces, la ciencia del exorcismo nada tiene que hacer; solamente cuando el mal se ha apoderado de la humanidad es cuando hablamos de exorcismo.

Interlocutor.- Hablábamos antes sobre el desarrollo mental superior de la persona. Bien, yo digo que la persona según las experiencias en el campo del esoterismo, se presenta a la persona bajo tres aspectos prácticos como energía, como mente y como personalidad. Bien, así resulta, por ejemplo, que la mente…

Vicente.- Un momentito, el arquetipo es, si ustedes pueden seguir esotéricamente el proceso que Dios ha imaginado, como imagina el arquitecto un edificio y lo está construyendo, y como existen siete planos en el Sistema Solar, o siete estados de su vida, o siete dimensiones, para cada uno de esos planos o dimensiones ha situado aquello que Él quiere realizar. Esto es un arquetipo, pero cuando hablamos del arquetipo humano ya nos vamos a referir… (Silencio, parece dibujar algo en la pizarra). Esto naturalmente es lo que decías tú, es decir, la mente, aquí le pones energía, yo le pongo emoción, es igual, y aquí le pones tu materia, o conducta. Desde un punto de vista, digamos, científico, el arquetipo está en el equilibrio de las tres razones: de la mente, de la emoción y de la conducta; de la mente, de la energía, de la materia, de la personalidad está aquí… (Señala a la pizarra). No podemos realizar el arquetipo porque no sabemos el plan de desarrollo de este arquetipo, pero en la medida de que el triángulo se hace equilátero, cuando la mente, la energía, la conducta o la materia o la personalidad siguen idéntica trayectoria entonces hay una tendencia a revelar un equilibrio. El arquetipo será, por ejemplo, que la mente reflejará un arquetipo de verdad, lo que decíamos antes, la energía emocional tiene por objeto un arquetipo de bondad bien definido, y la conducta por ejemplo tiene que establecer belleza de actitudes. Fíjense bien, tenemos la verdad, la bondad y la belleza, tres aspectos que constituyen el triángulo de la vida humana, pero esto no puede ser realizado en tanto no exista un equilibrio entre la mente que piensa, el corazón que siente y la conducta que actúa hacia lo exterior. Entonces, el proceso es ver si podemos tener atención hacia dentro donde está el arquetipo de belleza, de bondad y de verdad, aprender también a silenciar las actitudes, porque la mente funcionando en un plano eminentemente intelectual no puede captar la verdad ni el arquetipo. Si la emoción está actuando dentro de un sentido de valores del deseo no puede captar la bondad del arquetipo que tiene que desarrollar el mundo emocional, y tampoco la conducta puede desarrollar una belleza de actitudes en tanto no exista un equilibrio de funciones psicológicas, pero esto solamente es el aspecto visible de nosotros, pero ¿qué diremos cuando hayamos rebasado las fronteras del intelecto, o cuando la emoción se convierta en sentimiento de integridad, o cuando la conducta sea automática respondiendo a las impresiones de verdad y de bondad? Lógicamente será belleza, pero esto es un arquetipo que debemos desarrollar con el tiempo; ahora bien, si decimos, por ejemplo, que el equilibrio de este triángulo, de la personalidad o del alma debe desarrollar estos atributos de verdad, bondad y belleza, hay que suponer que solamente estamos refiriéndonos a tres estados positivos. Por ejemplo, la mente funciona en una quinta dimensión, vamos a la dimensión y al éter. La bondad funciona en la cuarta dimensión, desde un punto de vista emocional; y la conducta funciona en un nivel de tres dimensiones. Fíjense bien que tenemos que utilizar la cuarta, la quinta y manifestar a través de la tercera dimensión, luego es importante lo que hemos dicho antes de tener un dominio absoluto de los éteres, el éter de la tercera dimensión, en la cual en el plano subatómico es precisamente donde se nota la alegría del arquetipo puramente físico, aquel que actuará seguramente según el Plan del Creador al finalizar la 7ª Subraza de la 7ª Raza. Ahora, actualmente, se nos dice, y puede ser comprobado, que estamos funcionando en una mente que está dentro de la 5ª Subraza de la 5ª Raza, tenemos que desarrollar para terminar esta raza dos subrazas todavía, la sexta y la séptima. Seguramente que la Era de Acuario dará noción de la sexta subraza, y aún faltan dos razas con sus siete subrazas cada una, catorce subrazas más dos razas que nos faltan para finalizar un arquetipo puramente físico. Pero, más todavía, según un estudio esotérico se nos dice textualmente que el Universo dentro del cual vivimos inmersos no es sino el cuerpo físico de un Logos Cósmico, ¿qué significa esto? Que todo nuestro Universo, con sus diez planetas conocidos: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Vulcano y Plutón, y dos que faltan por desarrollar todavía que no han sido descubiertos, para estar de acuerdo con el doce de la constelación celeste. Fíjense bien, que todos estos planos, que cada uno de los planetas tiene siete esquemas que desarrollar, siete cadenas planetarias, siete rondas, siete razas humanas, siete subrazas, siete reinos de la naturaleza, por lo tanto, y después de saber todo esto, después de ver lo sublime que es la creación de Dios en la naturaleza, que todo este contenido universal no es más que un cuerpo físico de un Logos Cósmico o de un Dios Solar, la mente queda realmente desvanecida ante esta grandeza y realmente hay que pensar en grandes proporciones, lo cual significa, volviendo al principio, que el intelecto prácticamente no nos resuelve el problema de la divinidad. El intelecto nos da la noción de la mente relacionada con los tres mundos, pero hacia adentro esto tiene que desaparecer para convertirse en intuición que es el aspecto sublime de la mente. Entonces una vez la mente se ha convertido en intuición y puede captar directamente los grandes arquetipos de la raza, la bondad se convierte en algo indescriptible, en un sentimiento de integridad, y todo junto constituye aquello que técnicamente se define en esoterismo como la iniciación, que analizamos al examinar los misterios del cristianismo en días pasados, pero todo está condensado en el misterio del equilibrio del triángulo, como decía el amigo Domingo, porque realmente el triángulo una vez ha sido equilibrado nos da la noción del arquetipo a nuestro alcance, pero no del Arquetipo Solar, es decir, que debemos hacernos solares para poder descubrir el arquetipo que se agita gozoso dentro las oquedades infinitas de la Mente de Dios, y por esto hay que ser muy humilde y empezar a reconocer cuán poco sabemos todavía, y cuán poco sabemos y cuán poco desarrollamos, y cuán poca responsabilidad tenemos ante lo que está sucediendo por doquier, ante la vida y los acontecimientos históricos.

Interlocutor.- Entonces, por este equilibrio mencionado ahora podría ser dinamizada esta energía de la tónica de la Era de Acuario, o sea Crística, sería esto, ¿verdad?

Vicente.- Sí, justo, porque cuando hay equilibrio hay un dinamismo natural que se proyecta hacia los éteres en todas direcciones, entonces hay un dinamismo creado por un equilibrio, y yo me pregunto, cuando existe equilibrio ¿dónde está el diablo? Se dan cuenta de cómo es científico y filosófico al mismo tiempo. Solamente cuando no existe equilibrio es cuando hablamos del diablo, solamente cuando la mente está oscurecida por el intelecto es cuando se hace el razonamiento del ser o del no ser. ¿Se dan cuenta dentro de una escala de valores filosóficos de la inutilidad del libre albedrío? Fíjense bien, si el hombre tiene el libre albedrío de decidir es porque no es perfecto, porque siempre está ante el dilema de elegir esto o lo otro pero, ¿qué pasará cuando la mente sea plenamente intuitiva, es decir, que pueda captar directamente los grandes arquetipos de la raza? ¿Dónde está el libre albedrío? Se hace esto y está bien, y se hace bien siempre porque no vamos a discutir si está bien o mal. Solamente el intelecto tiene la duda, o el deseo tiene la duda, pero no la intuición ni el sentimiento de integridad. El proceso está aquí. Si nosotros como seres humanos podemos vivir de una manera tan libre que incluso el intelecto llegue a ser solamente un pequeño instrumento de la voluntad, y no como ocurre frecuentemente como todo el sistema escalonado y competitivo de la vida organizada, social de nuestros días. Este es el problema, solamente.

Interlocutor.- Para llegar a este despertar de esta energía o dinamizarla, ¿verdad que una vida normal, sin ashramas, también se puede conseguir?

Vicente.- ¿Sin ashramas?

Interlocutor.- Sin ashramas, con la voluntad propia, claro, de una vida espiritual completamente.

Vicente.- Yo creo que lo que nos aparta de la realidad, de Dios, o del arquetipo, es el haber acogido sobre nosotros una carga de cosas con las cuales no tenemos nada que hacer, es decir, que la mente cuando funciona a su pleno ritmo de integridad es cuando es muy sencilla, muy vulnerable, no tiene autodefensa, está abierta completamente a la vida, y entonces en esta apertura la verdad pasa constantemente por esta mente y la convierte en la sede o en el recipiente, o en el cáliz de la intuición. Pero nos han enseñado de pequeños a competir, a tener algo, a suspirar por una meta, y naturalmente estamos pensando en metas, en objetivos, y estamos edificando estructuras constantes de la mente, y en tanto estemos edificando una estructura intelectual la verdad se escapa, no la podemos comprender así. Comprenderemos un concepto de verdad, o una pequeña verdad, o uno de los fuegos menores de la naturaleza, pero la verdad no la podemos conocer a menos que la mente esté tan abierta, o volviendo al principio, tan separados los átomos de la mente los unos de los otros que por allí, por aquellos grandes intersticios se filtra la intuición, o sea, el arquetipo, o sea, Dios en nosotros. Lo mismo en el mundo emocional, hemos de ser algo en algún mundo para auto reconocernos, si nos falta el deseo nos falta todo, y para llegar a un sentimiento de integridad y de belleza el deseo tiene que estar reducido a cero, sin ambiciones. La ambición no es para los amigos del espíritu ni para los discípulos de un ashrama. Yo digo que el ashrama es para todos los seres humanos, no es para un grupo de elegidos, es para toda la humanidad. Por lo tanto, funcionamos siempre de una manera inadecuada, de una manera inestable, de una manera caótica, y así no podemos producir a nuestro alrededor ningún canon ni ningún arquetipo de belleza; al contrario, estamos inmersos en las sombras de la noche que nosotros hemos creado. El arquetipo precisa para revelarse un corazón casto, una mente sencilla y una conducta recta, y es un desafío a la integridad espiritual de todos y cada uno de nosotros que vivimos en el centro de una humanidad agobiada por el egoísmo, la incomprensión y la ignorancia, y todo el proceso de la vida de la humanidad no es si no este paso que debe ir del diablo al ángel. El paso que va de este vacío tremendo que existe entre el Guardián del Umbral y el Ángel de la Presencia es la evolución, por lo tanto, desde un principio de los tiempos estamos luchando contra el diablo y estamos buscando el Ángel de la Presencia. Así que estamos viviendo, y ahora cuando hablamos del diablo nos parece que es una cosa extraordinaria, pero si desde el principio de los tiempos, desde que tenemos una mente que funciona, desde que estamos psicológicamente organizados como individuos estamos traficando con el demonio constantemente, estamos también suspirando por el ángel. Así que estamos proyectándonos en el éter, tratando de realizar en el éter el arquetipo de la propia perfección que es la tarea inmediata de los servidores de la humanidad. Lo demás, cuando un grupo muy numeroso de individuos han realizado el arquetipo es cuando florece una buena civilización. Es cuando la raza da de sí lo mejor que tiene, es decir, técnicamente está realizando el arquetipo de aquella subraza o de aquella raza, y todos podemos contribuir al desarrollo de nuestra propia subraza para alcanzar la raza más profunda dentro de la subraza en la que estamos evolucionando.

Interlocutor.- Es la integridad.

Vicente.- Justo, la integridad.

Interlocutor.- Has dicho que el libre albedrío era una indignidad. Yo creo que el hombre hace uso del libre albedrío pero llega un momento en que ya no tienes necesidad de hacer uso de él, entonces es cuando tienes libertad y haces lo que debes.

Vicente.- Justo, justo. El libre albedrío…, esto parecerá una cosa muy dura para algunos, pero es que realmente la persona se está forzando constantemente para realizar algo, y naturalmente para que el individuo se sienta impulsado a realizar algo debe tener un objetivo muy cercano, entonces, trabaja porque ve la meta. La conquista la ve inmediata. Pero cuando se está buscando un arquetipo, el arquetipo para la humanidad (ha sido proyectado) proyectado por la Divinidad, entonces la meta es muy larga y no todas las personas tienen el estímulo necesario para perseguir aquel arquetipo a través del tiempo, transcurriendo las edades cronológicas del tiempo, y, por lo tanto, la teoría de que la mente debe dominar todo el proceso de la vida es para aquellos que tienen ante sí una meta inmediata, pero para las personas que realmente decidan buscar directamente la divinidad deben dar el salto tremendo, deben arrebatar el cielo por la violencia, como decía Pablo de Tarso, y ahora mismo, en este instante, como dice Krishnamurti, podemos realizar esto, pero hay que comprenderlo para vivirlo, vivirlo sin comprenderlo es volver a caer en las redes del intelecto. Ahí está el proceso, entonces, si la meta es tan lejana que en la proyección de esta meta hemos perdido la conciencia de nosotros mismos, entonces ¿dónde está el libre albedrío? Se ha fundido en el éter. El libre albedrío es la voluntad de Dios en nosotros, por tanto ha desaparecido todo cuanto tiene un tráfico con el tiempo y estamos viviendo por anticipado la gloria de la eternidad. Yo digo que esto puede ser posible, en esta época. Ahora. En este momento. No esperar a mañana porque el mañana es aplazar constantemente el tiempo, porque mañana tenemos pasado y así iremos proyectándonos en el tiempo sin realizar ningún arquetipo, solamente realizando las metas competitivas del intelecto y solamente esto, o los límites o fronteras del deseo, pero nada más que esto.

Interlocutor.- Cuando este triángulo perfecto se realiza y el éter está lleno de átomos diferentes, buenos y malos, pues según se desprende de la conducta humana y del egoísmo que cada día crece más y de los vicios, ¿es que hay más átomos malos que buenos y llegará un momento que en la nueva raza serán los buenos los que tendrán superioridad y todo el mundo cambiará?

Vicente.- Yo solamente puedo decirle… no vamos a contar los átomos buenos y malos porque esto es imposible…

Interlocutor.-… pero ante tantos vicios, representa que hay muchos más malos que buenos…

Vicente.-… sí, un momentito, espérese usted. Fíjense bien, vamos a analizar esta reunión en la que estamos inmersos nosotros. Durante todo el rato ustedes han mantenido una atención extraordinaria, durante ciertos momentos el silencio es absoluto, ¿dónde están los átomos cuando el silencio es absoluto? Se han disuelto en el éter. ¿Por qué se nos habla místicamente del silencio? Porque el silencio disuelve los átomos, o ¿es que el diablo no es algo intelectual, que está pensando constantemente? Ahí está el proceso, entonces, más que buscar, por ejemplo, el número es ¿qué capacidad creativa tenemos nosotros? ¿Cuántos átomos no colaremos a través del silencio y vamos a destruirlos? Ése es el problema, es decir, que ahora estamos en silencio, fíjense bien, estamos un momento en silencio y verán la fuerza que se libera en el silencio…, ahí está. Cuando hay una atención profunda no existen átomos nocivos, existe la gloria de la divinidad solamente, esto estamos demostrándolo, no yo, ustedes. Ustedes están sintiendo esta vida, este silencio, y en tanto sean capaces de permanecer en este silencio el diablo no podrá con ustedes. Solamente es esto. Así que es un método sencillo de disolver los átomos nocivos del espacio, del éter, con sólo dedicarnos un poco a silenciar nuestro cuerpo emocional, limitando la expansión del deseo material, dejando la mente simplificada, sin átomos intelectuales, y recuperaremos el intelecto cuando seamos capaces de expresar verdades. El intelecto es una fuerza, hay que adquirir el intelecto, y cuánto más nutrido sea el intelecto mejor será el instrumento con el cual podremos progresar los fuegos mayores del sistema a través del arquetipo que hayamos conquistado. Casi valdría la pena callar y estar en silencio un rato y saldríamos de aquí casi levitando, porque en silencio perdemos peso, y estamos volviendo al principio, que en el momento mismo en que estamos en silencio estamos perdiendo peso ¿Por qué? Porque estamos disolviendo átomos y cada vez es más grande la distancia entre uno y otro átomo. Los Santos, los grandes místicos levitan cuando están en unción con Dios ¿Por qué? Porque sus átomos se han separado a una distancia tan grande que pierden peso. Es el caso del aire caliente y del hidrógeno dentro de un dirigible o de un globo, ¿por qué se eleva con todo su peso el globo? Porque existen átomos calientes que no tienen átomos y claro van luchando contra la gravedad, ahora bien, apliquen el símil a todos los planos del Sistema Solar y a cada uno de los cuerpos que poseemos, y se darán cuenta de que estamos intentando sutilizar los cuerpos, hacerlos perder peso para alcanzar la gloria de la divinidad.

Leonor.- Estaba pensando en que ciertas cosas que nos parecen un poco pesadas en el mundo de los deseos al que nadie se atreve a aludir, que es el que provoca retraso quizás de encontrar nuestro fin, pero es que quizás, empezando por abajo, en un aspecto muy sencillo, una educación diferente de la que hemos recibido hasta ahora que nos enseñara a manipular nuestra…, y que quizás nos enseñara a utilizar ciertos aspectos de nuestra personalidad que hasta ahora hemos utilizado solamente para satisfacciones personales. Cuando se nos enseñe el verdadero uso de estas cualidades físicas y emocionales a través una generación o dos, les será facilísimo a estos niños o jóvenes, entonces inmaduros, les será más fácil llevar el mundo de los deseos al de una conciencia superior, pero ahora hemos vivido unas generaciones en las que sólo se ha estimulado, digamos, de peso, el aspecto que pesa más. Se ha estimulado todo, se ha hecho comercio de todo lo que debemos de apartar de nosotros, entonces el mundo vive sumergido en estos aspectos, y sólo somos unos cuantos que queremos avanzar, pero vivimos inmersos en esta sociedad todavía, por eso espero que habrá una educación salida de personas que tengan la mente sana y ocasión de utilizar unos conocimientos nuevos para educar a las nuevas generaciones, que creo que el equilibrio de carácter será lo primero que tendrán que conseguir, la emoción, o sea, los aspectos sensoriales tendrán otros fines porque serán ya educados para otros fines distintos para los que se ha educado hasta ahora. Es dificilísimo que ahora entre la humanidad se encuentre equilibrio. Ha vivido sumergida durante siglos en un caos erótico, en un caos solamente de sensaciones, de egoísmo, por eso la gente tiene en cuenta si hay más vicio o menos vicio, no habrá nada de esto, sucederá que se utilizarán las cosas de un modo normal, y esta normalidad llevará a una más fácil elevación. Entonces, por eso, cuando Krishnamurti decía que hay que perder la voluntad, muchas personas creían que había de ser que la persona debía dejarse llevar continuamente sin pensar que antes tenía que llegar a esta perfección antes de perder esta voluntad. O sea, que me gustaría que explicaras un poco mejor este aspecto de la voluntad, porque muchos no creían aquello que escuchaban a Krishnamurti en Suiza, que tú sabes bien, muchos decían que no había que tener voluntad, que había que dejarlo todo porque entonces es cuando hablaría la divinidad, ¿y cómo puede hablar la divinidad si tenemos un cuerpo que no está educado?

Vicente.- Bueno, la educación depende también de la capacidad de los educandos. Los educadores son otro cantar, hay que educar a los educadores para las nuevas técnicas y para las nuevas humanidades que surgirán en el futuro, que exigirán más de la vida de lo que hemos exigido nosotros y también serán más responsables en razón de sus exigencias. Pero, la voluntad en sí, como el poder de realizar las cosas, no es naturalmente la pasividad ni la quietud. Antes la persona santa, la persona mística o reputada como mística, era aquella que estaba en silencio y se pasaba el día en oración, pero esta oración sin un concepto no intelectivo pero sí lógico de la vida, le da una fruición a ese sentimiento de la divinidad en sí, es decir, que el silencio, esta capacidad de síntesis en la cual el intelecto se convierte solamente en un instrumento de la voluntad y no en la meta de la humanidad, entonces, existe una característica realmente bien definida, yo diría de síntesis, que permite saber lo que es la voluntad aliada al intelecto o lo que es la voluntad de Dios actuando cuando la mente está realmente vulnerable, no pasiva, vulnerable, vacía, eternamente vacía, creadoramente vacía. ¿Por qué?, porque una mente vacía puede ser llenada de la gloria de Dios, en tanto que una mente intelectual solamente puede estar llena de ideas ¿Se dan cuenta de lo que es la idea y de lo que es la santificación arquetípica de la vida? El proceso está aquí, en este punto, pero estamos aferrados al intelecto como a los conceptos tradicionales y a los sistemas educativos, porque somos responsables de los sistemas educativos ya que es nuestra necesidad absoluta la que crea la civilización. La cultura de un pueblo es esto, la capacidad que tiene el individuo de exigirle a la vida aquello que precisa, no mendigando sino exigiendo. No podemos saber el poder de la voluntad dinámica o fuego de la divinidad si no conocemos el fruto del sacrificio, porque naturalmente les he hablado a ustedes de la pérdida total del libre albedrío, pero no les he hablado a ustedes del sacrificio que presupone llegar a este punto, ¡cuántos años de lucha para perder la personalidad, para hallar el arquetipo, constantemente inmersos en un mundo en conflicto, estando en el mundo pero sin pertenecer al mundo! El proceso es éste, lo sabemos porque en los Evangelios y en el Bhagavad Gîta, y en la Biblia está todo, lo que pasa con el diablo es que se apoya incluso en versículos de la Biblia si conviene ¿Por qué?, porque está hecho de manera intelectual, y si la persona no tiene intuición se le escapará la verdad como se escapa la verdad en una pequeña noticia de prensa, porque leemos la letra pero hay que vivir del espíritu que anima la letra. No hay ningún político real, ningún diplomático que lea solamente la letra, sino que busca el trasfondo, y me pregunto por qué no podemos ser políticos del entendimiento superior, verdaderos diplomáticos del carácter para entendernos con las gentes. Y cuando hablemos de educación, como decía la señora, ¿somos nosotros responsables de la educación de nuestros hijos? Porque no hemos sido responsables de la propia educación y hemos hecho un sacrifico para auto-educarnos cuando todo nuestro mundo que nos rodea estaba yendo contra nosotros, no hemos tenido estudios necesarios y no obstante podemos establecer diálogos en todos los niveles con toda clase de gentes ¿Por qué?, porque por encima de la educación técnica existe la educación espiritual, esta aristocracia a la que se refería Platón, precisamente esta aristocracia es la que hay que buscar en todas las cosas, esta elegancia en el vivir, en el moverse, en el establecer contactos con las gentes. De no ser así, toda educación basada únicamente en conceptos descriptivos, en instrucciones e informaciones será falsa, porque esto lo puede hacer una computadora electrónica. La nueva educación empezará con la computadora electrónica y terminará dándole al hombre la capacidad de síntesis, o, es decir, la informática, ya que la computadora es un aparato registrador de intelectos, la suma del intelecto crea el conocimiento, y el conocimiento variado, profuso, es lo que constituye una computadora, pero la computadora no hará otra cosa que suministrar conocimientos. Entonces sí, aprovechemos las computadoras para que tengamos tiempo de preparar una buena informática, suministrando datos nuevos, esta novedad informática es el sacrificio de nuestra civilización. ¿Seremos capaces de informar a las computadoras o seremos un elemento más de la computadora? Porque como hemos dicho antes, todo el sistema competitivo de la educación se haya centrado en la memoria y en el intelecto, y en tanto no existan fulgores de creación la educación será falsa, fallará por su base, porque crearemos solamente memoriones, personas con gran capacidad intelectiva pero no con capacidad creadora o de síntesis.

Interlocutor.- Démonos cuenta del conocimiento que se nos está dando hoy aquí en la escuela y, claro está, debo de manifestar mi alegría y mi gratitud a los que van viniendo a expresar su conocimiento con esta humildad, con esta nobleza para con nosotros; pero, ahora bien, dentro de lo que se ha manifestado como para el día de mañana será la cultura y cómo el hombre trabaja para ser, como una computadora para que vaya dando conocimientos, yo debo de deciros que el conocimiento del mañana esta escuela lo tiene preparado para que cuando vengan hermanos dando lo que es a ver la luz del conocimiento se pueda empezar aproximadamente un día de fiesta a las diez de la mañana y terminar al cabo de cuatro o cinco horas y después habrá una continuación. Eso quiere decir, que tal como dice, hay que preparar, si ya voy preparando pero no llega el momento de esta preparación si no es que vengan hermanos como él dando la luz para poder dar luz al mundo, para que el mundo siga con luz, para este conocimiento de la Nueva Era, la cual nos lleva a que todos podamos tener conocimientos. Porque ahora parece que tenemos conocimiento pero ignoramos el verdadero conocimiento, porque solamente lo recogemos por etapas, y es preciso en relación con lo que se ha manifestado que lo recojamos a caudales, porque claro, se ha manifestado también la cuarta, tercera, segunda y quinta dimensión, y yo debo decir que podría manifestar cuando dentro de estas manifestaciones cuando he dicho que junto a un hermano así la sexta y séptima dimensión, porque para mi he de decir que el espíritu y el alma dentro de su quinta dimensión llevan la sexta y la séptima. No puedo deciros nada más sino que esperar, tal como ya os he dicho, que pueda juntarme con hermanos así de luz para empezar a las diez de la mañana y entonces entre la dualidad veréis como sale la luz a raudales porque no hay contrariedad dentro de la unidad, sino que todo es armonía y hemos de buscar esta armonía para que todos a una vayamos acordes a la luz.

Vicente.- ¿Hay alguna otra pregunta?

Interlocutor.- Quería preguntar. Esta Nueva Era ¿qué es para nosotros, un perdón a nuestra ignorancia pasada o un premio por el sufrimiento de haber sufrido ignorancia?

Vicente.- Yo diría que es una oportunidad, simplemente, una oportunidad. Las eras no vienen por la voluntad de los hombres sino por la voluntad de Dios. Una era viene por la progresión de los universos. Cuando determinados planetas inciden en una franja del cielo por donde debe atravesar la Tierra, se crea lo que llamamos el dinamismo de los espacios interestelares, y a aquella fuerza dinamizada por ciertas entidades psicológicas de elevada trascendencia se le llama simplemente, una Era. Conocemos las eras del pasado y vamos delante hacia el futuro; estamos terminando una era, que es la de Piscis, de una manera astrológicamente enunciada, y estamos penetrando ya en la era de Acuario, entonces, ¿qué nos dará Acuario, me pregunto? ¿Qué es lo que podemos ofrecer de Acuario nosotros? Es decir, que preguntamos siempre qué es lo que trae Acuario, pero yo preguntaría qué es lo que podemos ofrecer. Fíjense bien, que incluso el Padrenuestro, que ha sido la plegaria universal por excelencia durante dos mil años, está perdiendo su sentido por el hecho de que solamente se le está pidiendo al Padre, entonces tiene que haber una reorientación absoluta de actitudes cuando en la oración al Padre le digamos ¿qué es lo que podemos ofrecerte? Entonces, una era es una oportunidad, pero más que por lo que trae para nosotros como perdón o como castigo, como decía la señora, más por el sentido de la responsabilidad, que es lo que podemos ofrecerle a Dios a través del contacto con nuestros hermanos. Ya volvemos al principio, las eras vienen por el impulso cíclico de los espacios siderales ocupados por universos, pero ¿qué dice el principio astrológico cuando se refiere a la parte oculta de las estrellas? Que las estrellas influyen pero no obligan. Las estrellas como son entidades como nosotros, pero dentro de una elevada complacencia imposible de describir, es lógico que también inunden los éteres con sus pensamientos y emociones que están más allá y por encima de nuestro entendimiento, y aquello es crear en el éter ciertas sustancias que podemos aprovechar o despreciar, ya no dependerá de la era, dependerá de nosotros, porque todo lo tenemos ya en lo que nos rodea, sólo nos falta adquirir la capacidad de recibirlo. Es decir, que yo creo que toda pregunta inteligente, contiene en sí la respuesta inteligente, así que yo creo precisamente, que estamos forjando ahora mismo una nueva era; estamos de acuerdo y durante el tiempo en que estamos juntos parece ser que se ha ido creando una unificación de propósitos y voluntades que es, precisamente, lo que se nos dice que va a traer la Nueva Era. Luego, para qué hablar de la Nueva Era, si ya estamos viviendo aquello, es cuando no estamos viviendo aquello que hablamos de las oportunidades de la Nueva Era, porque el santo es santo en la era que sea, y ha habido altos iniciados en todas las eras, con más esfuerzo y más virtudes de su parte que ahora que parece ser que la evolución del tiempo, la evolución de la técnica facilita enormemente nuestro trabajo. Pero, por otra parte, podemos caer en el vicio de la comodidad de todas las conquistas materiales que hemos ido adquiriendo y consiguiendo a través del tiempo, luego una era como la de Acuario nos va a traer una gran flexibilidad mental que muchos empezamos ya a tener ahora. Yo podría decir que las eras dependen más de los hombres que de las propias eras, la evolución, ¿quién crea una sociedad? ¿Quién crea un tipo de civilización en marcha? No es algo que está flotando en el éter; sí, existen fuerzas en el éter, pero ¿quién las manipula?, ¿quién tiene el deber de manipular las fuerzas en el éter? El hombre, el rey de la creación, el 4º Reino de la Naturaleza buscando al quinto, de aproximación a Dios. Por lo tanto, estamos en un punto, y repito muy sinceramente, muy honradamente, en el cual debemos definir una actitud ante la vida, esta actitud debe ser individualmente la realización de nuestro objetivo inmediato, que es la liberación de nuestra individualidad, como grupo es el establecimiento de un plan jerárquico de relaciones humanas correctas. En el plan de la educación no podemos aspirar a una educación sana, certera y profunda si nuestra mente está todavía presa del intelecto y del razonamiento frío y calculador. En el mundo social, en el mundo político —la política de las naciones, me refiero— no podemos aspirar a buenos gobiernos si no somos buenos ciudadanos, porque en definitiva es el ciudadano el que crea al gobierno. Yo me pregunto, ¿por qué estamos criticando a los gobiernos y no nos auto criticamos? Hay la tendencia a querer poner el peso de la vida sobre los demás y no sobre nosotros, por lo tanto, otro punto de atención y de responsabilidad, en vez de criticar, auto examinémonos. Reflexionemos y busquemos una seguridad espiritual y proyectemos esta seguridad a nuestro alrededor, que es la única manera de crear relaciones humanas de simpatía, correctas, lo cual todavía no sucede, porque ahí estamos bien, en silencio, y todos estamos de acuerdo en que somos hermanos y que la única ley que impera en el Universo es la fraternidad, y cuando salimos a la calle si nos pisotea alguien ya estamos reaccionando de nuevo, entonces eso significa que sólo era un barniz, nos hemos pintado por encima, nos hemos empolvado simplemente de eternidad, pero en contacto con el mundo caemos en el error de siempre. Entonces, me pregunto, y les pregunto a todos ustedes, si es posible que podamos organizar la vida de una manera tan equitativa, salvo los fallos que tenemos todos, vacíos que parecen insalvables, para establecer cordialidad de relaciones. No se nos pide que seamos sabios, solamente que seamos humanos, no se nos pide que entremos todos por este camino estrecho que conduce al Adeptado. Los propios adeptos dicen: sed buenos ciudadanos, porque ¿cómo podemos ser buenos discípulos y buenos maestros si no somos buenos ciudadanos? Ese es el problema, siempre estamos con este problema, to be or not to be, that is the question. Siempre estamos en el mismo punto, que todo lo que pasa somos nosotros, que todo está en nosotros y que la única manera de salvación para la humanidad es galvanizar los éteres que nos circundan con el dinamismo de la acción correcta. Solamente esto.

Interlocutor.- Parece que hay alguna opinión que dice que ya ha empezado, o sea, que el descenso de la materia ya ha sido y que ahora ya se va subiendo. Me hago esta pregunta, a mi parecer no, me parece que todavía la humanidad no está en subida ¿verdad?

Vicente.- Pues mire, la humanidad está aquí, es una evolución. La evolución es un árbol, en tanto el árbol exista, habrá esto, ¿es que nosotros podemos criticar a las raíces? En las raíces está toda la ciencia del árbol. La involución está aquí, ¿qué haríamos sin involución? Tenía que haber un estado de permanente involución para que nosotros podamos acercarnos a la vida material donde realizamos la evolución. Ahora bien, fíjense bien, que estoy hablando de energía, entonces la energía de la involución que está constantemente en la humanidad, está ascendiendo en forma de savia o de corriente hasta que da los frutos de la humanidad que son los Maestros de Sabiduría. Tenemos el ser más involucionado, digamos, o en un plano de reino, el reino mineral, el vegetal, el animal, ascendiendo hasta el ser humano…, es decir que la evolución y la involución se complementan. ¿O es que podemos nosotros hacer medio círculo de la vida solamente? El círculo es completo, una línea que desciende y otra que asciende, pero constantemente.

Interlocutor.- Me refiero a la humanidad entera.

Vicente.- Sí, sí. Pero yo te decía, sobre todo para los esoteristas, el criticar por ejemplo a las personas más involucionadas que están, según categorías, en las partes más bajas del árbol de la humanidad, pero es que resulta que todo el gigantesco árbol de la evolución se apoya en las raíces. Fíjense bien, cuando nacemos estamos creando un círculo que conduce a la muerte, salimos al misterio, damos una vuelta infinita y volvemos al misterio, y el misterio es la muerte pero al mismo tiempo es el nacimiento, y a ustedes cuando a la rueda del nacimiento le llaman involución y a esta corriente que asciende evolución. Es igual, pero el círculo nunca deja de funcionar, como nunca deja de funcionar la Rueda de Samsâra de Muerte y Nacimiento, en tanto exista necesidad de la creación de manifestarse en cosas creadas existirá la ley de muerte y nacimiento. Ahora, ustedes le llaman involución al nacimiento…, es una forma de evolución la involución.

Barcelona, 8 de marzo de 1975.

Vicente Beltrán Anglada

 

 

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