El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida

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El Corazón del Hombre como Centro Psicológico de la Vida Vicente Beltrán Anglada Barcelona, 12 marzo de 1977

Vamos a continuar nuestro estudio acerca de los Siete Rayos. Tengan ustedes presente que cuando nos referimos a los Siete Rayos no solamente nos estamos refiriendo al ser humano en su constitución psicológica septenaria sino que se puede abarcar por analogía el sistema cósmico.

También es necesario insistir sobre el hecho de que empleamos en nuestro estudio el método esotérico que consiste en estudiar lo universal y hacer que lo universal converja en lo particular, teniendo presente que todo cuanto ocurre en las altas esferas cósmicas se reproduce en el corazón del hombre, y nuestro estudio de hoy tendrá por objeto el hablar sobre el corazón del hombre, pero no del corazón físico sino de aquella parte del corazón enlazado con el 2º Rayo del Amor Universal, también como centro psicológico de la vida, y motor de la evolución planetaria dentro del ser humano.

Desde hace unos meses venimos insistiendo acerca de las Jerarquías espirituales que se inician en el cosmos absoluto y que van descendiendo a través de las Jerarquías de cada plano hasta la pequeña individualidad que llamamos ser humano.

Hoy insistiremos, precisamente, sobre la Jerarquía espiritual dentro del 4º Reino de la Naturaleza, teniendo en cuenta algunos de los grandes axiomas esotéricos, que son el patrimonio vivo de la historia de la evolución humana y que pueden ser sintetizados el uno, por ejemplo, en este axioma de que “el 9 es el número del hombre”, ya que el otro que dice –también, esotéricamente hablando–, que “el 10 es el número de la perfección”.

En el primer caso tenemos que el ser humano y su proyección dentro del 4º Reino, el reino humano como una unidad, es el resultado de una gran conjunción de tipo universal dentro del contexto planetario o dentro de la vida de este ser psicológico que utiliza el planeta Tierra para su expresión, esta conjunción fue, como dijimos el mes anterior, la posición estelar de la Tierra en relación con los planetas Mercurio y, Júpiter en la cúspide, teniendo como oponente, como aspecto femenino, al planeta Venus.

Como consecuencia de esta unión de fuerzas, de este triángulo planetario, se produjo el hecho insólito de la aparición dentro del planeta Tierra del 4º Reino de la Naturaleza, el cual analizado desde el punto de vista planetario, era la creación o la vivificación mediante el Kundalini cósmico del Centro de la Garganta del Logos planetario.

Naturalmente, estas cosas hay que seguirlas con una mente muy atenta y nada intelectual, por cuanto el intelecto –ustedes lo saben bien– es el resultado de la percepción de las cosas materiales, y el pensamiento no es otra cosa que estas cosas materiales que han tomado una forma dentro de la mente.

Así, cuando hablamos de las grandes manifestaciones cósmicas y cuando hablamos de aquello que está más allá y por encima de las estrellas, debemos dejar a un lado el intelecto para que sea la intuición la que guíe el contexto general de nuestra vida psicológica.

Si lo hacemos así, quizá podremos entrever en algún sentido, hasta un cierto punto, aquello que es la meta inmediata del ser humano en esta presente Ronda planetaria, y que es la conversión de muchos seres humanos en ciudadanos del 5º Reino de la Naturaleza; es, simbólicamente, el paso que va del Centro de la Garganta al Centro del Corazón.

Esto es lo que se trata de hacer en esta presente Ronda planetaria. Tengan ustedes presente que el 9 es el número del hombre porque aquella manifestación de Mercurio como un elemento distribuidor de las energías solares pertenecientes al 4º Rayo tenían como réplica las energías que desde Sirio y a través de Venus traían las energías del 5º Rayo.

El 5º Rayo emana del quinto gran principio cósmico de la mente universal, entonces, la Tierra que se hallaba entre Mercurio y Venus, equidistante, mirado este triángulo desde las esferas cósmicas y no desde el punto de vista de un observador del planeta Tierra, daba como consecuencia la suma del 4º Reino más el 5º Rayo, este es el 9 de la evolución planetaria, simbolizada esta evolución –en el aspecto físico– en los 9 meses de gestación de una criatura en el claustro materno; y, en esferas cósmicas, ya cuando el individuo ha trascendido la etapa humana, es aquel raro impulso que lleva a determinar la evolución de 9 edades cósmicas en el corazón humano, lo cual significa, que lo que en el ser físico es el alumbramiento, en el ser espiritual es la iluminación, y tengan ustedes en cuenta que todas las religiones del mundo, sin distinción alguna, nos están hablando de la iluminación espiritual.

Esta iluminación que aparentemente debe producirse en la mente intelectual es un grave error, por cuanto la iluminación procede directamente de la evolución de los chacras primero y cuarto, es decir, el cuarto -que es el corazón-, el cual visto desde elevadas zonas de proyección causal aparece como una flor de doce pétalos radiantes con todos los colores del arco iris, pero, con unos colores que la mente humana no puede detallar ni imaginar, por cuanto pertenecen a una quinta dimensión, y nuestra mente intelectual solamente es capaz de abarcar aquello que está en una tercera dimensión, en un espacio vital de tres dimensiones, que es donde se utiliza la geometría del espacio, la conocida por todos nosotros.

Existe una forma de geometría que está más allá y por encima de los sentidos intelectuales del hombre. Pues bien, la evolución de cada uno de los pétalos del corazón ha dado como consecuencia que el ser humano se está dividiendo en varios aspectos dentro de su contexto psicológico que tienen que ver con la evolución de todos y cada uno de estos pétalos, y podemos medir la intensidad de vida espiritual de un ser humano por la cantidad de pétalos que ha desarrollado o desenvuelto dentro del propio corazón.

Así, cuando esotéricamente se nos habla de Hércules, el Gran Discípulo, se está refiriendo precisamente al trabajo que el Alma humana, cuyo símbolo es Hércules, está realizando doce trabajos en el corazón que están relacionados con cada una de las doce constelaciones dentro de las cuales se haya inmerso nuestro Sistema Solar.

Entonces, Hércules, el Alma humana, a través del corazón, que es el receptor de la energía de vida monádica o espiritual, se reparte por todos los centros de acuerdo con la magnitud, o del desarrollo, o de la medida del propio corazón.

Así que para un discípulo entrenado conocer exactamente la posición de cualquier alma en el sendero es relativamente fácil con sólo mirar dos aspectos: primero, allí donde está trabajando el Fuego de Kundalini; segundo, la cantidad de pétalos que ha desarrollado en el corazón.

El centro Cardíaco, el centro del corazón, es el centro del universo planetario, a partir del corazón empieza la vida, ya sea la vida que da vida a los instintos y a las emociones y a los pensamientos, o bien aquella Vida esplendente que da vida a la intuición, o que da vida a la más elevada iluminación que pueda sostener un ser humano en este presente ciclo de vida.

El centro Cardíaco, el centro del corazón, es el centro del universo planetario, a partir del corazón empieza la vida

El hecho de que el corazón esté situado en el centro de la evolución planetaria, o en el centro vital a partir del cual se divide la vida en dos aspectos, el espiritual y el material, nos indica el punto clave que constituye para nosotros el centro de atención para futuras investigaciones en el orden esotérico.

Por ejemplo, el 4º Rayo dentro del Sistema Solar es el que permite la afluencia de los tres primeros Rayos: el de la Voluntad Dinámica, el del Amor atrayente, y el de la Filosofía… o desbordante, utilizando un término místico de la más lejana antigüedad, separándola ya de los centros inferiores que son los que están relacionados con la materia.

Es decir, que el Fuego de Fohat, o el Fuego del Espíritu, y el Fuego de Kundalini, o el Fuego de la Materia, en las partes bajas del individuo, tienen que unificarse con el Fuego Solar del Corazón, y digo, Fuego Solar, porque el centro del corazón está misteriosamente vinculado con el Corazón Central, con el Gran Corazón de Dios, o con aquel impulso de amor que un día dio vida al Universo.

Y, el 4º Rayo, en su elevada medida, es el que lleva adelante el proceso de la Divinidad a través de aquellas siete cualidades que forman parte consustancial con su energía vital, o de vida universal.

Entonces, vemos que el corazón se halla en el centro de la Vida y que es, dentro de su medida, la medida que define la evolución de cualquier ser humano en el sendero espiritual, aquello que lo vincula con todos los grandes cuaternarios que se agitan gozosos por el Cosmos.

El 4º Rayo, la 4ª Ronda, el 4º Planeta de la 4ª Ronda, el 4º Centro es el Corazón, la 4ª Jerarquía Creadora que ha dado vida a la humanidad, y todo el cuaternario –incluida la cruz de la materia– está regido por la ley cíclica de la armonía estelar.

Así que cuando hablamos del individuo en cualquier estado de evolución en el sendero, nos estamos refiriendo a un Hércules en potencia, que a través del corazón trata de ascender desde los centros inferiores hasta los centros superiores tratando de hacer lo que hace el 4º Rayo, en nuestro Sistema Solar, o el 4º plano, el plano Búdico del Sistema, para unificar los aspectos espirituales con los aspectos psicológicos más unidos de la materia.

Por otra parte, también, la contraparte que existe cuando Hércules, el Alma humana, ha desarrollado el espíritu de investigación al extremo de que puede ascender a un ritmo trepidante por esta inmensa Escalera de Jacob que va de los Reinos subhumanos hasta el más elevado Reino espiritual, está medido por la capacidad que tiene el corazón de acoger dentro de sí la simiente divina, y ahí empieza el trabajo del ser humano.

Y cada uno de nosotros, dentro del propio contexto espiritual, está educiendo alguna de las particularidades universales del corazón, y también en alguna medida, está desarrollando alguno de los pétalos de sacrificio mediante los cuales se asciende al alto sitial o al centro Sahasrara, al centro Coronario de la conciencia.

Y esto lo hace en forma natural, sin estridencias, siguiendo solamente el principio íntimo de la evolución que dice siempre: “Levántate y anda”.

Constantemente nos vemos caídos, no importa, levántate y anda; es la palabra Crística.

Dense cuenta de que todas las grandes religiones del mundo dan al corazón una importancia esencial, desde el hinduismo con la gran expresión poética del Bodhisatva, los bellos poemas de los Puranas o de Vishnú; con el culto al sagrado corazón de la Iglesia cristiana.

¿Por qué no se da un énfasis a la mente? Se da énfasis al corazón porque es el corazón el centro vivo de la evolución planetaria. Además, no sólo el corazón es el asiento de la vida y de la evolución sino que es el punto de partida para aquella empresa que tiene que convertir al ser humano en un elemento vivo dentro de la conciencia planetaria del propio Dios del Universo.

Y así, sin darnos cuenta, vamos acercándonos paso a paso a esta conciencia superior iniciática que debe depararnos la posibilidad de penetrar audazmente dentro del 5º Reino de la Naturaleza, o del Reino de la propia Divinidad, o si ustedes lo prefieren, de la gran Jerarquía Planetaria, o Gran Logia Blanca de nuestro planeta.

Esta forma, por así decirlo, poética, de expresar la verdad que tienen nuestros hermanos hindúes y que hemos visto reflejada en muchos de los pasajes esotéricos que han dado consistencia psicológica a las grandes verdades cósmicas que proceden de la más lejana antigüedad porque constituyen parte de la propia conciencia de la Divinidad, hallan en nuestro corazón un punto de partida y un punto de llegada.

El punto de llegada al corazón se debe siempre a la matización emocional de los seres humanos. Bakti-yoga, por ejemplo, halla en el corazón la finalidad de toda una serie de tentativas buscando la Divinidad, pero por otra parte el corazón, el cuarto gran centro, el centro medio de la vida, halla su punto de partida para el gran cuarto yoga, Agni-yoga, el yoga de síntesis.

Y ahí se empieza a trabajar ya con sustancia ígnea. Hasta aquí se había trabajado dentro de los nadis y del sistema nervioso con aquella rara sustancia nerviosa, más fina, conteniendo el sagrado Fuego de Kundalini, pero la sustancia nerviosa y el Fuego de Kundalini se obstruían mutuamente en su paso hacia los centros superiores mediante el corazón.

Pero a medida que actúa el Agni-yoga, a medida que el cuarto gran yoga toma cuerpo o consistencia y el ser humano se siente impelido a grandes hazañas y a grandes conquistas científicas, filosóficas, y en el mundo social, todo el contexto tiende a cambiar y, entonces, lo que aquí había sido este amor devocional por todas las cosas, aquello que encendía al corazón con el entusiasmo, con las nobles ambiciones y con la aspiración superior se convierte en fuego de sacrificio. Ya no es el amor emocional, ya no es el amor de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, de los hermanos entre sí o entre los amigos, sino que es el amor hacia todas las cosas sin distinción alguna.

Y me pregunto cuántos de nosotros somos capaces actualmente de haber desarrollado dentro del corazón la quinta gran matización azul-eléctrica que corresponde al pétalo de sacrificio, que tiene como consecuencia ascender directamente mediante el centro Ajna hacia el centro más elevado de nuestra constitución psicológica.

Se trata, como verán, de un desafío a nuestra capacidad de investigadores. Dense cuenta, que cuando hablamos del centro Ajna, el centro del entrecejo, hablamos del centro donde existe siempre la duda y el conflicto, ya está dividida en su composición por dos grandes sectores.

Ajna tiene, como ustedes saben, 86 pétalos, pero cada uno de esos pétalos está orientado hacia un lado definido, o bien hacia la cabeza o bien hacia el corazón. De ahí que el centro Ajna es aquél que nos dice, por ejemplo, la elección de esta cosa o la elección de la otra, es el centro de la duda y el centro del intelecto, pero al propio tiempo es la llave de paso que permite que la vida del corazón pueda expresarse en la cabeza. Las personas de tipo intelectual están actualizando solamente el aspecto amarillo del centro Ajna.

El pensamiento, o la energía que condiciona el pensamiento, vista desde el plano causal es de una luz azul brillante de raro fulgor, pero aquel color que define el otro aspecto de Ajna, de color azul eléctrico, lleva la substancia crística, es del mismo color azul eléctrico que la del propio Logos o Señor de nuestro Universo.

El amor, dentro del contexto de aquellos que tienen clarividencia, verán que es de un azul purísimo, pero que al juntarse precisamente con el amarillo cuando el corazón está plenamente despierto hace que surja un verde precioso, de matices inconcebibles, que hace que por este centro donde ya no existe división la persona pueda trasladar el corazón hacia la cabeza y, entonces, en el centro Coronario, en el centro mismo, aparece una flor con 12 pétalos que tiene idéntico color e idéntico fulgor que el caracteriza al centro Cardíaco.

Fíjense ustedes, cuando este centro ha desaparecido en su aspecto dual, cuando al confundirse el azul y el amarillo y se convierte en el verde de la unión, se ve que el centro Cardíaco se refleja en el chacra Coronario, como consecuencia el ser humano alcanza místicamente su unión con la Divinidad.

Significa que el Fuego de Kundalini y el Fuego de Fohat se han juntado en el corazón y que no existe división, y como consecuencia, y desafiando todas las leyes psicológicas conocidas, el hombre deja de tener libre albedrío.

¿Saben ustedes lo que es el libre albedrío? Es la capacidad que tiene el ser humano de decir sí o no. El sí corresponde al azul, el no al de la duda constante del intelectual, al aspecto amarillo; entonces, cuando se ha fundido el centro Coronario con el centro Cardíaco ha desaparecido aquella noción que tiene el ser humano como conciencia separada, el individuo ha perdido las aristas, los relieves que lo separaban de los otros seres humanos, ha dejado de vista las apariencias y ha entrado dentro de un cuadro de realidades cósmicas; entonces, su mente no puede pensar como los demás seres humanos, piensa ya con la mente de la propia Divinidad.

Dense cuenta que en tanto el individuo se encuentre entre el conflicto de decidir entre esto y lo otro es que no está integrado, existe todavía funcionando la diferencia global psicológica que hace que el individuo sea emocional y sea mental, cuando en realidad el hombre lo es todo, y cuando existe inspiración no podemos hablar de emoción, no podemos hablar de intelecto, hablamos de la corriente de vida que se manifiesta sin tropiezo, sin resistencia alguna dentro del ser humano, y aparentemente, como digo, lo más tremendo, el desafío para el psicólogo moderno es cuando se encuentre con una persona –seguramente no acudirá a su consultorio– que deje de pensar tal como piensan los demás seres humanos, que cuando diga sí, sea sí, y cuando diga no, sea no, pero sin duda alguna, porque ya no está en el conflicto.

Precisamente, dense cuenta, lo que sufrimos cuando tenemos que decidir algo, si la persona se encuentra entre varias situaciones lo más difícil es que elija inteligentemente, por cuanto la inteligencia, ya no desde un punto de vista meramente psicológico sino desde el punto de vista de la propia Divinidad que está más allá y por encima de nosotros mismos, la realidad es tal como Es, sin división alguna de la mente.

Y pensar que todo este misterio –como todo misterio iniciático– y todo este prodigio sucede en el corazón, este órgano pequeñito que tenemos aquí al lado izquierdo, parece ser una cosa de magia y, no obstante, démonos cuenta que nosotros somos…, el Sol, el Alma, el Poder, la Iluminación, la Fuerza Creadora, y podemos hacer y deshacer por cuanto tenemos la fuerza y poseemos un destino que debemos cumplir.

No podemos transferir esta responsabilidad a cualquier posible intermediario. Dense cuenta, por favor, todo intermediario, sea el que sea, por grande que aparezca ante la vista del ser humano que busca la liberación siempre se hallará dentro de un campo intelectual, o bien dentro de un razonamiento de tipo emocional que hará imposible que la elección sea perfecta. Además, si todo está en nosotros, ¿por qué hay que buscar intermediarios?

Bien, creo que me han comprendido exactamente. Toda la problemática de la vida está, pues, en que el corazón cumpla exactamente su misión, la misión de elevar la vibración oscilante de los centros inferiores hasta los superiores y hacer que la rueda cíclica, que lleva el destino de los hombres, se quebrante definitivamente y entremos en otro ciclo de vida, un ciclo de vida que nos maravillará porque no tendrá nada que ver con el destino de los seres humanos, tal cual los conocemos en estos momentos.

Otra cosa para nuestra atención desde el ángulo de vista de la investigación esotérica, es que cada uno de los pétalos del corazón, tal como hemos dicho anteriormente, es la reproducción, a pequeña escala y en humilde medida, de aquel curso que marcan las constelaciones siderales.

Así que los doce signos del zodíaco que ahora apasionan tanto, pero que todavía no han destilado la parte esencial de su misterio, debe hallar en nuestro universo la doce participación, esta participación de doce planetas que son los que deben hacer que el Sistema Solar pueda llevar adelante el ritmo evolutivo tal cual ha sido programado desde esferas cósmicas.

No olviden, aunque nuestra mente se resista a ello, que nuestro Sistema Solar con sus doce planetas, siete sagrados, tres no sagrados y dos ocultos, son solamente el cuerpo físico de una Entidad psicológica de origen cósmico. Además, no teman abrir la mente a este gran cuadro de posibilidades, porque la única manera de hacer que el corazón funcione a su exacta medida es dejar que la mente se suelte hacia lo infinito y que no intelectualice las cosas esotéricas, porque por grande que sea nuestra participación activa en la evolución del 4º Reino de la Naturaleza no es nada en comparación con aquello que espera el ser humano cuando habiendo trascendido los límites del tiempo conocido y en viendo su pensamiento más audaz dentro de la eternidad empieza a revelar el diez de la perfección.

Preguntarán ustedes cuál es este diez de la perfección, se halla simplemente en una suma basada en las más elementales reglas de la cábala, cuando, por ejemplo, las 12 Constelaciones del Zodíaco más los 7 Rayos se convierten en el número 19, que unidos los dos constituyendo una unidad, conforman el 10 de la perfección.

¿Qué significa esto para nosotros de acuerdo a lo que acabamos de decir? Que Hércules, nosotros, debemos ser perfectos no solamente dentro de todas y cada una de las Constelaciones o de los signos que marcan las Constelaciones, sino también dentro de los Siete Rayos.

Como verán, el asunto se complica por un lado, al propio tiempo que se simplifica en otros aspectos. Al ir ascendiendo, la mente encuentra menos seguridad y la mente del investigador esotérico se hallará a veces ante el dilema de retroceder, porque si algo asusta al investigador es no poder afianzar su pensamiento, pero el corazón es libre, y allí donde la mente no llega el corazón deja que se extienda la vida con toda la extensión de su naturaleza cósmica, de ahí que cuando nos hallemos indecisos, vacilantes, timoratos, dentro de un mar de confusiones como ocurre frecuentemente viendo lo que pasa, hay que recurrir siempre a la fuerza del corazón, que es la que nos da siempre la seguridad máxima de todo cuanto estamos investigando y del punto de llegada y de la glorificación de nuestro destino.

Todo cuanto venimos hablando desde hace tiempo es quizás lo que hemos sabido siempre, quizás, no hemos logrado aclarar algunos conceptos pero, ¿tiene esto mucha importancia, si existe atención, si existe verdaderamente un espíritu investigador y que no busca una meta posible de llegada?, porque buscar una meta de llegada es crear una zona artificiosa e intelectual dentro de la mente que ha de limitar todas nuestras posibilidades de búsqueda, y, no obstante, ¿acaso el intelecto no es algo maravilloso?

Bien, el intelecto es solamente el instrumento del pensador, el instrumento del corazón. Un hombre será sabio, o no, de acuerdo con la medida de su propio corazón, si ha llegado hasta un cierto punto dentro de la expresión de sus fulgurantes capacidades de síntesis en que encuentra eco en lo más elevado de sí mismo puede decirse que ha entrado en la zona particularizada que dentro de los estudios esotéricos llamamos un Ashrama.

Cuando se habla de Ashrama, cuando se habla de discípulo, no crean ustedes que estamos refiriéndonos a algo que sucedió en el pasado, el discípulo es un término que podemos equiparar a cualquier búsqueda dentro de la cual existe un principio orientador. En el caso de un Ashrama de la Jerarquía, el espíritu de síntesis, o “Cristo en tu corazón, esperanza es de Gloria”, es siempre el Maestro.

Dense cuenta, también, que Cristo constituyó una Ashrama con 12 discípulos, porque él representaba dentro de su expresión la Joya en el Loto que se estudia en las grandes investigaciones esotéricas, ¿por qué no fueron más de 12? Pues bien, Cristo representaba el Corazón Planetario, y sus discípulos, en alguna medida, representaban las 12 Constelaciones; entonces, cuando en los espíritus investigadores se suscita esta tremenda pregunta: ¿quién soy, de dónde procedo y adónde voy?, solamente mirando al corazón sabe lo que tiene que hacer, porque sin darse cuenta barre de su mente, del intelecto, por precioso que sea, para que sea dinamizado por la fuerza pura del corazón, y sepa exactamente qué es lo que tiene que hacer.

Y si ustedes analizan un mapa celeste tal como nos enseña la moderna astrología, no está haciendo sino que representar un corazón con sus 12 pétalos, las 12 Casas, donde la Vida se inicia en un signo y termina en otro, siendo cada vez más frecuentes y rápidos los contactos del hombre con cada una de las Constelaciones.

Ocurre simplemente una cosa, y es que la astrología actualmente está limitada por muchas razones; en primer lugar porque el astrólogo no dispone de todos los elementos a su favor que pueden hacer de un estudio astrológico algo certero, algo realmente perfecto, y es que solamente son conocidos 9 de los 12 astros que deben ser ejercitados como participantes activos dentro de cada una de las 12 Constelaciones.

Así que la fuerza de las Constelaciones tal como las conocemos: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis, deben hallar su contraparte en los planetas conocidos: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, más Vulcano y dos planetas que no han surgido todavía a la luz, pero que quizás al final de la presente Ronda, dentro de cuarenta millones de años aproximadamente, estará al alcance.

No podemos hablar, pues, de algo perfecto en astrología y el porqué existe tanta confusión, por ejemplo, un astro que actúa constantemente con una gran fuerza es Vulcano, y Vulcano no ha entrado todavía en el cálculo matemático de la astrología o de la astronomía. No obstante, las mentes capacitadas no solamente pueden captar la fuerza del 1er Rayo del Vulcano, sino también la fuerza que está emergiendo de los dos planetas ocultos, para constituir con el tiempo un cuadro de situaciones astrológicas que tengan que ver realmente con la realidad.

Dense cuenta, también, cuando hablamos de jerarquía espiritual humana, de acuerdo con lo que hemos dicho anteriormente, nos estamos refiriendo a siete tipos definidos de seres humanos, los cuales están desarrollando algunos u otros de estos centros vitales, energéticos, que constituyen la vida espiritual del ser, y que al propio tiempo están condicionando la expresión de las glándulas endocrinas.

No existen seres humanos perfectos, físicamente hablando, por cuanto no existe una perfecta evolución… [corte de sonido]… cuando una Constelación no encuentra todavía en nuestro planeta o en nuestro Sistema Solar el planeta requerido para expresar su poderosa fuerza psicológica, teniendo en cuenta que cuando hablamos de influencias astrológicas dentro de nuestro examen o estudio de los Siete Rayos, nos estamos refiriendo, precisamente, a aquellas fuerzas estelares que están tratando constantemente de hacer contacto con el corazón del hombre, tratando de despertar algunos de los pétalos de su corazón y hacer que su mente llegue a triunfar y conquistar la verdad.

La situación espiritual de la humanidad en el momento presente, y a pesar de la aparente confusión que existe por doquier, la limitación de facultades y el tremendo abismo que separa a los seres humanos porque su corazón no está todavía lo suficientemente desarrollado, hace que la investigación se encuentre con series dificultades.

Fíjense ustedes, siete niveles humanos en el momento actual y que conviven en el planeta Tierra constituyendo puntos de avenida hacia algún determinado nivel materializado en algún centro etérico y en alguna glándula endocrina.

Existen los seres completamente involucionados, los salvajes todavía no están en una etapa mental donde el intelecto pueda funcionar a su ritmo.

Existe la llamada humanidad corriente, o la gran masa social dentro de la cual está inmersa la mayoría de seres humanos dentro de un contexto mental o de un contexto emocional.

Cuando existe la semilla de la verdad en este corazón se suscita por analogía otro grupo, podemos definir este grupo como el de los aspirantes espirituales. Los aspirantes espirituales empiezan ya a desarrollar algún pétalo del corazón, como consecuencia un pequeño punto de luz se ilumina en el centro Sahasrara o el centro Coronario, que es atentamente vigilado por las huestes del 5º Reino de la Naturaleza, y no tal como se supone erróneamente por los extraterrestres.

Otra cosa que hay que decir respecto a esto, es que conocemos tan poco de la vida espiritual que debemos hacer algo ostensible, objetivo, para apuntalar nuestro intelecto, y de algo que es natural, de algo que fluye con el proceso de la vida, debemos hacerlo espectacular para que sea reconocido.

Existe, después, surgiendo ya de esta gran masa de aspirantes espirituales, tres grandes grupos de discípulos. Tengan en cuenta que discípulo no es una palabra elegida al azar, corresponde exactamente al término sánscrito chela, que utilizan nuestros hermanos orientales; pero, no se trata de un discípulo de cualquier especialidad académica, se trata de una preparación espiritual del ser humano para ingresar conscientemente en el 5º Reino.

Entonces, existen, y esto lo saben ustedes, todos cuantos hayan leído y estudiado teosofía, los discípulos en probación, vigilados, porque su lucecita en la cabeza empieza ya a ser percibida desde el plano causal. La habitación, digamos, cósmica, de esta luz es siempre el centro Coronario.

Surgiendo, ya cada vez más estilizada y pura esta llama, vienen los discípulos aceptados, han dado pruebas de valor, de sacrificio y han adquirido el poder de ayudar a sus hermanos, algo muy difícil en este siglo de caos.

Y, finalmente, cuando la evolución del discípulo, cuando la luz en la cabeza ya es una llama, tenemos al discípulo dentro del corazón del Maestro, está dentro de su corazón, es un candidato a la iniciación y, entonces, en este punto, es cuando el término ashrama empieza a tener su significado espiritual.

Y, un ashrama, visto en su proyección meramente cósmica, es una especie de corazón con sus doce arcos concéntricos y con su punto central, la Joya en el Loto, habitado por el propio Maestro y sus doce discípulos, los más avanzados dentro del ashrama, y se extiende hasta la periferia, sin entrar en detalles, con aquellos aspirantes espirituales de buena fe que están en contacto con un gran número de seres humanos.

¿Se dan cuenta del trabajo de selectividad que ha de realizar un Maestro o un ciudadano del 5º Reino para atraer a su núcleo, a su ashrama, a aquellos que constituyen la levadura de su gran tarea social? ¿Se han dado cuenta de que la sociedad humana, con sus conflictos y con sus grandes ideales no es más que el campo de trabajo del Maestro, y que existen dentro del campo social personas de buena fe cuya luz ha atraído la atención de los Maestros, de los ciudadanos del 5º Reino, para prepararlos precisamente para la entrada en este reino misterioso, a este reino, a esta quinta jerarquía?

Bien, solamente esto, el trabajo de selección pertenece al Maestro y a sus subordinados, empleando un término muy natural, o aquellos que trabajan en su línea de rayo para operar dentro del campo de manifestación de la sociedad humana, ya sea en el campo de la política, de la economía, de la ciencia, del arte, de la cultura o de la religión.

En cada uno de los grandes siete grupos que existen dentro de nuestro planeta existe el Maestro con su incalculable número de discípulos y seres que trabajan dentro de su línea de expansión creando las avenidas para una nueva sociedad humana más justa y más equilibrada.

Donde vean ustedes un aliento superior, un cuadro de matización en cualquier sentido dentro de los departamentos de trabajo de la Jerarquía aquí en la Tierra, donde existe capacidad de sacrificio y capacidad de ver más allá de la forma, verán siempre ustedes a un discípulo capacitado, capaz para inducir con el hálito de su presencia el poder aquél dormido que existe en el corazón del hombre.

Estamos tratando pues, en grupo, de participar activamente dentro de esta línea de fuerza que ha de constituir la semilla de la Nueva Era, y todo cuanto hasta aquí no fueron sino meras hipótesis deben convertirse en vivencias y realidades, y creo que esta fuerza inmensa que surge del corazón cuando se enfrenta ante la grandiosidad del destino del hombre aquí en la Tierra es lo que debe mover todas nuestras fuerzas y todas nuestras capacidades.

Interlocutor. — Para aclarar, la función corazón-mente, en estos tiempos que se habla tanto de meditación y de meditación, entonces, ¿qué se puede hacer, activar la ley moral, podríamos decir, del corazón, para activar la mente o la mente para activar el corazón?

Vicente. — Es que, naturalmente, cuando la fuerza del corazón está siendo activada, no por el estudio esotérico, ¡cuidado!, sino por la vivencia social, entonces se sucede un hecho sintomático, como hemos analizado antes, en que el centro Ajna deja de ser un cuadro partido por el medio entre la separatividad de lo que es mente y corazón para convertirse en un paso equilibrado de ambas energías. Hablando, simbólicamente, podríamos decir que la luz de Buda y el amor de Cristo se han unificado en el corazón. Buda fue el avatar de la luz y Cristo es el avatar del amor; entonces, si, simbólicamente hablamos, situamos a Buda en el corazón y a Cristo en la mente, tendremos una idea de este cuadro de realidades psicológicas que nacen al fundirse en el crisol la mente y el corazón, esta fusión de mente y corazón que trae como consecuencia la verdadera inteligencia y la capacidad de pensar con la propia mente de Dios, lo que antes no podía ser porque existía la mente humana partida por el intelecto, y por otro lado actuando el corazón. Hay que pensar, pues, con el corazón y sentir con la mente, y, ¿cuándo será posible esto? Solamente cuando el corazón haya desarrollado uno a uno cada uno de los pétalos, lo cual significa que las constelaciones manifestarán su fuerza en el corazón, y harán que el corazón sea realmente lo que es y lo que ha sido siempre, aunque no lo hayamos reconocido, el centro de la vida planetaria.

Interlocutor. — Me ha sugerido algo, muy grandioso para mí, la astrología esotérica, el simbolismo de las constelaciones como energía vital cósmica, o sea, que las constelaciones nos darán por el estudio esotérico el emplazamiento de esta energía vital donde se ha de desarrollar o donde está por desarrollar.

Vicente. — Exacto. Bueno, pero hay que explicar algo. Démonos cuenta de una cosa muy esencial, y es que habitualmente el astrólogo está actuando solamente desde un plano de vista de tres dimensiones. Al ascender por la línea cósmica de actividades psicológicas, y todos estamos en este proceso, entonces, hay un cambio profundamente drástico, porque todo cuanto está oculto queda, digamos, iluminado, dentro de una conciencia que ya participa activamente y conscientemente de otras dimensiones. Si ustedes pudiesen contemplar, quizás algunos tengan hecha ya esta experiencia, nuestra reunión desde una cuarta dimensión, verían un cuadro de realidades absolutamente distinto del conocido, lo cual no sería justo decir que no es verdad. Y si siguiendo la propia línea de ascensión pasáramos a la quinta dimensión, cuando todo se convierte en fuego y energía, veríamos también la diferencia que existe, porque, entonces, no solamente seríamos capaces de percibir la energía sino la manifestación de la energía a través de aquello que habitualmente está oculto, como en el caso de los dos planetas que todavía están en proceso cósmico de estructuración, pero que están actuando como está actuando en un feto la fuerza, la energía de la madre y la de la propia naturaleza, la madre siente al hijo antes de que nazca, el astrólogo esotérico debe comprender el destino de los astros antes de que se manifiesten. Ahí está la gracia, pero, volviendo a insistir sobre los ashramas, a pesar de que existe la luz en la cabeza, como esotéricamente se dice en el discípulo, el Maestro no se convence con esto solamente sino que tiene que hacer el horóscopo del discípulo, y, entonces, el horóscopo no será solamente físico sino astral, mental y espiritual, y se nos dice que los Maestros utilizan un cálculo desconocido para nosotros porque están en una quinta dimensión. Entonces, el Maestro con una materia plástica –plástica en el sentido de que es transparente- hace que coincida todo cuanto percibe intuitivamente, por su propia elevación espiritual, con las condiciones kármicas del discípulo y, entonces, si se analiza, y que coordine perfectamente, espiritual, mental, emocional y físico, llega a la consecuencia de que realmente el ser humano que está en este trance, el discípulo, puede superar la prueba kármica. Significa esto, también, que por grandes que sean las pruebas del discípulo en la vida, o del iniciado, un cuadro natal, por ejemplo, con muchas cuadraturas, como ustedes dicen, no tiene nada que ver porque también hay trígonos, y sextiles, y todo cuanto hace que aquello quede superado y, entonces, ¡cuidado con la astrología convencional!, estamos ya utilizando unas energías que se escapan del concepto intelectivo, y dense cuenta de que si el astrólogo no posee intuición, por mucho que lo haga exactamente puede errar en algunos puntos esenciales, y son aquellos puntos donde actúan preferentemente las constelaciones desconocidas o los planetas desconocidos, haciendo entonces que sea errónea la lectura de algo perfectamente realizado.

Leonor. — Esos aspectos que no pueden surgir en el horóscopo convencional pueden ser la evolución espiritual del individuo, entonces, la pregunta es esta: ¿las evoluciones espirituales internas están regidas por esos planetas que todavía no rigen [Exacto] o que decimos que, o sea, que no los comprendemos, la evolución espiritual del individuo está regida por esos planetas que todavía no hemos acertado a … [catalogado]. Así solamente esos planetas conocidos rigen las partes digamos de la persona que se mueve en la tercera dimensión.

Vicente. — Naturalmente, exacto, pero la cuarta dimensión plenamente controlada, porque una cosa es ser consciente en la cuarta dimensión y otra cosa es ser autoconciente.
Interlocutor. — La cuarta ó la tercera dimensión.

Vicente. — La tercera es la convencional, la cuarta es la, digamos, aquella en la cual las cosas varían mucho en su significado; para llegar a la quinta en donde ya dentro del espíritu del quinto principio cósmico existe la realidad o la verdad de todos los hechos.

Leonor. — Pero para aclarar ciertos conceptos, porque aquí hay muchas personas que están interesadas en la astrología, podríamos decir que todas las personas a quien interesan estos asuntos –suprimimos las más vulgares–, pero, decimos más o menos las personas inteligentes ya son además de las tres dimensiones, creo que todas poseen algo de, están ya ubicadas algo en la cuarta dimensión, ya, las de ahora.

Vicente. — Bueno, yo digo que existen muchos astrólogos actualmente que, debido a su investigación concreta, fíjense bien, están educiendo ya aspectos de la cuarta dimensión, porque lo que debe hacer que la persona vaya penetrando en otras dimensiones es la capacidad que tiene de investigar en las más próximas. El espíritu investigador es lo que hace que la persona surja de sí misma como el Ave Fénix, siendo en todo caso las cenizas el pasado kármico. La cuarta, la quinta dimensión y las otras dimensiones del espacio son, precisamente, para alterar el destino kármico de cualquier ser humano. Y si la persona está muy evolucionada el karma puede ser destruido.

Interlocutor. — Ha dicho usted antes que los trabajos de Hércules se referían o tenían una correlación psicológica en cuanto es la conquista de los doce pétalos. Ahora bien, lo curioso es que estos trabajos de Hércules estén cristalizados, tengan una expresión cronológica y topológica, porque ha habido, y he tenido la suerte de hablar con este señor, un escritor francés que está muy de moda en Francia y cuyos libros se están traduciendo ahora al español, se ha dedicado a investigar en el espacio y en el tiempo esos trabajos de Hércules y ha sacado algunas conclusiones que son realmente sensacionales y, claro, al hablar usted de esa ecuación más bien psicológica he pensado en si es que puede ser un fenómeno así de tipo cósmico, arquetípico o subconsciente, el hecho de que esas cosas de nivel psicológico se reflejen luego en cosas del espacio y del tiempo, como es el caso de los trabajos de Hércules, e incluso llega a citar lugares precisos y fechas precisas sobre esos doce trabajos. ¿Puede ser esto o es simplemente una coincidencia?

Vicente. — No, no, existe la ley de la analogía o el principio de analogía, que hace que lo que está escrito arriba se refleje abajo y viceversa. Así que cuando existe aquel profundo axioma astrológico que dice que el parpadeo de un ojo afecta a la estrella más lejana, no es un axioma al azar sino que está precisamente basado en esta realidad que usted dice. Incluso, tienen que existir en la Tierra doce centros, se conocen cinco centros, tienen que ser doce. Tenemos Londres, Ginebra, Nueva York, Darjeeling y Tokio, pero tienen que surgir otros siete más para que la Tierra pueda pasar a otra Ronda de evolución. Es inmenso, el trabajo de Hércules es inmenso.

Interlocutor. — Es curioso porque corresponde también a los doce signos del zodíaco.

Vicente. — Naturalmente, como los doce meses del año, es el mismo principio. Pero, dense cuenta, que estamos trabajando con algo que hemos conocido siempre, lo que pasa es que ahora estamos tratando de unificar todo cuanto sabemos y no es nada nuevo porque desde el principio de los tiempos está actuando esta fuerza maravillosa de la creación, y que las constelaciones del espacio también, o aquello que está convergiendo sobre el planeta Tierra como energías, o sobre el Sistema Solar, es algo que va pasando con el tiempo también. Dentro de unos millones y millones de años, veremos como las constelaciones también son cambiantes y difieren mucho de las conocidas. Por ejemplo, teníamos constelaciones en el pasado, actuaba la Constelación de Tauro donde está Piscis, entonces, Piscis no se conocía, pero sí a Tauro; van y vienen, el reflejo calidoscópico en el tiempo y en el espacio es lo que impresiona los sentidos y, quizás, lo menos importante, porque traficamos con efectos cuando realmente lo que interesa es ver la causa suprema de todas las cosas.

Interlocutor. — La pregunta es muy personal, si puedes me la aclaras. Has hablado de los 80 pétalos de este chacra frontal [86], ¿te refieres a las 86 puertas que tiene que pasar la persona para ascender al ánima.

Vicente. — Es posible, yo digo solamente lo que he oído decir, no las he visto, pero es curioso que, por ejemplo, el chacra umbilical tiene un número de pétalos distintos del corazón, luego las energías difieren. Empezamos con el chacra de base que está dividido en cuatro partes, que es la cruz, es la parte donde existe el sacrificio máximo, ahí empieza ya a ascender el individuo, y no podemos hablar de un nuevo nacimiento del corazón sin que eso esté parcialmente cubierto, esta cruz, de la cual han nacido las cruces de todos los tipos y todas las religiones; así que la cruz no es un misterio cristiano, es un misterio latente en el corazón del hombre. De manera que el chacra inicial, el chacra Muladhara, está divido en cuatro porciones, esas cuatro porciones que hacen la figura de la cruz son al propio tiempo el origen del karma, o donde converge el karma, y la ascensión del Fuego de Kundalini, como iremos analizando posteriormente, no es más que el resultado, ya no de la evolución de la naturaleza sino de la evolución dentro del ser humano de alguno de los centros, no asciende Kundalini para desarrollar los centros sino que cuando son desarrollados los centros en virtud del esfuerzo espiritual es cuando empieza a ascender el Fuego de Kundalini. Y todo el proceso es así, y buscamos siempre en todo la causa, no buscamos los efectos. Podemos decir, por ejemplo, en la línea de lo conocido y lo desconocido, que biológicamente no es conocida todavía la destilación de la glándula pineal ni tampoco de la glándula timo. Significa que el corazón es todavía un arcano como lo es el centro Coronario, y solamente se conoce la parte intelectual del centro Ajna, con aquella sustancia llamada pituitrina. Entonces, le falta unificarse dentro de las glándulas endocrinas la parte anterior –se conoce la posterior– del centro Ajna, que será cuando el ser humano haya logrado unificar el centro del Corazón con el centro Coronario. Es cuestión de tiempo, pero más que nada cuestión de voluntad, porque hay un axioma también enunciado por Pablo de Tarso de que “El Reino de los Cielos se puede arrebatar por la violencia”, significa que hay que ser violentos, simplemente que hay que desarrollar la voluntad para poder llegar a conquistar nuestro destino. Y nuestro destino está en la justa medida del corazón, que es la medida de todas las cosas, las cosas conocidas y las desconocidas, es el alfa y el omega de todas las cosas, es la reconciliación perenne del bien y del mal para que surja algo que no es ni bien ni mal tal como lo conocemos, es algo superior a todo esto, porque siempre que analizamos al individuo en su faceta de cualidades decimos son buenas o son malas, estamos mintiendo, cuando Buda eligió el sendero del medio para llegar al Nirvana, para llegar al Reino de los Cielos o al estado de Samadhi, se refiere siempre a esta unión y a las afinidades del corazón con todo cuanto existe en su organismo; el corazón vitaliza los centros inferiores y los superiores, pero solamente cuando el corazón está plenamente desarrollado es cuando los centros inferiores y los superiores se han convertido, simbólicamente hablando, en planetas sagrados. Todo está en esto; todo es analogía pura, y cuanto más se aprenda sobre la manera de tratar las cosas desde el punto de vista de la analogía mejores y más correctas imágenes tendremos del devenir cósmico en nuestra propia vida, un mejor examen del cuadro de situaciones sociales, una mayor fuerza para resistir la pasión tal como se origina en los centros inferiores, una mayor capacidad para reorientarlas en bien superior, más capacidad de servicio y de sacrificio, más capacidad de amarse, más capacidad de comprenderse, más capacidad de eliminación, ¿se dan cuenta? Se trata simplemente de esto. Y, naturalmente, esto está a nuestro alcance, no es algo, una piedra lanzada al azar que no sabes donde va a caer; sabemos donde está el corazón, sabemos pues dónde está nuestro destino, sabemos que el corazón es el centro máximo en donde Júpiter debe reflejarse, siendo Júpiter, en todo caso, una avanzada, el discípulo Juan del Sistema Solar, de este Dios cósmico, de este Cristo cósmico que es el Logos Solar. Y de aquí, siguiendo hacia arriba por las Pléyades hasta Sirio, y hasta donde la mente ya no puede seguir las espirales luminosas del propio espíritu. Se trata solamente de no tener miedo. Como decíamos el otro día, el querer, el osar y el saber, lo más difícil de todo es el sacrificarse, el ser humilde, es lo que hay que desarrollar en nuestra presente Ronda planetaria, y dense cuenta de algo muy importante, que todo cuanto estén realizando en su corazón, que todo el perfume que puedan destilar de sus vidas anhelantes, repercute en el ambiente cósmico, somos parte integrante del Logos Planetario, de esta Divinidad, por lo tanto, todo cuanto hacemos es trabajar por Él. Fijémonos, también, que para el aspirante espiritual o si ustedes lo prefieren para nuestra vida en calidad de discípulos aceptados, debemos decidir ahora mismo que no vamos a pedir nada sino a ofrecer. Las condiciones pisceanas de la vida en la cual todo era intelecto, todo era crecimiento, todo era posesión y competencia, debe ceder a la fuerza invicta del corazón, al altruismo y al afecto más sincero. Con todo esto a nuestro alcance no podemos tener miedo aun cuanto veamos a nuestro alrededor sea deprimente. Todo está escrito en el corazón del hombre, y cuando nos demos cuenta de esta realidad quizás escribiremos páginas todavía más gloriosas en nuestro destino creador.

Muchas gracias.

Un poco de silencio.

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